Hoy 16 de abril se celebra el Día Mundial del Emprendimiento. Nuestro calendario está lleno de “días mundiales”. ¿Quién los decide? La curiosidad por conocer quién fomentó una fecha dedicada al emprendimiento me ha llevado a preguntarme quién elige las fechas y las causas que se ponen en el foco de nuestra atención durante un día del año. ¿Quién resuelve en un contexto de causas ilimitadas, días limitados y sensibilidades muy diferentes en un escenario global?

La forma más habitual consiste en una resolución formal de las Naciones Unidas u otros organismos internacionales con legitimidad supranacional. Sin embargo, algunas efemérides son iniciadas y promovidas en redes informales o por grandes corporaciones e incluso puede resultar difícil identificar un origen reconocible.

Es el caso del Día Mundial del Emprendimiento. No me ha sido posible identificar un liderazgo claro en su propuesta ni una fecha precisa desde la que se instaura este Día Mundial. Es muy probable que sea el resultado del consenso y posterior viralidad que pueden alcanzar ciertas ideas cuando se comparten en contextos reconocibles como son los ecosistemas de emprendimiento, obteniendo posteriormente el apoyo institucional.

En cualquier caso, es una fecha reconocida por universidades y otras instituciones para destacar la importancia de fomentar un espíritu creativo y emprendedor, y reconocer el impacto en la sociedad de la acción de innovar y crear nuevas soluciones, nuevas empresas y nuevo desarrollo económico.

Este día me resulta una muy buena excusa para felicitar a la Universitat Politècnica de València y su programa Generación Espontánea.

La última semana del mes de marzo tuve la oportunidad de visitar la UPV invitado por José Alberto Conejero, Vicerrector de Estudiantes y Emprendimiento. Nos conocimos en las Jornadas de CRUE Emprendimiento celebradas en Málaga el pasado mes de noviembre. Entonces acordamos disponer de unos días en Valencia para trabajar juntos. En particular, yo quería tener tiempo para conocer más sobre la UPV. La Politécnica de Valencia creó en 1992 el primer programa de apoyo al emprendimiento universitario: Ideas UPV. Una universidad pionera que siempre ha sido una referencia para encontrar buenas prácticas.

Durante mi estancia, me sorprendió absolutamente el programa Generación Espontánea (GE). Y me convencí de lo manifestado por el rector de la UPV, José Capilla, cuando afirmó que GE es “un proyecto único en el contexto universitario español”.

GE es un programa que da cobertura a proyectos multidisciplinares liderados por estudiantes, que cuentan con el apoyo de mentores académicos y están orientados a objetivos bien definidos. Estas experiencias formativas se basan en las denominadas metodologías activas: aprendizaje basado en proyectos, learning by doing o aprendizaje experiencial. La idea común es bastante inteligible: se aprende haciendo.

Los estudiantes entrenan competencias que han adquirido en sus estudios, y competencias que requiere el trabajo en equipo y en proyectos que demandan una conducta innovadora y proactiva. GE se puede comprender a través de algunos ejemplos concretos que conforman el programa: Pluton UPV, un proyecto cuyo objetivo es el diseño, ensamblaje, validación y testeo de un nanosatélite; Toma Uno, una productora audiovisual gestionada por estudiantes de diversas disciplinas; u OLIA UPV, proyecto centrado en el diseño y la fabricación de un aerogenerador a pequeña escala.

La propuesta de GE no es una fórmula absolutamente original. Existen proyectos similares en muchas universidades. Actualmente, existen de manera generalizada. Lo realmente relevantees ladimensión que ha alcanzado y el carácter estratégico que la Universidad le ha reconocido.

En GE participan casi 3.000 estudiantes en más de 60 proyectos. Esta cifra significa que casi el 10% de los estudiantes de la UPV participa activamente en un proyecto formativo basado en proyectos.

Si consideramos que solo entre el 30 y el 50% de los estudiantes universitarios pueden considerarse con una dedicación académica plena, deberíamos calcular la tasa de participación sobre una población menor a la matriculada. Sería posible estimar una tasa de participación en torno al 25% de los estudiantes.

Cada año, 1.200 estudiantes de la UPV participan en el programa ERASMUS cursando sus estudios en una universidad europea. La participación en GE casi triplica a la participación en un programa tan influyente en la formación de los estudiantes universitarios como es el programa ERASMUS.

La UPV ha apostado decididamente por GE como palanca de cambio de la formación académica. La estrategia se aprecia en la asignación de recursos. Lo demás no es estratégico, es sólo discurso.

Durante este año, la UPV construirá un edificio de 3.500 metros cuadrados con un presupuesto cercano a 8 millones de euros para albergar proyectos GE en un espacio que dispondrá de talleres, laboratorios, coworking, salas de reuniones y zonas verdes.

La intención estratégica también se comunica fijando objetivos cuantificables. El rector de la Universidad ha manifestado que el objetivo es “alcanzar pronto los 5.000 estudiantes y seguir siendo un referente de innovación y talento”.

Recientemente se ha publicado en la revista The International Journal of Management Education, una investigación en la que participé junto a los profesores Sofía Louise Martínez y José Manuel Santos: “Creativity Vs Grit: Key competences to understand Entrepreneurial Intention”.

En este trabajo nos preguntamos qué competencias son críticas para inducir una mayor intención emprendedora de los estudiantes universitarios. Es decir, dónde deberíamos poner el foco de la educación emprendedora. Los resultados señalan competencias como la creatividad, la capacidad para identificar oportunidades y resolver problemas, y habilidades sociales o networking.

La relevancia formativa del programaGE reside en que más de 15.000 estudiantes han participado de una formación experiencial clave para su relación futura con la innovación y el emprendimiento.

Es un placer felicitar hoy también a todos los que forman o han formado parte de MART, un proyecto de la Universidad de Málaga, liderado por los profesores Pepe de la Varga y Joaquín Ortega, y que ha celebrado su décimo aniversario con una exposición maravillosa en la Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado, visitada por más de 3.500 personas.

Los estudiantes que participan en MART se enfrentan todos los años al reto de construir un monoplaza para participar en la competición internacional universitaria Formula Student. La escudería universitaria fue la inspiración para crear, en el curso 2017-18, el programa K-Projects en la Universidad de Málaga. Buscábamos proyectos multidisciplinares, orientados a objetivos definidos de manera muy explícita y que requirieran la aplicación de competencias técnicas y “blandas”. Se crearon y consolidaron con buenos resultados en torno a 14 proyectos.

Tras conocer GE, creado en 2014, puedo reconocer dos programas gemelos que nacieron con tres años de diferencia y en lugares distintos. Desconozco los motivos que han llevado a prescindir del programa K-Projects. Disfrutaba de una dinámica positiva de crecimiento y contaba con una marca e imagen ya reconocida en la Universidad. Era una ola fácil de elegir para subirse a ella.

En una década MART ha logrado culminar la fabricación y puesta en competición de siete monoplazas. En este tiempo han participado más de 300 estudiantes de 40 titulaciones distintas. El proyecto ha originado más de 80 actividades formativas y resultados para la elaboración de 60 trabajos de fin de grado, 20 publicaciones científicas y la participación en 15 congresos internacionales.

El impacto favorable sobre la imagen y reputación de la Universidad se ha articulado a través de más de 130 apariciones en prensa y 20 en televisión. Su actividad en redes sociales atrae el interés de más de 10.000 seguidores. La escudería ha representado a la Universidad en 12 competiciones internacionales. En la ciudad, los estudiantes de MART han visitado 40 centros educativos y han organizado 10 encuentros para despertar vocaciones universitarias y tecnológicas.

Las métricas de MART no caben en este texto porque, además, tienen la buena costumbre de medir. Los datos son el resultado del deseo de crecer. MART ha conseguido el patrocinio de 111 entidades y la colaboración de 21 asociaciones. Orgánicamente, ha crecido en cinco direcciones que explican su estructura actual. MART Formula Student, MART Academy, MART Social, ⁠⁠MART Academy School y ⁠⁠MART Research.

Crecer ha sido una estrategia deliberada y bien planificada por los tutores académicos del proyecto. El crecimiento de MART está alineado con el objetivo de asegurar la estabilidad del proyecto y su independencia frente a cambios coyunturales. El último hito de esta estrategia ha sido la firma, el pasado día 9 de abril, de la Cátedra DHV-MART por la Innovación y el Talento. La relación de ganancia mutua entre la empresa tecnológica y el proyecto universitario puede expresarse con un dato: DHV ha incorporado a más de 20 estudiantes que forman parte de toda una Generación MART. Experiencias de éxito en la colaboración universidad-empresa.

La resiliencia es el arte de evolucionar hacia un estado en el que los factores externos no afectan la estabilidad del sistema. MART evoluciona hacia ese estado a medida que crece. La resiliencia también es una de las competencias que, en nuestra investigación, se señalan como críticas para la formación de nuestros estudiantes.

maRt es universidad, innovación y talento, y se escribe con R de resiliencia.