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Las escuelas infantiles reclaman subir el precio por niño: "Estamos tirando de créditos para seguir abiertas"
El sector denuncia que esta financiación permanece prácticamente congelada desde el curso 2019-2020, mientras que los costes no han dejado de subir por diversas causas, como la pandemia o los cada vez más comunes conflictos bélicos.
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Las escuelas infantiles del primer ciclo de Educación Infantil en Andalucía han vuelto a alzar la voz para reclamar una actualización del precio por plaza que paga la administración por cada niño matriculado. El sector denuncia que esta financiación permanece prácticamente congelada desde el curso 2019-2020, mientras que los costes no han dejado de subir por diversas causas, como la pandemia o los cada vez más comunes conflictos bélicos.
Los centros han valorado para bien el compromiso del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, de estudiar una posible actualización del precio por plaza tras la reunión mantenida recientemente con representantes del sector en el Parlamento andaluz.
Aun así, advierten de que el gesto debe traducirse en medidas concretas. La situación económica de muchos centros infantiles empieza a ser delicada y algunos temen no poder sostenerse mucho más tiempo en estas condiciones.
"El precio por plaza está congelado desde 2019. Hemos pasado por situaciones como un confinamiento, una guerra y una subida generalizada de precios, pero nosotros seguimos igual", explica Olga Escalero Suz, directora de la escuela infantil La Casita de Pepa, ubicada en el barrio de Puerta Blanca de Málaga, en conversación con EL ESPAÑOL de Málaga.
Según detalla, la única modificación reciente ha sido una pequeña subida del servicio de comedor aprobada en 2024. Sin embargo, esa subida apenas ha tenido impacto real en la financiación de los centros. "Si una familia no utiliza el comedor, el servicio socioeducativo sigue exactamente igual que hace cinco años. Eso no soluciona nada", lamenta.
La situación empieza a reflejarse en las cuentas de muchos centros. Algunos han tenido que recurrir a financiación bancaria para poder seguir funcionando. "Nosotros ya tenemos dos cuentas de crédito abiertas para mantener el centro. No podemos seguir así eternamente", advierte Escalero Suz.
La responsable del centro explica que su escuela cuenta con siete trabajadoras. Si el centro se viera obligado a cerrar, todas perderían su empleo. "Serían siete mujeres al paro, la mayoría de las plantillas del sector están conformadas por mujeres. Pero además muchas familias se quedarían sin conciliación y muchos niños perderían un recurso educativo fundamental", señala.
Escalero Suz insiste en que las guarderías no pueden sobrevivir recortando en la calidad del servicio. "Yo no voy a mantener mi centro bajando la calidad o escatimando en alimentación o en atención educativa", afirma. "Estamos hablando de niños muy pequeños. Si no se puede mantener el servicio en condiciones, el centro acaba cerrando; no concibo como profesional otra cosa".
La directora también recuerda que muchos centros cumplen una función social que a menudo pasa desapercibida. "Hay niños cuya única comida completa del día es la que reciben en el centro. También atendemos a pequeños con necesidades educativas especiales y más específicas", explica.
El sector insiste en que la reivindicación no responde a intereses empresariales, sino a la necesidad de mantener una red educativa clave para las familias del momento, que no son, en palabras de Escalero Suz, las de hace veinte años. Ahora teletrabajan, muchas no tienen redes familiares... Las escuelas infantiles permiten que miles de padres puedan trabajar y conciliar.
Para ilustrar la situación, pone un ejemplo muy concreto del funcionamiento diario de los centros. "Una hora y media del aula de tarde cuesta 1,75 euros. Es decir, unos 20 euros al mes", señala. A su juicio, ningún profesional podría cubrir su trabajo por ese dinero, mucho menos "responsabilizándose de un niño menor de tres años". "Nuestro trabajo está muy poco valorado", asevera.
El sector también afronta un contexto demográfico complejo. En Andalucía se han registrado 959 alumnos menos en el tramo de edad de 2 a 3 años respecto al curso anterior. A mediados de septiembre, cerca del 25 % de las plazas permanecían vacías, según los datos trasladados por los centros.
Sin embargo, Escalero Suz asegura que en su caso la demanda en su escuela infantil sigue siendo alta; tiene 61 plazas. "En nuestro caso no es un problema de falta de niños. El centro está lleno todos los años y suelo tener lista de espera", explica.
El próximo paso será la reunión prevista para este jueves entre la Junta de Andalucía y las patronales del sector, en la que se analizará la posible actualización del precio por plaza. Los centros como el de Olga esperan que de ese encuentro salga una propuesta concreta que permita aliviar la situación económica que atraviesan.
"Valoramos que nos escuchen, pero no podemos quedarnos con migajas, eso es evidente", concluye Escalero Suz, que lanza un mensaje claro a la Junta de Andalucía: "Necesitamos una solución acorde a la situación real del sector. De nada sirve una subida del 2% cuando igual es necesaria de un 30%. Porque si no, muchos centros acabarán cerrando y en nuestras manos está el futuro de nuestra sociedad".