Un montaje de imágenes del cierre de la Tetería.

Un montaje de imágenes del cierre de la Tetería.

Málaga ciudad

Málaga dice adiós a La Tetería, el templo del batido y los crepes de la calle San Agustín: cerró sus puertas este domingo

Este histórico negocio, con 32 años de historia, cierra ante la imposibilidad de quedarse en el mismo edificio ni encontrar un alquiler asequible en el centro histórico, tras el fin de su contrato actual.

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Las claves

La Tetería de la calle San Agustín, emblemática por sus batidos y crepes, cerró definitivamente este domingo tras 31 años de actividad en el centro de Málaga.

El cierre se debe a la especulación inmobiliaria, con un aumento inasumible del alquiler y la imposibilidad de trasladarse a otro local sin cambiar el modelo de negocio.

El local fue un punto de encuentro para varias generaciones y su equipo, con más de 25 años de trayectoria, se despide entre muestras de cariño y nostalgia de clientes y vecinos.

La desaparición de la Tetería simboliza la pérdida de la esencia tradicional del centro de Málaga, desplazada por franquicias y la subida de precios.

Este domingo en la calle San Agustín del Centro de Málaga se vivieron momentos verdaderamente emocionantes. Últimos sorbos a batidos que sabían a gloria. Abrazos que olían a despedidas. Y el cierre de un portón, caída ya la noche, que marcó un antes y un después en las páginas del negocio tradicional de Málaga.

La histórica tetería de San Agustín echó el cierre este domingo de forma definitiva con la emoción de todos los que la forman. Desde Alejandro Camacho, su gerente, a su equipo de casi una veintena de trabajadores que han estado con él hasta el final de los días del negocio, que echó a andar en 1993.

Desde entonces, han visto crecer a generaciones que han pasado por sus mesas para celebrar buenas noticias; endulzarse cuando llegan las malas... y muchas primeras citas; muchas. Porque si algo era mágico en la Tetería, ese era su entorno, la calle San Agustín era un paisaje privilegiado en esa terraza donde el amor ha revivido en cada atardecer.

Esa plantilla está conformada por profesionales que, en su gran mayoría, llevan más de 25 años allí, trabajando codo con codo con Alejandro y compenetrándose con los jóvenes que llegaban para aunar fuerzas. Juntos han sido testigos de la evolución del Centro de Málaga, de cómo lugares como Calzados Hinojosa o la ferretería El Llavín han dicho adiós a los malagueños, mientras ellos resistían, y otros locales de franquicias nacían en cada abrir y cerrar de ojos.

Detrás de la situación del cierre está, según han denunciado en diferentes medios desde la Tetería, años de especulación inmobiliaria. El edificio, con 15 apartamentos repartidos en tres plantas, además del local de la Tetería, pasó de sus propietarios originales a un banco y de ahí a fondos de inversión y nuevos dueños extranjeros, siempre con la misma lógica. Comprar, mantener vacío (o casi vacío, porque entraron okupas, aunque estos respetaron al negocio), y vender más caro, siendo la Tetería la que cumplía religiosamente con su contrato de alquiler hasta que este finalizó. 

La posibilidad de trasladarse a otro local era, en la práctica, inviable. El negocio era rentable porque pagaban un alquiler "razonable", según contaron en su día a este periódico desde la Tetería. Pero comenzaron a pedirle cuatro veces más, lo que hacía imposible su labor. A eso se suman el coste de un traspaso, las reformas y la pérdida de clientela de paso en una de las calles más transitadas del centro. “Para que salieran las cuentas tendríamos que cambiar el modelo y subir los precios a una barbaridad”, recordaban entonces.

Cambiar su modelo de negocio no estaba en los planes de la Tetería. No se querían "vender" ni cambiar su forma de trabajar y perder el proyecto humano que han construido es, sin duda, uno de los golpes más duros para todos ellos.

La Tetería de San Agustín iba a cerrar, de inicio, el pasado 31 de diciembre, pero fueron logrando prórrogas hasta que este 8 de febrero ha llegado la hora de decir adiós a tantos años de trabajo. En estos últimos días han sido cientos los que se han asomado al local para despedirse de un equipo, que ya es amigo para muchos, y degustar sus últimas meriendas.

Los que no han podido acudir, han acudido a sus redes sociales en masa para dejar mensajes bonitos y cargados de emoción. Estos hablan de la Tetería como un lugar donde “con un plato y un vaso de bebida, hacíais magia” y al que aseguran que “echaremos muchísimo de menos”, sin perder la esperanza de que el proyecto “reaparezca muy pronto”.

Muchos coinciden en que la calle San Agustín “no será la misma” sin su tetería, un espacio que, dicen, quedará “eternamente en los corazones y las almas de malagueños y foráneos”, como otro “cachito de nuestra esencia” que se pierde. Hay quien incluso vincula el local a su propia memoria vital y creativa, recordando que La Tetería “quedará para la eternidad” en una novela escrita entre sus mesas y lamentando cómo ese cierre simboliza “una Málaga que no la quiere nadie”.

Un sentir compartido que se resume en una queja recurrente: “Cada vez da más pena el centro, está perdiendo toda su esencia”, porque la magia de las ciudades, defienden, está en esos lugares con encanto y personalidad, "no en cadenas ni multinacionales".