Mariló Montero, periodista y ganadora de Master Chef Celebrity.

Mariló Montero, periodista y ganadora de Master Chef Celebrity. Gtres

Estilo de vida

Mariló Montero (60), sobre la longevidad: "Me levanto todos los días a las 4 de la mañana y hago 45 minutos de elíptica"

El ejemplo de la periodista navarra rompe la idea de que hay una edad para bajar el ritmo de forma inevitable.

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Mariló Montero, a sus 60 años, sigue siendo referente del mismo estilo y naturalidad con el que conquistó a su público en sus comienzos televisivos.

Llama la atención en un mundo obsesionado con disimular el paso del tiempo, algo que no es sencillo. La periodista navarra no solo mantiene una imagen cuidada y una figura estilizada, sino también una energía que muchos envidiarían con 10 o 20 años menos.

Quienes la ven ahora en televisión, participando en formatos exigentes y con jornadas maratonianas de grabación, suelen hacerse la misma pregunta: ¿cómo lo consigue?

Ella no se anda con rodeos: se levanta todos los días a las cuatro de la mañana como parte de la rutina que lleva años repitiendo y que, con el tiempo, se ha convertido en uno de los pilares de su bienestar físico y mental.

Ese madrugón tiene un objetivo muy concreto. Durante unos 45 minutos se sube a la elíptica y entrena. Sin excusas ni negociaciones con el despertador. Para ella, ese rato es sagrado y marca el tono del resto de la jornada.

Madrugar como disciplina

Lo que para muchos sería un sacrificio inasumible, ella lo vive como una forma de ordenar su cabeza y su cuerpo. Empieza el día con la sensación de haber cumplido consigo misma, y eso, dice, le da una ventaja emocional que se nota en todo lo demás.

La clave, según explica en distintas entrevistas, no está tanto en el ejercicio en sí como en la disciplina de mantenerlo en el tiempo. "Es el poder de la mente", ha llegado a decir al hablar de su constancia. Y no parece una frase hecha.

A los 60, su agenda sigue siendo intensa. Programas de televisión, compromisos profesionales y una vida personal activa. Tener un cuerpo fuerte y resistente no es solo una cuestión estética, es una herramienta de trabajo.

Además, hay un componente psicológico importante. Levantarse tan temprano exige renunciar a ciertas comodidades, pero también refuerza la sensación de control sobre el propio tiempo y sobre los propios hábitos.

La elíptica a los 50

A partir de cierta edad, las articulaciones empiezan a pasar factura y no todos los deportes resultan igual de amables para rodillas, caderas o espalda.

La elíptica, en cambio, permite un entrenamiento cardiovascular completo sin impacto agresivo. Se mueven piernas, brazos y core al mismo tiempo, se queman calorías y se mejora la resistencia sin someter al cuerpo a golpes repetidos.

Los expertos en fitness suelen recomendar este tipo de ejercicio a personas que quieren mantenerse activas de forma constante y segura. Es versátil, se puede adaptar la intensidad y reduce mucho el riesgo de lesión frente a otras actividades más exigentes.

En el caso de Mariló, ese entrenamiento diario no solo le sirve para mantener la figura. Es, sobre todo, una inversión en energía. Gracias a esa base física puede afrontar días largos sin la sensación de arrastrarse de un compromiso a otro.

Equilibrio, no obsesión

El deporte, sin embargo, es solo una parte del engranaje. La periodista también cuida lo que come y suele apostar por una dieta mediterránea, con abundancia de verduras, frutas, pescado, legumbres y aceite de oliva.

Eso no significa vivir a base de prohibiciones. Ella misma reconoce que se permite caprichos. La diferencia está en cómo los gestiona. Si un día se pasa con la comida, al siguiente compensa con más intensidad en el entrenamiento.

Ese enfoque, lejos de ser rígido, resulta bastante realista. No hay culpa eterna ni castigos, solo una búsqueda de equilibrio entre disfrutar y mantenerse en forma.

Quizá por eso su mensaje conecta con tantas mujeres de más de 50. No promete milagros ni atajos; Montero habla de constancia, de hábitos y de decisiones pequeñas repetidas durante mucho tiempo.

Más allá de la imagen, la periodista transmite que cuidarse es una forma de respeto hacia uno mismo. Y empezar hoy, aunque cueste, siempre es mejor que seguir esperando al lunes perfecto que nunca llega.