Fotomontaje.

Fotomontaje. iStock / Redes sociales.

Estilo de vida

La UE endurece las normas: es obligatorio que todos los perros y gatos tengan su propio pasaporte

Este documento funciona como una ficha completa del animal, con datos clave como el número de microchip o la identidad del propietario.

Más información: Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a los españoles la adopción de cachorros que tengan menos de 2 meses de edad

Publicada

Viajar con un perro o un gato por la Unión Europea requiere cumplir una serie de condiciones que buscan garantizar que el animal está correctamente identificado y cuenta con las garantías sanitarias necesarias. Una cuestión que cobra especial importancia durante los meses de verano, cuando aumentan los desplazamientos con mascotas.

En este contexto, los propietarios deben revisar la documentación de sus animales antes de cruzar una frontera, ya que no basta con llevar al perro o al gato en su correspondiente transportín. La identificación mediante microchip, las vacunas y otros requisitos sanitarios forman parte de los controles establecidos para estos desplazamientos.

Entre toda esta documentación hay un elemento fundamental: el pasaporte europeo para animales de compañía, un documento individual en el que figuran los datos del animal, su propietario y sus principales registros veterinarios, y que resulta imprescindible para viajar con la mascota entre países de la Unión.

Un documento obligatorio para viajar

Desde el 22 de abril, entra en vigor un reglamento europeo que obliga a que todos los perros y gatos dispongan de un pasaporte europeo individual si van a viajar entre países de la Unión.

No se trata de una recomendación, sino de un requisito imprescindible para cualquier desplazamiento sin fines comerciales, como vacaciones o visitas familiares.

Este documento no es meramente administrativo, sino que funciona como una ficha completa del animal. En él se recogen datos clave como el número de microchip, la identidad del propietario, el historial de vacunación y los tratamientos veterinarios, lo que permite tener un control preciso en cualquier punto del trayecto.

Además, esta normativa se enmarca dentro del Reglamento (UE) 2016/429 y su desarrollo más reciente aprobado en enero de 2026. Ambos textos buscan armonizar las condiciones de viaje de animales en toda la Unión Europea, evitando vacíos legales entre países y facilitando controles homogéneos.

En este sentido, el objetivo principal no es burocratizar los desplazamientos, sino combatir problemas graves como el tráfico ilegal de mascotas. Gracias a la trazabilidad que ofrece el pasaporte, se dificulta la circulación de animales sin origen claro o con documentación falsificada.

Al mismo tiempo, se refuerza el control sanitario, ya que el documento acredita que el animal cumple con los requisitos zoosanitarios exigidos. Esto resulta clave para prevenir la propagación de enfermedades transmisibles entre animales y también a humanos.

Imagen de ilustración.

Imagen de ilustración. iStock.

Conviene subrayar que esta obligación afecta únicamente a los viajes internacionales dentro de la Unión Europea. Es decir, no cambia nada en el día a día de quienes no se desplacen fuera de su país con su mascota.

En el caso de España, la situación genera menos impacto del que parece a primera vista. La mayoría de los perros y gatos ya cuentan con este pasaporte, ya que está vinculado al microchip, cuya implantación es obligatoria según la legislación nacional vigente.

Esto significa que, en la práctica, muchos propietarios ya cumplen con la normativa sin necesidad de hacer trámites adicionales. El pasaporte se entrega habitualmente en la clínica veterinaria en el momento de identificar al animal.

Qué otros datos se necesitan

Sin embargo, sí hay aspectos que deben revisarse antes de viajar. Uno de los más importantes es la vacunación contra la rabia, que será obligatoria para todos los desplazamientos y deberá haberse administrado al menos 21 días antes del viaje.

A esto se suma la necesidad de una desparasitación interna específica contra Echinococcus multilocularis, que debe realizarse entre uno y cinco días antes de cruzar la frontera. Además, el veterinario deberá certificar que el animal se encuentra en buen estado de salud.

También se establece una edad mínima de 12 semanas para poder viajar, lo que busca garantizar que los animales tengan un desarrollo suficiente y hayan recibido las vacunas necesarias.

Las consecuencias de no cumplir con estas normas pueden ser importantes. Un animal sin pasaporte no podrá acceder al país de destino, y podría ser retenido, sometido a cuarentena o incluso devuelto a su lugar de origen.

Por otra parte, el propietario también se expone a sanciones económicas. En España, la falta de identificación mediante microchip —estrechamente ligada al pasaporte— se considera una infracción grave, con multas que pueden oscilar entre los 10.001 y los 50.000 euros.