Elsa Pataky en la alfombra roja de los Premios Woman.

Elsa Pataky en la alfombra roja de los Premios Woman. Gtres

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Elsa Pataky, 50 años: "Ceno a las 18.30 y hasta las 10 de la mañana del día siguiente no vuelvo a comer nada"

La actriz madrileña mantiene desde hace años una rutina basada en el ejercicio, una alimentación equilibrada y ayuno prolongado.

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Cumplir 50 años puede hacer que muchas mujeres se detengan un momento y piensen en cómo quieren afrontar la siguiente etapa. No tiene por qué ser una crisis ni un antes y un después, pero sí una edad en la que empieza a importar más cómo nos sentimos que lo que dice el calendario.

Para Elsa Pataky, sin embargo, los 50 no han supuesto ningún cambio radical. La actriz cumplió medio siglo el pasado 18 de julio y lo hizo en un momento de plenitud, disfrutando de su familia en Australia y afrontando esta nueva década con una idea bastante clara: seguir haciendo aquello que le hace sentir bien.

Porque si hay algo que define su relación con el bienestar es precisamente la constancia. Pataky lleva muchos años haciendo deporte, cuidando su alimentación y prestando atención a sus rutinas, de modo que cumplir 50 no ha significado empezar a cuidarse, sino adaptar algunos hábitos a un cuerpo que conoce cada vez mejor.

Una rutina que empieza mucho antes de irse a dormir

Así lo ha contado la propia Elsa Pataky en una reciente entrevista con el Diario ABC, en la que ha hablado de alimentación, ejercicio y de cómo ha ido evolucionando su manera de cuidarse con el paso de los años.

Entre sus hábitos llama especialmente la atención uno que mantiene desde hace tiempo: adelantar mucho la última comida del día.

La actriz cena alrededor de las 18.30 horas y después no vuelve a comer hasta las diez de la mañana del día siguiente. Es decir, mantiene unas 15 horas y media de ayuno nocturno, siempre que respete exactamente ese horario.

En otras ocasiones ha explicado que puede retrasar el desayuno hasta las 10.00 o incluso las 11.00, por lo que la ventana sin comida puede ser todavía algo más larga.

No se trata, por tanto, de una dieta basada en eliminar alimentos concretos ni de pasar el día contando calorías. La idea es concentrar las comidas en una franja determinada y dejar un periodo prolongado sin ingestas entre la última comida del día y la primera del siguiente.

Es lo que se conoce como alimentación restringida en el tiempo o time-restricted eating, una modalidad de ayuno intermitente.

Pataky ya hablaba de esta forma de organizar las comidas hace años. En 2018 explicaba que procuraba no desayunar hasta las 10.00 o las 11.00 y que intentaba cenar antes de las 19.00 horas.

La diferencia está en que ahora, con 50 años, su rutina se entiende dentro de un estilo de vida mucho más amplio, en el que también tienen un papel importante el entrenamiento de fuerza, la alimentación equilibrada y el descanso.

Por qué cenar tan pronto puede tener sentido

La particularidad de la rutina de Elsa no está únicamente en dejar de comer durante varias horas, sino en cuándo comienza ese periodo de ayuno. No cena a las 21.30 o 22.00 horas para después saltarse el desayuno, sino que adelanta considerablemente la última comida del día.

Y ahí aparece una cuestión que cada vez interesa más a la investigación nutricional: no solo importa cuánto comemos, sino también cuándo lo hacemos.

El organismo funciona siguiendo ritmos circadianos y el metabolismo no permanece exactamente igual durante todo el día.

Algunos estudios sobre alimentación restringida en el tiempo han observado mejoras modestas en parámetros como el peso, la glucosa o determinados marcadores cardiometabólicos, aunque los resultados dependen mucho del patrón alimentario, de la cantidad total de energía ingerida y de las características de cada persona.

De hecho, la evidencia científica no permite afirmar que ayunar durante 15 o 16 horas sea, por sí mismo, una fórmula mágica para adelgazar o para frenar el envejecimiento.

Una revisión sistemática publicada en 2024 encontró que la alimentación restringida en el tiempo puede aportar beneficios, pero también señaló que buena parte de ellos están relacionados con la reducción espontánea de la ingesta energética.

Por eso, el caso de Elsa Pataky debe entenderse como una rutina personal y no como una prescripción nutricional.

Lo que a ella le resulta cómodo puede no serlo para otra mujer, especialmente si tiene horarios laborales diferentes, realiza mucho ejercicio por la mañana, necesita una mayor ingesta energética o tiene alguna condición médica que requiera una pauta alimentaria concreta.

El ayuno no es lo único que explica su físico

De hecho, reducir la rutina de Pataky al ayuno sería quedarse con una parte muy pequeña de su filosofía de bienestar. La actriz ha insistido recientemente en que no cree en las dietas extremas y que prefiere una alimentación equilibrada y variada.

En una entrevista para el medio citado defendía precisamente la dieta mediterránea y señalaba la importancia que adquiere la proteína con la edad por su papel en la creación y mantenimiento de masa muscular.

La alimentación restringida en el tiempo tampoco sustituye a una dieta de calidad. Se puede pasar 15 horas sin comer y, aun así, llevar una alimentación poco saludable durante las horas restantes.

La clave está en qué alimentos forman esas comidas, si aportan suficiente proteína, fibra, vitaminas y minerales y si la cantidad total cubre las necesidades del organismo.

En el caso de Pataky, su desayuno tampoco consiste simplemente en tomar un café y continuar con el día. Ha explicado que entre sus opciones habituales están los batidos con avena, fruta fresca, semillas y bayas de goji, además de los suplementos que incorpora a su rutina.

También ha hablado de la importancia que concede a la proteína, la creatina, las vitaminas y otros productos de suplementación.

Esta última cuestión es especialmente relevante al hablar de mujeres que atraviesan la madurez. Con el paso de los años se produce una pérdida progresiva de masa muscular y mantener una buena ingesta de proteína, junto con entrenamiento de fuerza, cobra especial importancia.

No significa que una mujer de 50 años necesite tomar suplementos por sistema, sino que debe prestar atención a que su alimentación cubra sus necesidades nutricionales.

A los 50, más importancia a la fuerza

Y si hay un hábito que Pataky ha reforzado con la edad es precisamente el entrenamiento de fuerza. La actriz ha explicado que no cambió radicalmente su rutina al cumplir 50, sino que fue dando cada vez más importancia al trabajo muscular porque considera que la fuerza y el equilibrio son fundamentales conforme pasan los años.

La actriz intenta entrenar prácticamente todos los días cuando puede y que combina el trabajo de fuerza con ejercicio aeróbico, pilates, yoga y actividades al aire libre como montar a caballo.

También ha señalado que el músculo ayuda a mantener la movilidad, el equilibrio y unas piernas y un tronco fuertes.

No es una cuestión exclusivamente estética. A partir de la madurez, conservar la masa muscular tiene una importancia creciente para mantener la funcionalidad, la autonomía y la capacidad de seguir realizando actividades cotidianas.

Por eso los expertos en ejercicio suelen recomendar que el entrenamiento de fuerza forme parte de la actividad física habitual también en las mujeres.

Pataky parece haber entendido esa transición de manera progresiva. En lugar de intentar entrenar más y más para combatir la edad, ha ido modificando el objetivo: ya no se trata únicamente de estar delgada o de conseguir una determinada silueta, sino de mantener un cuerpo fuerte, activo y capaz de acompañarla durante muchos años.