Una joven en un mercadillo vintage

Una joven en un mercadillo vintage Shutterstock

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El pueblo de Málaga que celebra un gran mercadillo de antigüedades cada domingo: artesanía y puestos de comida

También hay espacio para la ropa vintage y los accesorios de segunda mano, con precios asequibles.

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Adrián Hernández
Publicada
Las claves

Las claves

Cada domingo, San Luis de Sabinillas en Manilva acoge un mercadillo de antigüedades, artículos de segunda mano y artesanía.

El mercadillo cuenta con más de un centenar de puestos y se celebra en el recinto ferial de 9:00 a 14:00 horas.

Se pueden encontrar muebles antiguos, discos de vinilo, ropa vintage y productos artesanales hechos a mano.

El ambiente es familiar y relajado, con puestos de comida y snacks, ideal para pasear y disfrutar junto al mar.

En plena Costa del Sol hay uno de esos planes de domingo que empiezan sin prisas y acaban alargando la mañana. Cada domingo, San Luis de Sabinillas, en el municipio de Manilva, acoge uno de los mercadillos más curiosos de la provincia: un rastro donde conviven antigüedades, artículos de segunda mano, artesanía y un ambiente relajado que invita a pasar toda la mañana.

El Mercadillo de Sabinillas se celebra cada domingo en el recinto ferial del municipio, de 9:00 a 14:00. Con más de un centenar de puestos, se ha convertido en una referencia para quienes buscan piezas únicas o simplemente disfrutar de un plan diferente junto al mar.

Aquí es fácil perderse entre muebles antiguos, discos de vinilo, juguetes de otras épocas, libros descatalogados o pequeños objetos decorativos que han sido sacados de otra década. Es ese tipo de sitio donde nunca sabes qué vas a encontrar, pero siempre aparece algo que llama la atención.

Además de antigüedades, el mercadillo ha ido incorporando en los últimos años una zona deartesanía local que le da un aire más completo. En ella puedes encontrar productos hechos a mano como bisutería, cerámica o artículos de cuero.

También hay espacio para la ropa vintage y los accesorios de segunda mano, con precios bastante asequibles y la posibilidad de regatear en muchos de los puestos, algo que sigue siendo parte del encanto de este tipo de mercados.

Uno de los detalles que más valoran quienes lo visitan es que no es solo un mercadillo para comprar, sino también para disfrutar.

Es habitual hacer una pausa a mitad del recorrido para tomar algo o probar alguno de los puestos de comida, donde destacan clásicos como los choripanes o pequeños snacks para reponer fuerzas.

El ambiente es tranquilo, familiar y muy de domingo, con visitantes que pasean sin prisa entre los puestos en busca de alguna ganga o simplemente curiosear.

El mercadillo de Sabinillas se ha consolidado como uno de esos planes sencillos pero efectivos: pasear, curiosear, comprar y comer algo en un entorno agradable. Eso sí, conviene ir temprano, especialmente en los meses de calor, ya que el sol aprieta y las sombras no abundan.