Isabel junto a unos garbanzos de bote.
Isabel, cocinera: "Los garbanzos de bote mejoran en una sartén con comino y una mezcla de pan y ajo"
Lograr unos garbanzos de bote tiernos y llenos de sabor es más fácil de lo que parece. Solo se necesita este gesto previo y un toque de sartén.
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- Total: 15 min
- Comensales: 2
Los garbanzos de bote son una conserva imprescindible en cualquier despensa en España. Un recurso rápido y fácil de preparar, que dura años en la despensa sin estropearse, baratos, ricos en fibra y proteínas vegetales... Pueden formar parte de todo tipo de recetas, desde ensaladas frescas y hummus cremosos hasta guisos tradicionales, salteados o incluso elaboraciones al horno, adaptándose fácilmente a cualquier momento del día y tipo de comida.
Precisamente por eso, para muchas mujeres con un ritmo de vida ajetreado (entre trabajo, entrenamientos y vida social) se convierten en un aliado imprescindible. Permiten preparar platos rápidos, equilibrados y saciantes sin apenas esfuerzo, facilitando mantener una alimentación saludable incluso cuando el tiempo escasea.
Isabel, cocinera al frente del canal de YouTube Cocinando con Isabel, lo deja claro en uno de sus vídeos más vistos, donde explica una técnica sencilla y sin complicaciones que cualquiera puede preparar en casa en cuestión de pocos minutos. Unos garbanzos de bote con espinacas perfectos, potenciando su sabor y mejorando su textura con un paso previo que marca la diferencia.
Ingredientes
Ingredientes de los garbanzos en bote con espinacas, comino, pan y ajo
- Espinacas lavadas, 600 g
- Vinagre, 2 cucharadas soperas
- Bacalao desmigado, 250 g
- Comino (opcional), al gusto
- Pimentón picante y dulce, una cucharada pequeña de cada uno
- Garbanzos de bote , 400 g
- Dientes de ajo pelados, 3 unidades
- Pan del día anterior, 4 rebanadas
- Tomate frito, 3 cucharadas soperas
- Aceite de oliva y sal al gusto
Paso 1
Ponemos las espinacas ya lavadas en una cacerola con agua hasta cubrir las espinacas y ponemos el fuego al máximo. Añadimos una pizca de sal para que las espinacas cojan el sabor. Cuando comience el agua a hervir, bajamos el fuego, tapamos y cocinamos 8 minutos más.
Paso 2
Cuando hayan pasado esos 8 minutos apagamos el fuego y reservamos un poco del caldo (unos 300 ml) que han dejado las espinacas. Escurrimos las espinacas con ayuda de un colador y reservamos.
Paso 3
Ponemos una sartén al fuego y a potencia máxima, echamos un buen fondo de aceite de oliva, cuando esté caliente bajamos ligeramente la temperatura y freímos el pan junto a los dientes de ajo. Cuando esté dorado, sacamos y reservamos.
Paso 4
Cogemos el mortero, ponemos un poco de sal y echamos los dientes de ajo y el pan tostado. Trituramos en el mortero todos los ingredientes hasta que quede una pasta.
Paso 5
En la misma sartén donde hemos frito el pan y el ajo añadimos las espinacas y las cocinamos integrándolas bien con el aceite, añadimos los garbanzos y ponemos una pizca de comino, una cucharada pequeña de pimentón dulce y media cucharada de pimentón picante e integramos.
Paso 6
Le añadimos después la mezcla de pan y ajo, le añadimos un chorrito de vinagre para elevar el sabor del plato y ligamos todo bien.
Paso 7
Añadimos el caldo que habíamos reservado de las espinacas, subimos el fuego y dejamos que empiece a hervir. Una vez comience a hervir añadimos el bacalao con su jugo.
Paso 8
Cuando esté todo bien integrado añadimos el tomate frito y removemos. Cocinamos 3 minutos más, apagamos la vitrocerámica y dejamos reposar.
Paso 9
Ahora solo queda emplatar y disfrutar de esta receta de garbanzos con espinacas, bacalao, pan y ajo.
Cada cocinero tiene su forma de prepararlas y su propio toque diferenciador para resaltar el sabor, pero gracias a Cocinando con Isabel conocemos otra manera de disfrutar de esta conserva tan versátil. En su caso, el secreto se encuentra en la forma en la que se prepara y en dos ingredientes clave que combina triturados en la receta y que, además de aportar mucho más sabor, añaden una textura crujiente al plato.
Un plato que para esta cocinera es una solución perfecta para cualquier comida en casa y que apenas lleva tiempo, ideal tanto para el día a día como para esas ocasiones en las que no apetece complicarse pero sí comer bien. Una forma de darle una vuelta a una conserva de siempre, convirtiéndola en una opción más atractiva y llena de sabor, perfecta para incorporar a cualquier menú semanal sin caer en la monotonía.
Garbanzos con espinacas, bacalao, pan y ajo
La cocinera se suma a la popularidad de los garbanzos de bote con una propuesta sencilla pero muy sabrosa: un plato de garbanzos guisados con espinacas, acompañado de bacalao, pan tostado y un toque de ajo, con comino y pimentón que potencia todo el sabor.
Sin necesidad de ingredientes complicados ni elaboraciones largas, es una receta que puedes preparar fácilmente en casa y que además resulta perfecta para llevar al trabajo, ya que es práctica, nutritiva y muy saciante.
¿Aportan lo mismo los garbanzos de bote?
Los garbanzos de bote sí son igual de saludables. Según expertos de la Universidad de Harvard, su perfil nutricional es muy similar al de los garbanzos secos cocinados en casa. Es decir, mantienen intactas sus propiedades y siguen siendo una excelente fuente de fibra, proteínas vegetales, vitaminas y minerales.
La principal diferencia está en el contenido de sal. Y es que, durante el proceso de conservación, los garbanzos se envasan en un líquido que suele tener bastante sodio para garantizar su durabilidad. Por eso, antes de consumirlos, es muy recomendable escurrirlos y enjuagarlos bien bajo el grifo.
Este gesto tan sencillo permite reducir de forma notable la cantidad de sal, haciendo que sean una opción totalmente saludable también a nivel cardiovascular. En definitiva, los garbanzos de bote no solo son prácticos, sino que conservan todos sus beneficios nutricionales si se consumen correctamente.
Beneficios de los garbanzos de bote
Los garbanzos de bote destacan por ser una alternativa cómoda sin renunciar a sus propiedades nutricionales. Al estar ya cocidos, permiten preparar platos en cuestión de minutos, lo que los convierte en un básico perfecto para el día a día, especialmente cuando no se dispone de mucho tiempo para cocinar.
A nivel nutricional, son una excelente fuente de proteínas vegetales, ideales para complementar la dieta, así como de fibra, que favorece la digestión y ayuda a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo. Además, aportan minerales como hierro, magnesio y potasio, fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.
Otro de sus puntos fuertes es su versatilidad. Se pueden utilizar en recetas frías como ensaladas o hummus, pero también en platos calientes como guisos, salteados o cremas, adaptándose fácilmente a cualquier tipo de menú.
En definitiva, los garbanzos de bote son una opción equilibrada, económica y muy fácil de incorporar en la alimentación diaria, perfecta para quienes buscan comer bien sin complicarse en la cocina.