El presidente del Gobierno Pedro Sánchez
Los conductores pagarán los gastos en un accidente si tienen este fallo en su coche, según la Ley de Responsabilidad Civil
Ni pasar la ITV ni los mantenimientos te salvará de abonar esta factura, los detalles pueden marcar la diferencia en estos aspectos.
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Nadie sale a la carretera pensando que va a tener un percance, en esos momentos surge el desconocimiento por parte de los conductores. No todos saben cómo reaccionar ni conocen la letra pequeña en este tipo de situaciones en carretera.
En este contexto es importante informarse acerca de lo que dictamina la ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor.
Y es que existe la falsa creencia de que si la avería ha sido producida a consecuencia de fallos imprevisibles, como son quedarse sin frenos, el reventón de un neumático o la rotura en la dirección, el conductor quedará libre de la culpa, se considera un accidente inevitable o un llamado caso de "fuerza mayor".
fragmentos de vidrio.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. El artículo 1 de la ley nombrada establece que el conductor del vehículo a motor es completamente responsable de los daños causados a personas o bienes por el riesgo que se ha creado.
Para evitar dudas, la normativa prohíbe usar el coche como excusa especificando que no se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo, ni la rotura o fallo de alguna pieza. Por tanto la responsabilidad caerá sobre el conductor, independientemente si se llevan o no las revisiones al día.
Las únicas excepciones para que el conductor no se vea obligado a abonar el accidente son en aquellos casos en los que la culpa sea en exclusiva de la víctima. Es decir, que los daños que hayan sido causados sean únicamente por el comportamiento del perjudicado en cuestión.
A ello se suma que el accidente haya sido consecuencia de otra fuerza mayor que haya forzado al funcionamiento del vehículo, un factor externo y completamente incontrolable, un ejemplo sería el impacto de un rayo o un fenómeno meteorológico extremo.
La ley no perdona los fallos por ello los mantenimientos preventivos son fundamentales para todo conductor. Y aunque no es necesario revisar todos los sistemas cada vez que se use el vehículo, sí que existen algunas recomendaciones para realizar con asiduidad.
Entre ellas se encuentran comprobar si bajo el coche existen manchas, con ello se hará presente si hay alguna fuga. Al igual que es vital comprobar la presión de los neumáticos mínimo una vez al mes o los testigos y las luces del cuadro.
Con menos frecuencia, pero también fundamentales son las verificaciones en los niveles de aceite, líquido refrigerante o líquido limpiaparabrisas.
Los mantenimientos se consolidan como el mejor seguro jurídico para cualquier conductor protegiéndose así tanto a él mismo como a otros que compartan su misma vía.