Dos voluntarias con los perros de la protectora Salvando Peludos.

Dos voluntarias con los perros de la protectora Salvando Peludos. Alexandra García

Mascotario

Los expertos coinciden: el 73% de los perros abandonados en protectoras son mestizos, más sanos que los de raza

Según advierten los expertos de la protectora Salvando Peludos, la frecuencia de este fenómeno es alarmante.

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El abandono animal en España constituye una de las crisis silenciosas más graves en materia de bienestar animal.

Según advierten los expertos de la protectora Salvando Peludos, la frecuencia de este fenómeno es alarmante, estimándose que cada tres minutos un perro es desamparado a su suerte en algún punto del país.

Esta preocupante radiografía se ve respaldada por los datos cuantitativos del estudio anual Él nunca lo haría, elaborado por la Fundación Affinity, el cual revela que más de 173.000 perros son recogidos por refugios y protectoras cada año.

La tendencia, lejos de contraerse, muestra un crecimiento sostenido; el número de animales rescatados de la vía pública ha experimentado un incremento del 7% en comparación con los registros de principios de la década, una cifra que evidencia la urgencia de abordar este problema estructural.

El colectivo más invisible

Al analizar el perfil de los animales que saturan los centros de acogida, la estadística es contundente: el 73% de los perros que llegan a las protectoras son mestizos.

"Los perros sin raza definida constituyen el colectivo más invisible y el que mayor tiempo pasa dentro de las jaulas, a pesar de que su perfil veterinario y etológico denota un carácter extraordinariamente fiel, resiliente y adaptable".

Desde la perspectiva de la salud, los animales mestizos se benefician de la selección natural y la variabilidad genética, lo que reduce drásticamente la propensión a sufrir enfermedades hereditarias comunes en los ejemplares de raza pura.

Asimismo, destacan por su inteligencia y su plasticidad conductual, mostrándose especialmente receptivos a la educación y a la convivencia familiar cuando se trabaja con ellos desde edades tempranas.

El fin de la temporada de caza

Por otro lado, la actividad cinegética representa otro de los grandes motores del abandono en el territorio nacional. Aproximadamente el 11% de las entradas de canes en refugios se concentra de manera abrupta al finalizar la temporada de caza, siendo los galgos las víctimas más reconocibles de esta coyuntura.

Tradicionalmente cosificados por su rendimiento en carreras o jornadas de caza, cientos de galgos son desatendidos o descartados cuando dejan de ser productivos para sus criadores.

Paradójicamente, la etología de esta raza contrasta con el mito de su alta exigencia energética: los galgos en el hogar son animales sumamente tranquilos, silenciosos y dormilones que no requieren más ejercicio diario que cualquier otro perro y que muestran una adaptación perfecta a los entornos urbanos y a la vida en pisos.

En una situación de vulnerabilidad idéntica se encuentra el podenco, otro damnificado directo del cese de la actividad de caza. Al concluir los meses de veda, muchos de estos ejemplares acaban vagando por los arcenes de las carreteras, desamparados en el medio rural o saturando las perreras municipales.

El podenco es un animal que destaca por una agudeza cognitiva superior, una curiosidad inagotable y un fuerte vínculo afectivo con su núcleo familiar, cualidades que los convierten en compañeros de vida idóneos pero que a menudo son ignoradas debido al estigma que los reduce a meras herramientas de trabajo.

Los PPP

Un fenómeno sustancialmente distinto pero igual de dramático es el que sufren los perros tradicionalmente catalogados bajo la normativa de Perros Potencialmente Peligrosos (PPP), tales como el Rottweiler, el American Staffordshire Terrier o el Bullmastiff.

Las tasas de abandono de estas tipologías raciales han repuntado debido a las compras o adopciones impulsivas por parte de propietarios que no están capacitados para gestionar su fuerza física o sus necesidades de estimulación.

La legislación exige licencias administrativas estrictas, seguros de responsabilidad civil específicos y pruebas psicotécnicas para su tenencia; la falta de previsión de los dueños ante estos requisitos legales y económicos, sumada a la falta de educación del animal, deriva con frecuencia en un abandono prematuro antes de que el perro alcance la madurez.

Las camadas no deseadas

Los detonantes que empujan a una persona a desatender a su mascota son multifactoriales, aunque la estadística oficial permite acotar las causas principales. El nacimiento de camadas no deseadas encabeza los motivos con un 16%, seguido muy de cerca por la pérdida de interés por el animal con un 14%.

Los cambios de domicilio o traslados representan el 12% de los casos, mientras que el citado fin de la temporada de caza aglutina el 11%. Los problemas de comportamiento derivados de una mala socialización ocupan el 10% de los registros, y los factores económicos o la pérdida de empleo de las familias suponen el 7%.

Para revertir esta tendencia y vaciar los refugios, la comunidad veterinaria insiste en que la solución pasa por tres pilares ciudadanos obligatorios: la adopción responsable frente a la compra, la esterilización sistemática para evitar la saturación de cachorros y la implantación del microchip como herramienta indispensable para combatir la impunidad y garantizar la trazabilidad del animal.