Vista de Alhama.
El pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico ideal para visitar en primavera: con baños árabes y un entorno único
La localidad se levanta sobre un profundo desfiladero escoltado por el río, una defensa natural que fue clave durante siglos.
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Hay lugares donde la historia no se limita a los libros, sino que se siente al caminar. Eso es lo que ocurre en Alhama de Granada, un pueblo que guarda siglos de pasado entre murallas, aguas termales y huellas de distintas culturas.
Situado en el poniente granadino, este lugar no solo destaca por su paisaje, sino por haber sido uno de los lugares más importantes del Reino nazarí. Su posición estratégica lo convirtió en una pieza clave durante la Edad Media, hasta el punto de que su conquista en 1482 marcó el inicio de la guerra de Granada.
Alhama no se entiende sin su geografía. El pueblo se levanta sobre un profundo desfiladero escoltado por el río, una defensa natural que fue clave durante siglos.
A este entorno se sumaron murallas, una alcazaba y un urbanismo adaptado al terreno, dando forma a una auténtica ciudad fortificada. No es casualidad que durante la Edad Media fuese considerado una de las joyas del reino nazarí, tanto por su valor estratégico como por su desarrollo económico y urbano.
Hoy, ese paisaje sigue siendo uno de sus mayores atractivos: casas asomadas al vacío, miradores naturales y senderos que recorren los lugares dentro de su conjunto histórico.
Si hay un elemento clave que define a Alhama, son sus baños. Estos baños termales tienen origen romano, pero fueron los musulmanes quienes lo desarrollaron y convirtieron en un auténtico centro social y de descanso. Los restos más importantes conservados datan de entre los siglos XIII y XIV, en plena etapa andalusí.
Durante siglos, nobles y miembros de la corte nazarí acudían hasta aquí atraídos por las propiedades de sus aguas. Hoy siguen siendo uno de los mejores ejemplos de baños árabes conservados en Andalucía.
La toma de Alhama por los Reyes Católicos no solo cambió el control del territorio, sino también su imagen. Tras la conquista, mezquitas, espacios públicos y edificios fueron transformándose progresivamente. Iglesias, conventos y nuevas plazas sustituyeron a las estructuras anteriores, dando lugar a una mezcla de culturas que aún define al pueblo.
Alhama ofrece un entorno natural privilegiado. Los tajos, el río y los senderos que rodean el municipio permiten recorrer paisajes únicos, donde la naturaleza e historia se entrelazan.
No es casualidad que su casco antiguo y el paraje de los Tajos fueran declarados Conjunto Histórico-Artístico en 1975, un reconocimiento que pone en valor su riqueza patrimonial y su singular entorno.