La cocinera Veronica junto a una lata de sardinas.

La cocinera Veronica junto a una lata de sardinas. E.E.

Estilo de vida

Vero, cocinera: "Las sardinas de lata se mejoran con un chorrito de vino blanco, queso rallado y bien desmenuzadas"

Con un tomate, sardinas de lata, vino blanco y queso, esta receta convierte una conserva básica en un plato rápido y lleno de sabor.

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Las sardinas de lata son un placer muy saludable, siendo un alimento muy versátil que se puede usar de infinidad de maneras en la cocina, además de ser una excelente fuente de nutrientes como vitaminas, fósforo y hierro y tener un sabor sobresaliente.

Cada cocinero tiene su propia manera de prepararlas, pero gracias a Vero Meza (@veromezaalamesa) podemos conocer su forma de disfrutar de este auténtico manjar del mar. La clave para ella está en la forma en la que se prepara y no tanto en los ingredientes.

La creadora de contenido tiene muy claro que las sardinas enlatadas pueden ser una solución perfecta para poder disfrutar de un buen almuerzo o cena en cualquier lugar, con la gran versatilidad que estas ofrecen.

Ingredientes de las sardinas de lata con tomate, vino blanco y queso

  • 1 lata de sardinas
  • 1 tomate grande
  • Un chorrito de vinagre blanco
  • Ajo en polvo
  • Sal
  • Aceite
  • Queso que funda bien
  • Un chorrito de vino blanco

Paso 1

Abrir la lata de sardinas y retirar cuidadosamente las espinas.

Paso 2

Cortar el tomate en trozos grandes.

Paso 3

Calentar una sartén con un poco de aceite y añadir el tomate.

Paso 4

Incorporar ajo en polvo y sal al gusto, y cocinar hasta que el tomate se ablande y suelte sus jugos.

Paso 5

Añadir las sardinas a la sartén y desmenuzarlas bien con una espátula para que se integren con el tomate.

Paso 6

Agregar un chorrito de vino blanco, mezclar y dejar que el alcohol se evapore durante unos minutos.

Paso 7

Cubrir la preparación con abundante queso rallado.

Paso 8

Tapar la sartén y dejar que el queso se derrita y se gratine antes de servir.

¿Aportan lo mismo las sardinas en lata?

Una de las dudas más frecuentes entre muchas personas es saber si las sardinas de lata son igual de beneficiosas que las sardinas frescas, y aunque pueda parecer contradictorio, tienen los mismos beneficios. Además, las sardinas en lata son más ricas en calcio.

Las sardinas son un pescado azul que se caracteriza por tener un elevado contenido en grasa, principalmente ácidos grasos omega-3, superando en ellos a otros pescados azules. Una ración de sardinas, de unos 125 gramos, casi cubre la totalidad de las cantidades diarias recomendadas de grasas.

Como decimos, la gran diferencia entre unas y otras tiene que ver con que las enlatadas tienen una mayor cantidad de calcio. Una sardina fresca contiene aproximadamente unos 50 mg de calcio por cada 100 gramos. Sin embargo, las que están en lata (siempre que conserven la espina), tienen 200-250 mg.

El motivo por el que existe esta diferencia tiene que ver con el tratamiento térmico al que se somete la sardina para su preparación en conserva, que provoca que la espina se ablande y parte del calcio de esta pase a la carne.

Tampoco hay que olvidar que las sardinas también contienen vitamina D, imprescindible para que el calcio se absorba de una forma óptima para los huesos. De hecho, para maximizar los beneficios con su consumo, es recomendable comer la espina siempre que sea posible.

Los beneficios de las sardinas en lata

Las sardinas en lata están repletas de beneficios para la salud, contando con un alto contenido en proteínas que favorecen un buen desarrollo muscular a la par que fortalecen el sistema inmunitario. También contienen vitamina B3, que ayuda a reducir el colesterol y que contribuye a prevenir distintas enfermedades como la artritis.

En lo que respecta a su contenido en vitamina B12 (cobalamina), es de gran ayuda para la protección cardiovascular, así como para evitar la aparición de algunas anemias. Además, juega un papel clave en la producción de sustancias químicas cerebrales que reducen el riesgo de depresión.

Las sardinas son ricas en calcio, que ayuda a disfrutar de unos huesos y dientes más sanos y fuertes, así como en yodo, lo que contribuye a regular el nivel de energía y el funcionamiento celular, fortaleciendo la salud interna y la apariencia del cabello, la piel y las uñas.

Continuando con sus nutrientes positivos para la salud, están la vitamina D, que contribuye a la mejora del sistema inmunológico, además de un fósforo que favorece la salud ósea y dental, además de mantener el equilibrio del pH de la piel.

A todo ello hay que sumar que son un buen alimento para hacer frente a la diabetes, al mismo tiempo que contribuyen a la reducción del colesterol y los triglicéridos, un alimento completo y muy saludable para incorporar a la dieta habitual.