Una imagen de Roberto Landero y de toda la familia.

Una imagen de Roberto Landero y de toda la familia. INMA S.R (Cedida por la familia de Roberto) // Cedida por la familia de Roberto

Cofradías

La historia tras el homenaje viral de la Banda de Cornetas y Tambores de los Gitanos a su director: “La banda es su cuarto hijo”

El vídeo acumula más de dos millones de reproducciones en el perfil de Instagram de EL ESPAÑOL de Málaga, donde han recibido bonitos comentarios desde todas partes del mundo.

Más información: Mariví y Juan, los dueños del quiosco de Málaga donde se venera a la Virgen del Rocío... y al "Señor de los esmayaos'"

Publicada

Las claves

La Banda de Cornetas y Tambores de los Gitanos rindió un emotivo homenaje a su director, Roberto Landero, bajo su balcón antes de una procesión.

Roberto Landero, tras casi 50 años dedicado a la banda, no podrá salir en procesión este año por una operación de corazón de extrema urgencia.

La sorpresa fue organizada por sus propios hijos, también músicos, quienes junto a la banda interpretaron 'La Saeta', generando una emoción intensa entre todos los presentes.

El homenaje, espontáneo y sin intención de hacerse viral, acumuló millones de visualizaciones y reafirmó el profundo vínculo de Landero con su banda y su Cristo.

Dos millones y medio de reproducciones acumula en el perfil de Instagram de EL ESPAÑOL de Málaga el vídeo donde la Banda de Cornetas y Tambores de los Gitanos sorprende a Roberto Landero, su director. La formación, cual si fueran una tuna universitaria, acuden hasta la plaza que hay bajo su balcón para darle una sorpresa antes de participar en un cortejo. Roberto, visiblemente muy emocionado, agradecía el gesto acompañado de parte de su familia desde su casa.

Este año, la Semana Santa va a ser muy diferente en la casa de los Landero. Muy a su pesar, este año no podrá salir en procesión con la banda por la que daría la vida. Una operación de corazón de extrema urgencia le ha obligado a parar después de casi medio siglo de entrega a la música. "Fue un palo muy grande. No nos lo esperábamos en ningún momento", cuenta su hija, Vicky Landero, a EL ESPAÑOL de Málaga.

Porque para Roberto, la banda no es simplemente notas musicales. Es su vida entera. "Mi padre tiene tres hijos de carne y hueso y la banda es el cuarto. Lo ha dado todo por ella. Él es el motor de la banda y la banda es el motor de él", resume. Además, reconoce que no puede estar más orgullosa de él como hija. "Mi padre es increíble, todos estamos muy orgullosos de él. Ha enseñado a tanta gente... Ha dado oportunidades a todo el mundo; solo hemos querido seguir sus pasos, mi madre también toca", cuenta.

Durante décadas, su rutina diaria, según relata su hija, ha sido casi sagrada: cuando la salud se lo permite, camina junto a su mujer hasta la iglesia. Allí está su Cristo. Y, por lo tanto, allí está todo para Roberto. "Para él es algo que no se puede explicar con palabras", dice su hija. Tanto, que hasta lo lleva tatuado en la piel.

Este Lunes Santo será distinto y muy duro para la familia Landero, pero sobre todo para el padre de Vicky. No habrá quedada con su grupo antes de la procesión, ni marchas emotivas ni un recorrido cargado de sentimiento. "Prefiere quedarse en casa y no bajar a verlo. No creo que pudiera soportarlo emocionalmente. Después de tantos años tocándole a su Cristo… sería demasiado duro", dice su hija.

Pero la banda decidió que la Cuaresma tampoco podía ser como cualquier otra. Sin avisar y sin llamar a ningún medio, con la única intención de abrazar a través de la música, se acercaron hasta su balcón con una marcha que nunca falla, La Saeta. Sus propios hijos, también músicos, organizaron la sorpresa. "Fue idea de mi hermano Alfonso. Dijimos: vamos al patio y le tocamos". Y dicho y hecho.

Lo que provocó todo aquello no estaba en ningún guion."Teníamos que parar de tocar porque no podíamos aguantar las lágrimas", recuerda Vicky. "Era una emoción impresionante", añade. Si arriba Roberto se ahogaba en lágrimas, sus hijos, abajo, más lloraban también.

"Mi hermano rompió a llorar y no podía tocar. Yo me comía las lágrimas. Había momentos en los que teníamos que parar", relata. La escena era tan intensa que ni siquiera ellos mismos pueden revivirla con normalidad. "No podemos ver el vídeo. Lo ponemos y volvemos a llorar", dice Vicky, muy emocionada.

El homenaje no estaba pensado para hacerse viral. Ni para acumular las millones de reproducciones que acumula. Ni siquiera para salir de ese patio de la comunidad de vecinos de Roberto. "No lo hicimos pensando en nada de eso. Solo lo hicimos pensando en él", asevera Vicky. Y quizá por eso, aunque este Lunes Santo lo vea desde casa, Roberto seguirá estando donde siempre ha estado. En el corazón de los suyos. Y en cada nota que suene para su Cristo, el Moreno de Málaga, Nuestro Padre Jesús de la Columna.