Marta Verona en un fotomontaje de El Español.

Marta Verona en un fotomontaje de El Español. E.E E.E/iStock

Estilo de vida

Marta, chef: "Para un filete de pollo a la plancha perfecto, no engrases la sartén, mejor añade 500 ml de leche evaporada"

La leche evaporada y los champiñones convierten una sencilla pechuga de pollo a la plancha en un plato más cremoso y lleno de sabor.

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Las pechugas de pollo son uno de esos ingredientes que casi siempre encuentran sitio en la cesta de la compra en España. Son fáciles de cocinar, combinan con prácticamente cualquier alimento y permiten solucionar desde una comida rápida entre semana hasta un plato algo más elaborado.

A la plancha suelen ser una de las opciones más recurrentes, pero también admiten horno, guisos, rellenos o empanados. Además, funcionan igual de bien acompañadas de verduras que de arroz, pasta, legumbres o incluso dentro de bocadillos, tacos y ensaladas.

El problema aparece cuando esa sencilla pechuga a la plancha termina seca y con poco sabor. Para salir de la preparación de siempre, la chef y nutricionista Marta Verona propone acompañarla de una salsa de champiñones elaborada con leche evaporada que aporta cremosidad al plato.

Una salsa cremosa

"¡Tienes que hacer el pollo así!", advierte Marta al presentar la elaboración. Su propuesta parte de cuatro filetes de pechuga de pollo y una salsa preparada con 250 gramos de champiñones, cebolla, ajo y 500 ml de leche evaporada.

"Me alucina esta receta sencilla e ideal para darle 'vidilla' a la típica pechuga de pollo a la plancha. ¡Toma nota!", escribe en Instagram.

La preparación comienza cocinando las pechugas salpimentadas a la plancha con un poco de aceite de oliva. Una vez listas, las retira, pero mantiene la misma sartén para preparar la salsa y aprovechar así los sabores que ha dejado la carne durante el cocinado.

Sobre ese fondo cocina lentamente la cebolla y los dientes de ajo bien picados. Después incorpora los champiñones laminados, tapa la sartén y deja que se hagan durante unos minutos hasta que estén tiernos.

Es entonces cuando entran en juego los 500 ml de leche evaporada. Marta deja que se cocine brevemente con las verduras y después tritura la mezcla hasta conseguir una salsa fina y homogénea que devuelve nuevamente a la sartén.

También ofrece una alternativa para quienes prefieran una salsa menos densa: utilizar 250 ml de leche evaporada y completar el líquido con otros 250 ml de caldo de pollo o de verduras.

Finalmente, las pechugas vuelven a la sartén y se cocinan durante un par de minutos dentro de la salsa. Así, un filete de pollo que podría quedarse en una preparación cotidiana termina acompañado de una crema de champiñones que aporta sabor y una textura mucho más agradable.

Cómo evitar que la pechuga termine seca

Más allá de la salsa, uno de los grandes desafíos al cocinar pechuga de pollo está en controlar el punto de cocción. Al ser una carne relativamente magra, prolongar demasiado su paso por la sartén puede hacer que pierda jugosidad rápidamente.

Una sartén suficientemente caliente ayuda a conseguir un buen dorado exterior, pero después es importante ajustar la intensidad y, sobre todo, no cocinar la pieza más tiempo del necesario. El grosor del filete también determinará cuánto necesita permanecer al fuego.

Otra posibilidad consiste en marinar previamente la carne con ingredientes aromáticos y algún elemento ácido, como limón. Además de añadir sabor, permite preparar el pollo con antelación y darle un perfil diferente sin complicar demasiado la comida.

Las elaboraciones que mantienen un ambiente húmedo durante la cocción, como el papillote, ofrecen otra alternativa para cocinar la pechuga. En ellas puede acompañarse de verduras y hierbas aromáticas para que todos los ingredientes se hagan juntos.

En la propuesta de Marta Verona, es precisamente la salsa la que termina dando personalidad al plato. Champiñones, cebolla, ajo y leche evaporada convierten una sencilla pechuga de pollo en una preparación cremosa y fácil de incorporar al menú cotidiano.