María del Castillo junto a la portada de su libro 'Cómo convertirse en un ser (casi) funcional'.
Me encanta ver que dos extraños pueden tener líneas de vida muy similares a pesar de no haber coincidido nunca
Esta es la historia de una chica que creció convencida de que iba a ser arquitecta, y tras dos años de carrera (y múltiples lloros) asumió que seguir al pie de la letra la vida que planificó con 13 años no siempre sale bien.
Me llamo María del Castillo y soy la prueba viviente de que si tienes un golpe de suerte en redes y luego le echas una cantidad ingente de horas a la creación de contenido, se abren puertas que ni sabías que podían ser para ti.
Mi personaje, Macas, nace en un punto de mi vida en el que necesitaba expresar mi creatividad de alguna forma.
Me había cambiado de arquitectura a animación y estaba quemada porque las asignaturas eran demasiado técnicas para mi gusto, enfocadas principalmente en animación y modelado 3D.
Por eso, empecé a subir animaciones a mis plataformas para hablar de lo que me apeteciera, sin enunciados, sin rúbricas, sin reglas. Era seguidora de canales de YouTube como TheOdd1sOut y Jaiden Animations y siempre había pensado: "Yo también puedo hacer eso".
Mi objetivo principal era coger soltura dibujando, pero descubrí que también me encantaba contar anécdotas y que la gente se sintiera identificada con ellas; ver que dos extraños pueden tener líneas de vida muy similares a pesar de no haber coincidido nunca.
Ya había intentado hacer algún cómic en un par de ocasiones, pero siempre lo abandonaba porque me cuesta comprometerme si no tengo presión externa. Por eso, cuando la editorial me contactó medio año después de subir mi primer vídeo acepté prácticamente al instante.
La creación resultó algo caótica, probablemente un reflejo de mi mente. Escogí dividirlo en 12 capítulos autoconclusivos y tratar un tema distinto en cada uno, organizados en un esquema que mostraba el orden y los contenidos de todos ellos.
Dicho esquema fue ignorado completamente cuando me puse a dibujar. En general, siento que soy más graciosa cuando tengo la situación fresca, por lo que fui dando saltos de una temática a otra según lo que tuviese en la cabeza ese día.
Diría que el 80% del cómic fue escrito y dibujado durante el verano, el segundo momento del año en el que más crisis existenciales tengo (el primero son las Navidades). Por eso siento el resultado como algo más íntimo, como un diario personal.
Quería que leerlo se sintiera como tener una conversación con una amiga. Por eso rompo la cuarta pared cada vez que tengo ocasión, para que no te olvides de que sé que estás ahí y de que te lo estoy contando a ti.
Del resultado me gusta que es lo suficientemente personal como para saber que es obra mía y que mis padres me pregunten "¿quieres hablar?"; y lo suficientemente genérico como para que cualquiera que esté en sus 20s pueda verse reflejada en mis viñetas.
Perder amistades, ganar nuevas, creer que has encontrado al amor de tu vida, recuperarte de los cuernos que te ponga, pelearte con Hacienda, ahorrar, cobrar (o no), encontrar tu camino… Cosas de hacerse mayor. Y es gracioso porque lo cuento yo.
Lectura recomendada para cualquiera que quiera algo ligerito y tontorrón. Como siempre digo, es mejor si lo lees con mi voz, así que si nunca has visto un vídeo mío… Tienes deberes. Y luego te pasas al cómic. Las dos cosas.