El doctor Manuel Ruíz Roldán, integrante del servicio de Urología del Hospital Vithas Málaga.

El doctor Manuel Ruíz Roldán, integrante del servicio de Urología del Hospital Vithas Málaga. Vithas Málaga

Salud

El aviso de un urólogo de Málaga para septiembre: "no restarle importancia" a estos síntomas e ir a las revisiones

Los cambios persistentes en la forma de orinar, dolor, urgencia o necesidad de levantarse varias veces por la noche son señales que no conviene normalizar.

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Las claves
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El urólogo Manuel Ruiz Roldán recomienda retomar en septiembre las revisiones urológicas aplazadas y consultar cualquier molestia persistente tras el verano.

Algunos síntomas como urgencia para orinar, aumento de la frecuencia, dificultad para iniciar la micción o sangre en la orina no deben ser ignorados y requieren valoración médica.

La necesidad de revisión urológica depende de factores individuales como la edad, antecedentes familiares, síntomas y riesgos específicos de cada paciente.

La consulta urológica también permite abordar problemas como infecciones urinarias recurrentes, cálculos renales, alteraciones sexuales o incontinencia, facilitando una intervención temprana.

Septiembre puede ser un buen momento para retomar las revisiones urológicas aplazadas y consultar las molestias que hayan aparecido o persistido durante los meses de verano.

Así lo indica el doctor Manuel Ruiz Roldán, del servicio de Urología del Hospital Vithas Málaga, que aclara que no todo el mundo necesita pasar por consulta, ya que la necesidad de seguimiento depende de la edad, los antecedentes, las enfermedades previas y, sobre todo, de la presencia de síntomas.

En este sentido, Roldán recuerda que "el objetivo es evitar que molestias que afectan a la calidad de vida se conviertan en algo que el paciente termina considerando normal y que se retrase una valoración médica cuando realmente es necesaria".

Vithas ha señalado en un comunicado que durante las vacaciones es frecuente modificar hábitos cotidianos como, por ejemplo, se bebe más o menos agua de lo habitual, se alteran los horarios de sueño, se realizan desplazamientos prolongados y pueden cambiar la frecuencia de las micciones.

En algunas personas, estas circunstancias pueden hacer más evidente una sintomatología que ya estaba presente, como la necesidad urgente de orinar, un aumento de la frecuencia, dificultad para iniciar la micción, un chorro más débil o la sensación de no haber vaciado completamente la vejiga.

Roldán señala que "septiembre puede ser un momento adecuado para que quienes ya tenían indicada una revisión no la sigan posponiendo y para que quienes hayan detectado un cambio persistente en su patrón urinario consulten con un especialista.

"Una valoración puede incluir, según cada caso, una historia clínica dirigida, exploración física, análisis de orina y otras pruebas complementarias cuando estén indicadas", ha añadido.

Paralelamente, uno de los signos que requieren una atención especial es la presencia de sangre en la orina, tanto si es visible como si se detecta en una prueba. Aunque puede deberse a diferentes causas, no debe darse por hecho que se trata de una infección o de un problema menor sin una valoración adecuada.

El urólogo del Vithas Málaga señala que "aunque aparezca una sola vez, aunque sea poca cantidad y aunque desaparezca después, no debemos restarle importancia. Es necesario determinar por qué se ha producido y descartar las causas que puedan requerir un diagnóstico o tratamiento específico".

Por otro lado, el doctor recuerda que no existe una única pauta de revisión válida para todos: "La decisión de realizar determinadas pruebas, como el análisis del antígeno prostático específico (PSA), debe tener en cuenta factores individuales como la edad, los antecedentes familiares y otros elementos de riesgo, y debe abordarse de forma compartida entre el paciente y el profesional sanitario".

"La revisión urológica no consiste únicamente en hacer una analítica de PSA, sino que lo más importante es valorar al paciente en su conjunto, conocer sus antecedentes, saber si existen síntomas y decidir qué pruebas son realmente útiles en su caso. De esta manera evitamos tanto pasar por alto un problema que necesita atención como realizar pruebas innecesarias", ha puntualizado.

Más allá de la próstata, la consulta urológica permite abordar problemas que pueden haber quedado relegados durante el verano, como infecciones urinarias recurrentes, cálculos renales, alteraciones de la función sexual, incontinencia o molestias persistentes en la zona pélvica. En todos estos casos, la valoración temprana puede ayudar a identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.