Lola con su gato.

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Mascotario

Los expertos coinciden: "Si haces este test casero puedes descubrir si tu gato es feliz cuando no juega contigo"

Para diferenciar a un gato feliz en su sedentarismo de uno que simplemente no encuentra el estímulo adecuado, la experta propone un test casero muy simple.

Más información: Una educadora felina alerta del uso de juguetes para gatos: "Si no satisface el instinto cazador, crea problemas de agresividad"

Angelica Rimini
Publicada

Cada lunes, el escenario se repite en las sesiones de seguimiento de María Ángeles García, educadora felina. La pregunta estrella de sus clientas siempre es la misma: "¿Qué otro juguete puedo darle?".

Lo que parece una consulta sencilla esconde, en realidad, uno de los retos más complejos del bienestar animal: satisfacer a esos gatos que parecen imposibles de divertir.

García confiesa que incluso ella, como experta, debe "estrujarse el cerebro" en ocasiones. Y es que el problema no es solo descubrir qué le gusta al animal de entrada, sino cómo mantener ese interés vivo a lo largo del tiempo.

El matiz que marca la diferencia

Antes de lanzarse a comprar el último gadget del mercado, la educadora subraya una distinción crucial que suele pasar desapercibida para los tutores: no es lo mismo un gato que no necesita jugar que uno al que no logramos motivar.

"En ese matiz está la diferencia que hace que nos confiemos y luego aparezcan problemas conductuales derivados de la energía acumulada: morder, reclamos constantes, montas, o incluso lamido compulsivo", advierte García.

Para diferenciar a un gato "alfombra" (feliz de forma natural en su sedentarismo) de uno que simplemente no encuentra el estímulo adecuado, la experta propone un test casero muy simple: mover un bolígrafo o un objeto llamativo frente a él.

El gato "alfombra" apenas reaccionará, pues su carácter es intrínsecamente tranquilo. El gato activo "disfrazado", aunque viva tumbado, no tardará en animarse ante el movimiento.

Más allá del ratón de peluche

Si tu gato pertenece al segundo grupo, la solución podría no estar en la tienda de mascotas, sino en tu propia despensa o armario. Según la experiencia de García con sus clientas, el Top 3 de juguetes extraños que realmente funcionan incluye:

  • Macarrones secos gigantes (o legumbres como garbanzos y nueces).
  • Etiquetas de prendas de ropa recién compradas.
  • Copas menstruales (limpias, por supuesto).

La lista de ideas es inagotable: desde los clásicos muelles y pelotas de papel de aluminio hasta opciones creativas como bridas, recambios de limpiadores de robots aspiradores o el interior de un huevo Kinder.

La ciencia de las texturas y el tamaño

García hace especial hincapié en que el éxito del juego reside en los detalles técnicos. A menudo descartamos un juguete pensando que al gato no le gusta jugar, cuando el problema es el material.

Como concluye la educadora, un gato puede ignorar una pelota de fieltro pero perseguir con frenesí una de plástico. Hay felinos que prefieren la ligereza de una bola de ping-pong para golpearla, mientras que otros rechazan una de tenis porque no pueden cargarla cómodamente con la boca.