Un perro.

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Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal no permite adoptar si el animal no está correctamente identificado

La ley exige que perros, gatos y hurones cuenten con microchip y registro oficial antes de cambiar de familia.

Más información: Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe criar camadas en casa si no estás registrado

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El momento de abrirle las puertas de nuestro hogar a un nuevo miembro de cuatro patas es, sin duda, emocionante.

Sin embargo, con la consolidación de la normativa española en materia de derechos de los animales, este acto de amor ha incorporado un pilar fundamental e innegociable: la legalidad y la responsabilidad.

Ya ha entrado en vigor y no hay vuelta atrás: la actual Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023) es tajante y prohíbe adoptar o ceder ninguna mascota si el animal no está previamente y correctamente identificado.

El microchip: el 'DNI' innegociable de tu mascota

Hasta hace poco, no era extraño encontrar anuncios en redes sociales o páginas web donde se regalaban o vendían camadas enteras de cachorros sin ningún tipo de control sanitario, ni registro oficial.

Hoy, esa práctica no solo es irresponsable, sino completamente ilegal y sujeta a sanciones.

Según la normativa vigente, todos los perros, gatos y hurones deben estar obligatoriamente identificados mediante un microchip debidamente homologado e implantado por un veterinario habilitado.

En el caso de las aves, la identificación se realiza mediante un anillado desde su nacimiento. Esta obligación recae de manera directa en la entidad de protección animal, en el centro público o en el criador oficial antes de que el animal cambie de manos.

Es decir, bajo ningún concepto un futuro adoptante puede llevarse a casa una mascota "indocumentada" con la promesa de ponerle el chip más adelante.

El animal debe estar a nombre de la entidad cedente y, en el mismo acto de la adopción, se debe tramitar el cambio de titularidad en el registro correspondiente.

Un escudo legal contra el abandono

Veterinarios, protectoras y expertos en derecho animal coinciden en que la identificación previa a la adopción funciona como un escudo vital frente a las altas tasas de abandono en España.

Un animal no identificado es, a los ojos del sistema, un animal invisible.

En caso de pérdida, extravío o abandono intencionado, las autoridades no tienen ninguna manera de rastrear al responsable legal.

Al exigir que toda mascota que pase a formar parte de una familia cuente ya con su sistema de identificación inscrito y volcado en el Sistema Central de Registros para la Protección Animal, se garantiza la trazabilidad total.

Así, si una familia decide adoptar, asume una responsabilidad legal, real y documentada desde el minuto cero, lo que disuade enormemente las "adopciones por impulso".

Más allá del chip: el nuevo contrato de adopción

La imposibilidad de adoptar sin identificación oficial es solo la punta del iceberg de un proceso que ahora busca ser mucho más riguroso y seguro.

La ley establece que la transmisión de la titularidad de animales desamparados o decomisados debe formalizarse obligatoriamente a través de un contrato de adopción.

Este documento exige que, además del microchip, se entregue al animal con los tratamientos mínimos estipulados para cada especie, como desparasitaciones y vacunas al día.

Además, la norma impone la esterilización de la mascota antes de su entrega.

Si el animal aún no tiene la edad suficiente o existe una contraindicación veterinaria justificada, el adoptante deberá firmar un compromiso contractual de esterilización futura.

Especialmente en el caso de los gatos, la esterilización antes de los seis meses de edad es ahora un requisito indispensable a nivel nacional.

El primer paso para una tenencia responsable

En definitiva, la aplicación estricta de la Ley de Bienestar Animal transforma el concepto de la tenencia de mascotas en nuestro país.

Adoptar ya no es un simple intercambio o un regalo casual, es un acto formal de responsabilidad cívica y empatía.

Aunque al principio estos trámites puedan parecer una burocracia añadida para los futuros dueños, son la única garantía real de que estamos construyendo una sociedad más respetuosa con quienes no tienen voz.

Si estás pensando en ampliar tu familia con un peludo, recuerda que exigir su correcta identificación no solo es tu obligación legal, sino el primer y más importante acto de protección hacia tu nuevo compañero de vida.