Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo.

Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo.

Estilo de vida

Es oficial: los trabajadores que fumen en horario laboral deberán recuperar ese tiempo al terminar la jornada

Salir a fumar en el trabajo no está prohibido, pero sí regulado tal y como lo confirma el Estatuto de los Trabajadores.

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Fumar está tan integrado en la sociedad, que hacerlo durante la jornada laboral es una práctica habitual en muchas empresas.

Se trata de un gesto tan cotidiano que la gran mayoría no sabe que puede tener consecuencias legales si no se ajusta a las normas internas.

Cada vez más compañías controlan estos descansos y exigen recuperar el tiempo, algo que, según los expertos, está plenamente respaldado por la legislación laboral.

El abogado laboralista Juanma Lorente aclara que el tiempo destinado a fumar no forma parte de la jornada efectiva de trabajo.

Basándose en esta norma, la empresa puede exigir que se compense ese tiempo empleado en el hábito o incluso sancionar si no se cumple con el horario establecido en el contrato.

Fumar no es tiempo de trabajo

La clave está en entender qué se considera tiempo de trabajo. Según el Estatuto de los Trabajadores, la jornada laboral incluye el tiempo en el que el empleado está desempeñando sus funciones. Salir a fumar, salvo que coincida con un descanso regulado, queda fuera de ese cómputo.

Por eso, muchas empresas han implantado sistemas de control horario que obligan a fichar tanto a la salida como a la vuelta.

"Es perfectamente legal que te pongan un cronómetro", explica Lorente, en referencia a estos mecanismos de registro.

Esto implica que cada pausa para fumar debe quedar registrada. Y ese tiempo, en la mayoría de los casos, tendrá que recuperarse al final de la jornada o en otro momento acordado con la empresa.

Además, la normativa actual sobre control horario, reforzada en los últimos años, obliga a las empresas a llevar un registro preciso de la jornada.

Esto ha provocado un endurecimiento en la gestión de las pausas, incluidas las relacionadas con el tabaco.

Descansos y límites legales

Hay que tener en cuenta que no todas las pausas son iguales. La ley reconoce un descanso mínimo de 15 minutos en jornadas superiores a seis horas continuadas. Durante ese tiempo, el trabajador puede hacer lo que quiera, incluido fumar.

El problema surge cuando se realizan pausas adicionales fuera de ese descanso. En ese caso, la empresa puede considerar que se está incumpliendo la jornada laboral.

Si estas salidas no se compensan, pueden derivar en sanciones disciplinarias. Estas van desde una advertencia hasta suspensiones de empleo y sueldo, dependiendo de la frecuencia y gravedad del incumplimiento.

Pero hay que tener en cuenta matices importantes. Si la empresa ha tolerado durante años estas pausas sin control, podría considerarse una "condición más beneficiosa".

@juanmalorentelaboralista

Lo siento, es así.

♬ sonido original - JuanmaLorente_Laboralista

Es decir, un derecho adquirido por la práctica habitual. En esos casos, cambiar las reglas de forma unilateral podría generar conflicto legal.

También influye el convenio colectivo. Algunos sectores regulan expresamente las pausas, incluyendo si están o no retribuidas. Por eso, los expertos recomiendan revisar siempre las condiciones específicas del contrato y del convenio aplicable.

Cada vez más control

En los últimos años, el auge del teletrabajo y la digitalización han cambiado la forma de controlar el tiempo laboral. Pero en los entornos presenciales, el control es cada vez más estricto.

El uso de sistemas de fichaje digital, tarjetas o aplicaciones móviles permite registrar con precisión cada salida. Y no solo para fumar, también para cualquier pausa que interrumpa la jornada.

Además, la equiparación entre cigarrillos tradicionales y dispositivos electrónicos es total. "Esto aplica igual a los cigarros que a los vapers", advierte Lorente.

Más allá del control, algunos expertos señalan que estas medidas también buscan reducir el número de pausas y fomentar hábitos más saludables.

En cierto modo, obligar a recuperar el tiempo puede actuar como un incentivo para disminuir el consumo de tabaco. La normativa sanitaria es cada vez más restrictiva con el consumo de tabaco en espacios laborales, lo que también influye en la organización de estas pausas.