Un chico con un perro en un supermercado.
Italia da una lección a España: los nuevos carros de la compra con los que los perros podrán entrar al supermercado
El Ministerio de Salud de Italia y el reglamento europeo aclararon que no existe una prohibición absoluta y el país encontró la solución perfecta.
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Todo comenzó en 2016, en un supermercado de la cadena Unes en la localidad de Luino, en Italia. Su propietario, Gianfranco Galantini, se sentía frustrado al ver a los perros de sus clientes atados en la puerta, bajo la lluvia o el sol, mientras sus dueños compraban con prisas y estrés.
Galantini decidió pasar a la acción y diseñó el primer carrito adaptado: un carro convencional con una sección delantera de base sólida y paredes altas para que los perros pequeños y medianos pudieran viajar seguros.
La iniciativa fue un éxito viral instantáneo y sentó las bases para las grandes cadenas como Carrefour Italia o Conad. Lo que para muchos países sigue siendo un tabú sanitario, en Italia es una realidad cotidiana y un ejemplo de éxito logístico.
Interpretar la ley
Hoy, si paseas por un supermercado en Milán, Roma o Venecia, es muy probable que te cruces con un Golden Retriever o un Schnauzer observando los estantes desde la comodidad de su carrito de compra.
La gran pregunta que surge es: ¿Cómo lo permite Sanidad? La respuesta no está en un cambio de las leyes de higiene, sino en una interpretación inteligente del Reglamento (CE) n.º 852/2004 de la Unión Europea.
La ley no prohíbe la entrada de animales a los locales; lo que prohíbe es que los animales entren en contacto con los alimentos.
El carrito no es un cesto abierto donde el perro se mezcla con la comida. Entonces, al viajar en un compartimento estanco y elevado, el perro nunca toca los productos ni las superficies donde se apoya la comida.
Un compromiso real
Los supermercados que ofrecen este servicio se comprometen a limpiar y desinfectar el compartimento después de cada uso. Y el dueño se encarga siempre de la responsabilidad del animal.
Si bien la práctica empezó hace años, el panorama legal en este 2026 es más sólido que nunca. Italia ha reforzado su compromiso con el bienestar animal a través de varias normativas clave.
Los animales ya no son "objetos" ante la ley italiana, sino seres sintientes con derechos. Esto ha cambiado la percepción social: impedir la entrada a un perro educado se empieza a ver de forma similar a impedir la entrada a un cochecito de bebé.
Las leyes actuales han simplificado los seguros de responsabilidad. El dueño es el único responsable del comportamiento del animal, lo que quita un peso legal de encima a los gerentes de los supermercados.
En muchas regiones italianas, la tendencia se ha invertido: los comercios deben justificar ante el ayuntamiento por qué prohíben la entrada de mascotas, en lugar de que el dueño tenga que pedir permiso para entrar.
Un ticket de compra más alto
Para los supermercados, esta medida no es solo una cuestión de imagen. Los estudios de consumo en Italia han demostrado que un cliente que lleva a su mascota compra con más calma.
Al no tener la preocupación de dejar al perro solo o atado fuera, el tiempo de permanencia en la tienda aumenta, lo que se traduce en un ticket de compra más alto.
Si te encuentras en Italia y decides usar estos carritos, recuerda las reglas de oro:
Tamaño: Generalmente están diseñados para razas pequeñas o medianas.
Comportamiento: El animal debe estar tranquilo; si ladra en exceso o se muestra agresivo, el personal puede pedirte que salgas.
Limpieza: Siempre utiliza las toallitas desinfectantes que suelen estar junto a la zona de carritos para una doble seguridad.
Italia ha demostrado que, con un poco de diseño y mucha voluntad política, la convivencia entre humanos, mascotas y consumo es no solo posible, sino sumamente beneficiosa.