Begoña Pérez, experta en orden y limpieza.

Begoña Pérez, experta en orden y limpieza. Esteban Palazuelos

Estilo de vida

¿Tienes libros entelados? 'La Ordenatriz' te da las pautas para quitar manchas de grasa de su cubierta sin estropearlos

Begoña Pérez, experta en orden y limpieza, apuesta por el talco y un poco de paciencia para lograrlo.

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Se acerca septiembre, hora de volver a la rutina y hacer recapitulación de los momentos vividos en verano.

Eso hace que regresen a nuestra vida las agendas para organizar el trabajo y también esos álbumes de fotos que han desaparecido de muchas casas, pero no de otras.

Las encuadernaciones enteladas aportan una elegancia atemporal y quedan de cine en las estanterías o sobre los escritorios. Por eso, siguen siendo un objeto de deseo para los que adoran el estilo vintage y ese toque chic.

Sin embargo, su superficie es de esas que no se pueden lavar y limpiar de manera tradicional. Son muy delicados y se enfrentan a un temido enemigo: las manchas de grasa.

Ya sea por un descuido mientras hojeamos una página tomando un aperitivo, la huella de una crema de manos o un accidente en la mesa de trabajo, el aceite penetra rápidamente en la fibra textil, dejando una marca oscura que parece imposible de reparar.

El caso que se le plantea esta semana a 'La Ordenatriz' es el siguiente: un lamparón con la sala de los mejillones en escabeche sobre una superficie de tela de un cuaderno. Podría ser un drama pero ella, como siempre, tiene la solución.

El secreto del éxito de su método radica en un principio fundamental de la restauración en papel y encuadernación: evitar a toda costa la humedad. Utilizar agua, bayetas húmedas o jabones líquidos directos sobre ese tipo de superficies suele ser un remedio peor que la enfermedad.

El agua abomba el cartón interior y puede desteñir los pigmentos de la tela. Por ello, el truco de la experta Begoña Pérez se basa exclusivamente en una limpieza en seco por absorción.

Los libros con cubiertas textiles son muy delicados.

Los libros con cubiertas textiles son muy delicados. iStock

Paso a paso

Es sencillo pero requiere paciencia.

  • Lo más importante es actuar rápidamente en cuanto cae la mancha. Cúbrela por completo con una capa generosa y uniforme de polvos de talco —en su defecto, la fécula de maíz o Maizena también funciona—.
  • Déjalo actuar durante al menos 24 horas. El producto actuará como una esponja microscópica, extrayendo el aceite atrapado entre el tramado de la tela por un proceso de capilaridad.
  • Pasado un día entero, con la ayuda de un cepillo de cerdas muy suaves, retira el polvo de talco realizando movimientos suaves en la misma dirección del hilado de la tela.

Verás cómo la mancha habrá desaparecido o se habrá minimizado drásticamente sin alterar la textura, el color ni la estructura original de tu libro, álbum o agenda.