Nacho Gonzalo, de Cerería Zalo, junto a unos capirotes.

Nacho Gonzalo, de Cerería Zalo, junto a unos capirotes.

Cofradías

¿Qué capirote elegir para la Semana Santa en Málaga?: "Como nazareno lo tengo claro: el de rejilla"

La opción más demandada por la mayoría de los clientes es el cono de malla: "Representa un 85% de las ventas; el 10% de los clientes optan por el cartón y el 5% restante, por el plástico". 

16 marzo, 2022 05:00

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La vuelta de la vida cofrade a la calle llegó pocas semanas antes de la celebración de la magna de octubre. Desde entonces, los traslados y las procesiones extraordinarias se han sucedido con cierta normalidad, incluso llegando a congestionar la actividad en algunos momentos puntuales. Sin embargo, en todo este tiempo que ha pasado desde el comienzo de la pandemia, ha habido una figura que ha permanecido invisible, sin posibilidad de reencontrarse con su ciudad: el nazareno. A las puertas de una nueva Semana Santa, la del retorno, los penitentes comienzan a hacerse con sus hábitos. Este proceso va ligado a la elección de un capirote, y es aquí donde surgen las dudas. ¿Cartón, plástico o rejilla? ¿Cuál es la mejor opción?

Nacho Gonzalo, al frente de Cerería Zalo, responde con rotundidad a la pregunta: "He probado los tres, y como nazareno, lo tengo claro: rejilla. Cuando era pequeño solo estaba el cartón y conforme fui creciendo llegaron el plástico y posteriormente la malla". En su caso concreto, las túnicas que viste cada Semana Santa son de terciopelo, por lo que esa ventilación que ofrece la rejilla "se nota": "Los de plástico de antes eran más rígidos y había que agujerearlos. Ahora vienen ya troquelados con pequeñas perforaciones para que pase el aire", subraya.

¿Cuál es el público potencial que escoge este material? Gonzalo explica que casi todos proceden de hermandades con túnicas blancas o de raso, ya que la tela se transparenta sobre la rejilla: "Si son anchos no pasa nada, pero cuando queda embutido se ve rugoso", añade.  En cuanto al porcentaje de ventas, el modelo favorito sigue siendo la rejilla: "Representa un 85% de las ventas; el 10% de los clientes optan por el cartón y el 5% restante, por el plástico".

La tienda de artículos religiosos Ojeda, en calle San Juan, fue el primer establecimiento de la ciudad en el que se pusieron a la venta los capirotes de rejilla hace más de 15 años. En todo este tiempo no han dejado de ofrecer ninguna de las tres opciones existentes, aunque cuando los clientes piden opinión, nunca hay dudas: "Siempre recomendamos el de rejilla", asegura Ana Ruz. ¿El motivo? Es más moderno, cómodo y práctico. Gracias a la ligereza de los materiales, no pesa ni se clava en la frente. 

Explica que los padres se gastan mucho dinero pagando la salida procesional de sus hijos, por lo que dejar la vela al poco tiempo por molestias con el antifaz no es una opción: "Estos capirotes se adaptan mucho mejor a la cabeza del nazareno", asevera. 

El único inconveniente que le ve es el efecto que produce sobre cierto tipo de telas; al tratarse de una malla calada, algunos tejidos algo más ajustados, como el raso, se quedan marcados en la superficie del cono: "Si no está muy ceñido, no hay ningún problema", añade Ana. Durante la Cuaresma realizan una labor pedagógica con los que vienen buscando el plástico: "Les explicamos que la rejilla es mejor". 

¿Cómo llegó este producto a Málaga? "Vimos que era algo que faltaba en la ciudad y la gente lo demandaba porque lo había visto en otros lugares. Me acuerdo de que se acababan muy pronto y la gente aguantaba en la cola a que llegaran los pedidos; cuando aparecía el repartidor con las cajas, todos comenzaban a aplaudir. La verdad que tenemos un público muy bueno y comprensivo", recuerda. 

El cartón, ¿quién lo usa?

Entonces, los capirotes de cartón, ¿quiénes los compran? Tanto Ojeda como Cerería Zalo dan la misma respuesta: "El que tiene las ideas muy claras y lo ha llevado toda su vida", afirma Ana Ruz. En los últimos años se ha perfeccionado algo más, pero la simpleza de la estructura no ha ido de la mano con la comodidad: "Es verdad que los de hoy en día no son iguales de los que se preparaban antiguamente, pero siguen siendo más incómodos. La única tecnología que tienen son las grapas y una cinta alrededor de la frente", destaca. 

Nacho Gonzalo afirma que este modelo cuenta con un público muy definido: "Son sectores más tradicionales, generalmente adultos, que buscan seguir usando el mismo que han usado durante toda su vida". En cambio, los adolescentes y jóvenes no tienen dudas: "El producto estrella es la rejilla o, en su defecto, el plástico. Aunque eso sí, hay que destacar el factor económico, ya que es un poco más barato y eso juega en su favor".