Interior del Palacio de Trinidad Grund.

Interior del Palacio de Trinidad Grund. EEM

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El palacio de Málaga que lleva más de 20 años cerrado y esperando comprador: alojó al hermano de Napoleón

El Palacio de Trinidad Grund sigue en el mercado pese al 'boom' inmobiliario de la capital. Su propietario, Ricardo Arranz, asegura que en septiembre comenzará la rehabilitación.

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Las claves

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El Palacio de Trinidad Grund, en pleno centro de Málaga, lleva más de 20 años cerrado y sin comprador o inquilino.

Este edificio histórico, de unos 3.000 m², alojó en 1810 a José Bonaparte, hermano de Napoleón y entonces rey de España.

El palacio se ofreció en 2023 por 12 millones de euros, con opciones de venta, alquiler o desarrollo de proyectos.

Su propietario, Ricardo Arranz, planea iniciar en septiembre la rehabilitación del edificio para avanzar en su recuperación física.

Málaga vive desde hace años una transformación inmobiliaria sin precedentes. El Centro histórico se ha convertido en uno de los espacios más cotizados de la ciudad, los precios de la vivienda han alcanzado máximos y encontrar un inmueble de grandes dimensiones y con una ubicación céntrica se ha convertido en una tarea cada vez más complicada.

Sin embargo, hay una excepción especialmente llamativa: un palacio con más de dos siglos de historia que lleva más de 20 años cerrado y esperando comprador o inquilino.

Se trata del Palacio de Trinidad Grund, en la calle Trinidad Grund, un edificio de alrededor de 3.000 metros cuadrados ligado además a uno de los episodios más singulares de la historia de Málaga.

En marzo de 1810, durante la Guerra de la Independencia, José Bonaparte, hermano de Napoleón y entonces rey de España, se alojó en este inmueble durante los nueve días que permaneció en la ciudad.

Más de dos siglos después, el palacio continúa sin un uso estable. Y lo hace en una Málaga que ha convertido precisamente su Centro y su oferta hotelera en algunos de sus principales activos económicos.

Un palacio que no ha encontrado comprador

El propietario del inmueble es Ricardo Arranz, uno de los empresarios vinculados al desarrollo hotelero y turístico de la Costa del Sol. Arranz ha mantenido durante años el edificio en el mercado y ha estudiado diferentes alternativas para devolverle actividad.

En 2023, el palacio llegó a ofrecerse por 12 millones de euros. La operación no se limitaba entonces a una compraventa: el propietario también estaba abierto a estudiar fórmulas de alquiler o propuestas para desarrollar algún proyecto en el inmueble.

Las condiciones se mantienen intactas en este momento, según confirma a EL ESPAÑOL de Málaga.

El caso resulta especialmente llamativo por el contexto. El Palacio de Trinidad Grund no se encuentra en una zona periférica ni en un municipio con escasa demanda. Está en el desde hace años popular barrio del Soho, a escasos metros de la Alameda Principal y de la calle Larios. Y en una ciudad que en los últimos años ha experimentado una fuerte escalada del mercado inmobiliario y una creciente llegada de inversiones vinculadas a hoteles, viviendas de lujo y apartamentos turísticos.

Aun así, el edificio continúa sin encontrar un operador o un comprador que haya culminado una operación.

Una de las posibilidades que se han manejado durante estos años ha sido precisamente la transformación del palacio en un hotel de lujo.

La idea encajaba con la propia evolución de Málaga y con el perfil empresarial de Arranz, conocido por su trayectoria en el sector hotelero de la Costa del Sol. El inmueble, por dimensiones, localización y carácter histórico, ofrecía argumentos para desarrollar un establecimiento singular.

Pero convertir un edificio histórico de unos 3.000 metros cuadrados en un proyecto hotelero exige también una inversión importante y la adaptación del inmueble a las exigencias actuales de funcionamiento, accesibilidad, instalaciones y normativa.

La realidad es que el palacio sigue cerrado. La historia, sin embargo, puede estar a punto de cambiar. Arranz insiste en que el inmueble continúa en el mercado, pero asegura al mismo tiempo que tiene previsto iniciar en septiembre la rehabilitación del edificio.

El anuncio introduce un nuevo escenario para un palacio que lleva más de dos décadas sin actividad. La rehabilitación permitiría, al menos, avanzar en la recuperación física del inmueble aunque todavía quede por determinar cuál será finalmente su uso y si terminará materializándose una operación de venta, alquiler o explotación.