Mujer mecánica trabajando en un coche

Mujer mecánica trabajando en un coche iStock

Estilo de vida

Daniela (21 años), mecánica : "Me recomendaron estudiar Magisterio, pero a mí no me gustan los niños, me gustan los coches"

La brecha de género en sectores profesionales históricamente masculinizados continúa siendo muy notoria en España.

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Daniela Gómez tenía bastante claro qué quería hacer cuando terminó de estudiar. El problema era que algunos a su alrededor parecían tener otros planes para ella. En el instituto llegaron a recomendarle Magisterio a lo que respondía con sinceridad: "A mí no me gustan los niños, me gustan los coches".

Natural de Begonte (Lugo), Daniela tenía 20 años y contaba su historia a Radio Lugo-Cadena SER. Ya trabajaba como mecánica de rally de alta competición y había comprobado que entrar en un mundo tradicionalmente masculino implicaba demostrar algunas cosas más veces que sus compañeros.

Su afición tampoco apareció de repente. Creció rodeada del interés de su padre por el motor y acabó enganchándose a los rallies, MotoGP y la Fórmula 1. Por eso, cuando decidió cursar una FP dual de Alta Especialización en Vehículos de Competición, en casa no hubo demasiadas sorpresas.

Sí hubo una advertencia. Sus padres la apoyaron, pero también le dijeron que "no iba a ser un camino de rosas", pero el tiempo acabaría dándoles parte de razón.

'Quieren un hombre'

El primer prejuicio aparece incluso cuando explica a qué se dedica. Daniela asegura que hay quien, al escuchar que trabaja en un taller, da por hecho que desempeña tareas administrativas o de limpieza antes que imaginarla reparando un vehículo.

La situación se vuelve más incómoda delante de algunos clientes. Según relató, en varias ocasiones han dudado abiertamente de si estaba capacitada para intervenir en sus coches. Algunos incluso han pedido que el trabajo lo hiciese "un encargado o un hombre".

Ser joven tampoco ayuda. Daniela considera que sobre ella pesan simultáneamente la edad y el género y reconoce que uno de sus mayores retos profesionales ha sido conseguir que responsables y clientes la tomen en serio.

Los datos permiten entender hasta qué punto sigue siendo excepcional encontrar mujeres en este ámbito. El Ministerio de Educación sitúa Transporte y Mantenimiento de Vehículos entre las familias de FP con menor presencia femenina.

Además, un informe oficial sobre inserción laboral señalaba que solo el 3,54% de los contratos registrados en el primer trimestre de 2025 entre personas formadas en esta familia profesional correspondía a mujeres.

Esquivar estereotipos

A Daniela le gustan los lazos, las perlas, los estampados de flores, maquillarse y llevar las uñas cuidadas. Al principio escuchaba comentarios que ponían en duda que alguien con ese aspecto quisiera mancharse trabajando.

Cuando trató de adoptar una actitud más dura para hacerse respetar, apareció el prejuicio contrario: le reprochaban tener demasiado carácter. Finalmente decidió dejar de interpretar un papel para satisfacer las expectativas de los demás.

"Estoy aquí porque me gusta", explicaba en la entrevista, recordándose a sí misma que los comentarios ajenos no borran el trabajo que ha realizado para demostrar su capacidad.

En ese camino también destaca a quienes sí la han apoyado. Habla de compañeros que han intercedido por ella y de su familia y amigos, cuyo respaldo considera fundamental para no haber abandonado cuando las cosas se pusieron difíciles.

Su batalla profesional

En la alta competición el trabajo no termina en el taller. Hay que desplazarse, viajar con el equipo y pasar días fuera de casa, algo que generó otro obstáculo inesperado.

Daniela contó que inicialmente no querían llevarla a algunas competiciones por la posibilidad de que tuviese que compartir habitación con compañeros hombres. Ella insistió en que esa circunstancia no podía convertirse en un motivo para apartarla del puesto que se había ganado.

Finalmente consiguió viajar gracias también al apoyo de algunos compañeros. La experiencia, sin embargo, no siempre ha sido cómoda. Durante la entrevista relató haber recibido comentarios sexuales ofensivos e incluso haber vivido situaciones que la llevaron a sentirse insegura al compartir alojamiento.

Aun así, no plantea abandonar el mundo del motor. "Es cansado, pero siempre tiene una recompensa; si realmente te gusta merece la pena", resumía.

Su historia ocurre en un momento en el que cada vez más mujeres acceden a la Formación Profesional, pero continúan existiendo enormes diferencias entre especialidades. En el curso 2025-2026 las mujeres representaban el 42,7% del alumnado de Grado Medio y el 45,8% del Superior, aunque los estudios vinculados al motor siguen estando entre los más masculinizados.