Infografía del proyecto de ampliación de La Rosaleda elaborado por José Seguí.

Infografía del proyecto de ampliación de La Rosaleda elaborado por José Seguí.

Málaga ciudad

El olvidado proyecto para ampliar La Rosaleda que ahora renace: cubierto, 50.000 espectadores y hotel

El plan diseñado por el arquitecto José Seguí, que data de 2012, apostaba por ampliar el estadio en su ubicación actual, con gradas sobrevolando el Guadalmedina. El valor original rondaba los 93 millones de euros.

Más información: El gran problema de la Nueva Rosaleda con la que sueña el alcalde de Málaga: construir sobre el Guadalmedina

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Las claves

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Renace el proyecto de ampliación de La Rosaleda, diseñado por el arquitecto José Seguí, que propone un estadio cubierto con capacidad para 50.000 espectadores y usos comerciales y hoteleros.

El anteproyecto, valorado en casi 93 millones de euros en su momento, contemplaba una transformación integral del estadio manteniendo su ubicación en Martiricos.

El debate sobre el futuro estadio se centra en tres posibles localizaciones, aunque cobra fuerza la opción de reformar el recinto actual para mantener la sede del Málaga CF.

La propuesta incluye soluciones técnicas avanzadas para la cubierta y grandes aparcamientos, además de aprovechar el estadio como equipamiento urbano multifuncional.

El debate sobre el futuro de la Nueva Rosaleda recupera estos días un antecedente clave en la historia reciente del estadio: un anteproyecto elaborado hace décadas por el arquitecto José Seguí por encargo del propio Málaga CF, en el que ya se planteaba la ampliación del recinto hasta los 50.000 espectadores manteniendo su ubicación actual en La Rosaleda.

El valor económico de esa operación, según los datos de la época, ascendía a casi 93 millones de euros. Cuantía que, sea cual sea la decisión final, tiene que ser actualizada.

El valor de esta propuesta adquiere relevancia en un momento clave para el futuro de las instalaciones y cuando las tres administraciones propietarias (Ayuntamiento, Diputación provincial y Junta de Andalucía) analizan en profundidad el asunto.

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Y para ello se valen de un estudio adjudicado meses atrás a Typsa y Fenwick Iribarren, consultoras encargadas de profundizar en la viabilidad de tres localizaciones para la construcción de un nuevo estadio: la ampliación de la Universidad, San Cayetano y el asentamiento actual del estadio.

Si bien la decisión no está tomada, en las últimas semanas cobra fuerza la apuesta por mantener el templo el Málaga CF en el barrio de Martiricos, interviniendo de manera drástica sobre el complejo actual.

El propio alcalde, Francisco de la Torre, se ha pronunciado a favor de esta solución. Y esto hace que la antigua idea de Seguí se convierta en protagonista.

En conversación con EL ESPAÑOL de Málaga, el conocido arquitecto recuerda que aquel trabajo se desarrolló en un momento de fuerte crecimiento deportivo del club y con la ambición de dar un salto estructural en sus infraestructuras.

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El anteproyecto, que data de julio de 2012, surgió en una etapa en la que el Málaga competía en escenarios europeos y necesitaba adaptar su infraestructura a estándares de primer nivel.

Seguí contextualiza aquel impulso en el ciclo deportivo del club y en el posterior cambio de etapa que frenó su continuidad. "¿Qué pasó? Que murió Antonio y Fernando Puig hizo lo que pudo, el club se vino abajo y entró el desastre", recuerda.

Una de sus fuerzas es que no se limitaba a ampliar el aforo, sino que planteaba una transformación completa del estadio con un tercer anillo de gradas, cubrición total y la integración de nuevos usos comerciales, terciarios y logísticos en el entorno del recinto.

De hecho, como ha llegado hacerse en el fallido intento de Málaga a ser sede del Mundial de 2030, uno de los elementos más singulares del anteproyecto era la relación con el entorno urbano inmediato, especialmente el río Guadalmedina y la avenida de La Palmilla, donde el crecimiento del estadio obligaba a soluciones estructurales avanzadas.

Seguí advertía de esta complejidad técnica en su anteproyecto. "Los nuevos graderíos situados en los laterales de Tribuna y Preferencia se proyectan claramente sobre espacios públicos (…) por lo que la propuesta deberá incorporar una solución de estructura de sustentación que no necesite apoyarse en dichos espacios".

Para ello, se utilizaba una gran estructura de cables y mallas para sostener la cubierta completa del estadio. "Tenderíamos una red de cables perpendicular al sistema anterior, creando una malla capaz de soportar distintos tipos de cubierta", añade.

El objetivo era generar un estadio completamente cubierto, preparado tanto para el fútbol como para grandes eventos.

Un estadio pensado como "contenedor urbano"

Más allá del deporte, el proyecto concebía La Rosaleda como un gran equipamiento de ciudad, con capacidad para generar actividad económica y urbana durante todo el año. Y es algo en lo que insiste Seguí 24 años después: "La Rosaleda es un equipamiento muy importante para la ciudad".

"Es necesario aprovechar el campo del fútbol para añadir una serie de equipamientos como aparcamientos disuasorios, usos comerciales o incluso hoteleros ligados a los espectáculos", destaca.

En el anteproyecto inicial se dibujaban grandes bolsas de aparcamiento —hasta varios miles de plazas en el entorno— como pieza clave para la movilidad del futuro complejo.

Uno de los elementos que hoy matiza aquel planteamiento es la construcción de la Academia del Málaga CF en Arraijanal, que ha absorbido parte de los usos deportivos formativos previstos en el entorno del estadio.

Esto reduce la necesidad de concentrar en Martiricos determinados espacios de entrenamiento y abre la posibilidad de reforzar otros usos como aparcamientos, servicios o actividades complementarias.