Infografía del interior de la futura Biblioteca del Estado en Málaga.
La obra del Convento de San Agustín en Málaga se encarece a 21 millones y la apertura de la Biblioteca Estatal se retrasa
La rehabilitación del convento del siglo XVI ha permitido recuperar restos arqueológicos de gran valor, incluidos la muralla fenicia del siglo VII a. C. y piletas de salazones romanas.
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El renacer del histórico Convento de San Agustín y su transformación en sede de la Biblioteca del Estado en Málaga se encarece y, salvo sorpresa, vuelve a retrasarse.
Pese a que hace justo un año el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, apuntaba a finales de 2026 para la terminación de las obras de rehabilitación del inmueble, localizado en pleno corazón de la capital de la Costa del Sol, ahora admite la posibilidad de que la fecha sufra alteraciones.
Urtasun, de nuevo en Málaga con motivo del Festival de Cine Español, ha confirmado, por un lado, el encarecimiento de las obras, hasta situarse actualmente en unos 21 millones de euros (son tres millones más que hace un año), y, por otro, ha eludido una confirmación clara sobre el momento en que el equipamiento cultural estará concluido.
"Estas obras son de una complejidad enorme y estamos acelerando todo lo que podemos. Yo sé que hay una expectativa muy grande porque la biblioteca actual ya tiene muchos años", ha afirmado el ministro, sin ser claro sobre el horizonte temporal del proyecto.
Hay que recordar que esta intervención fue adjudicada a finales de 2021 por un presupuesto cercano a los 12,4 millones de euros (excluido el IVA). El arranque formal de los trabajos no tuvo lugar hasta febrero de 2022, con un plazo de 45 meses.
Atendiendo a estos parámetros iniciales, la actuación tendría que quedar completada a mediados de este mismo año. Sin embargo, todo apunta a que habrá que esperar a los primeros meses de 2027.
Y en cuanto a la inversión, la variación es más que significativa después de que se hayan tenido que afrontar varios modificados como consecuencia, principalmente, de la aparición de restos arqueológicos.
Envergadura de la actuación
El origen de San Agustín se remonta al siglo XVI. Pocos edificios como este ejemplifican tan fielmente la evolución de la ciudad. Su recuperación es esencial para permitir el traslado de la Biblioteca Estatal, localizada desde hace más de 30 años en una sede provisional.
La operación supone una recuperación minuciosa sobre la construcción original. Destaca la importante labor arqueológica desarrollada en estos años, que ha rescatado del olvido importantes y valiosos hallazgos, parte de los cuales serán puestos en valor de cara a los futuros usuarios.
Especial mención para los restos de la muralla fenicia, que data de mediados del siglo VII antes de Cristo. A esta joya, se suman las piletas de salazones de época romana encontradas y que datan del siglo III después de Cristo.
De hecho, será en esta parte del equipamiento donde luzca uno de los elementos más llamativos de la actuación: una gran cubierta de vidrio transparente que permitirá el uso de la zona todo el año, rebajando, además, el coste energético.
La futura biblioteca contará con una superficie total de 5.345 metros cuadrados, que quedarán configurados en torno a dos accesos.
Desde la calle San Agustín se accederá al primer patio, en torno al cual se dispondrán las estancias dedicadas al uso interno de catalogación, trabajos bibliotecarios y depósitos, así como actividades con usuarios en grupos reducidos como clubes de lectura. En el cuerpo de transición entre los dos patios se situará, en planta baja, el Salón de Actos.
La entrada desde la calle de Pedro de Toledo conducirá a los servicios bibliotecarios más abiertos al público, los espacios de préstamo, lectura y sala infantil.
El claustro principal será el corazón y el pulmón de la biblioteca y albergará el préstamo y la lectura y estará protegido por una gran cúpula de vidrio con toldos mecanizados. En el exterior de este acceso, se creará una fachada formada por elementos cerámicos, una celosía que simula y recuerda el efecto de una estantería llena de libros, mostrando así el destino del edificio.