Un perro.

Un perro. Istock

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Los expertos coinciden: para cuidar de tu mascota no debes pensar en su carácter, la clave es controlar su estado de salud

En Semana Santa, muchas familias cambian de rutina o salen de viaje, y eso afecta directamente al bienestar de sus mascotas.

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Angelica Rimini
Publicada

Año tras año, la época de Semana Santa se ha convertido tristemente en un martirio para muchos animales, una situación que se debe en gran medida a las conductas inconscientes de los ciudadanos.

En muchas ciudades, la Semana Santa va acompañada de procesiones, tambores, aglomeraciones y, en algunos lugares, petardos o cohetes. Todo ese ruido y movimiento puede resultar muy estresante para perros y gatos, que tienen el oído mucho más sensible que el nuestro.

Ante esta problemática, es fundamental tomar medidas de prevención y cuidado. El primer paso para cuidar a las mascotas en Semana Santa es decidir si viajarán con nosotros o si se quedarán al cuidado de otra persona.

Esta decisión debe tomarse pensando en el carácter del animal, su estado de salud y el tipo de viaje o actividades que se van a realizar. Un animal miedoso, muy mayor o con problemas de salud quizá esté mejor en un entorno tranquilo y conocido, mientras que un perro joven y sociable puede disfrutar de unos días fuera si se organiza bien.

Vacunas y desparasitaciones

Antes de que lleguen las vacaciones, es recomendable revisar que las vacunas y desparasitaciones estén al día y, si se trata de un viaje largo o a otra ciudad, comentar el plan con el veterinario.

También conviene preparar con tiempo todo lo que la mascota necesitará: comida habitual, premios, medicación si la hubiera, bebederos, cama o manta, juguetes y su documentación.

Contar con este "kit básico" reduce imprevistos y ayuda a que el animal se sienta más seguro y acompañado por sus objetos conocidos.

No siempre es posible o recomendable viajar con la mascota, y en esos casos lo más responsable es asegurarse de que quedará bien atendida. Una opción es que un cuidador acuda al domicilio, y otra, que el animal se quede en casa de un familiar, amigo o en una residencia especializada.

Dentro de casa

En estos días, no es aconsejable llevar a las mascotas a procesiones o zonas muy concurridas. Aunque pueda parecer "bonito" salir con el perro, para él puede convertirse en una experiencia abrumadora.

Dentro de casa, es buena idea preparar un espacio tranquilo donde el animal pueda refugiarse si se asusta: una habitación interior, su cama en un rincón protegido, una manta sobre el transportín o un lugar donde ya suela ir cuando quiere descansar.

Mantener una atmósfera calmada, con luces suaves y, si hace falta, un poco de música o ruido de fondo moderado, puede ayudar a amortiguar los sonidos exteriores.

Observar el comportamiento del animal es fundamental: si tiembla, jadea sin motivo, intenta esconderse o huir, conviene prestarle atención, acompañarlo sin forzarlo y, si el miedo es muy intenso o se repite cada año, consultar con el veterinario sobre posibles estrategias o apoyos adicionales.