Carolina, albañila

Carolina, albañila E.E.

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Carolina, albañila colombiana trabajando en España: "Una peluquera gana 1.000 euros al mes y yo, en la construcción, 100 euros al día"

La construcción sigue siendo uno de los sectores con menor presencia femenina en España, a pesar de que cada vez es más frecuente.

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Los últimos datos del Observatorio Industrial de la Construcción, dependiente de la Fundación Laboral de la Construcción, sitúan la presencia femenina en torno al 11% del empleo del sector, una cifra que refleja el fuerte desequilibrio de género existente en las obras españolas.

En este contexto, el testimonio de Carolina, una profesional vinculada al mundo de la informática que se está formando como alicatadora, ha llamado la atención por su defensa de la construcción como una salida laboral real para las mujeres.

"Una peluquera puede ganar 1.000 euros al mes, mientras que alicatando se pueden ganar 100 euros al día", afirma en un vídeo difundido en redes sociales, especializada en visibilizar a mujeres del sector.

Un sector envejecido

La construcción atraviesa un problema estructural de falta de mano de obra y envejecimiento. Según datos de la Fundación Laboral de la Construcción, más de la mitad de los trabajadores del sector supera los 45 años, lo que dificulta el relevo generacional y obliga a las empresas a buscar nuevos perfiles profesionales.

Esa escasez de trabajadores cualificados está abriendo oportunidades en oficios como la albañilería, el alicatado, la fontanería o la electricidad, donde la demanda de personal especializado sigue siendo elevada en muchas zonas del país.

Carolina considera que muchas mujeres no contemplan estas profesiones porque tradicionalmente se les ha orientado hacia otros ámbitos laborales.

"Las mujeres, al no tener una profesión definida, suelen mirar hacia trabajos tradicionalmente femeninos como enfermería, peluquería o estética, y nos perdemos otras oportunidades", sostiene.

Un cambio radical

El caso de Carolina resulta especialmente llamativo porque no procede del ámbito de la construcción. Lleva 23 años trabajando en informática y 16 años en la misma empresa, pero durante años ha realizado reformas como afición.

Ahora ha decidido dar un paso más y formarse técnicamente para ejercer de manera profesional. "Me he inscrito en un curso para formarme en toda la parte técnica y poder desarrollar esta actividad de forma profesional", explica.

Para ella, la construcción actual poco tiene que ver con la imagen tradicional de un trabajo exclusivamente físico y extremadamente duro. Defiende que la incorporación de herramientas eléctricas, sistemas de nivelación, maquinaria de corte y equipos de ayuda al transporte de materiales ha reducido notablemente el esfuerzo requerido en muchas tareas.

"Ya no estamos picando piedra. Hoy existen herramientas que facilitan las tareas más duras y no tenemos limitaciones físicas que nos impidan hacerlo", asegura.

Menos prejuicios

Además de animar a más mujeres a incorporarse al sector, Carolina lanza un mensaje dirigido también a los propios profesionales de la construcción. A su juicio, uno de los grandes retos es mejorar la formación técnica y actualizar los métodos de trabajo.

"Les animo a que se tecnifiquen, a que aprendan a hacer las cosas correctamente. Incluso quienes ya trabajan alicatando, porque muchas técnicas que se enseñan no se aplican bien en la práctica", afirma.

Su visión coincide con la apuesta creciente de la Fundación Laboral de la Construcción por la especialización y la formación continua en oficios cada vez más técnicos, donde la precisión y el conocimiento de nuevos materiales son tan importantes como la experiencia práctica.

Aunque las mujeres siguen siendo minoría en las obras, cada vez aparecen más iniciativas destinadas a visibilizar referentes femeninos, combatir prejuicios y mostrar que la construcción puede ofrecer empleo estable, salarios competitivos y posibilidades de especialización.