Joaquín Mazón y Leo Harlem.
Leo Harlem y Joaquín Mazón, en el Festival de Málaga con 'La familia Benetón 2': "Es más caótica que la primera"
El actor y el director presentan en Málaga la segunda entrega de su comedia familiar y destacan la importancia de crear cine para todos los públicos.
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Las ojeras firman el rostro de Leo Harlem, pero la ilusión se mantiene intacta. La secuela de La familia Benetón se estrena en la 29 edición del Festival de Málaga. Si bien la primera fue divertida, su director, Joaquín Mazón, ya adelanta que esta secuela es “más caótica y con más conflictos”.
“La comedia familiar es un formato que es entretenido rodar, tiene éxito y nos vuelven a llamar para hacer proyectos porque dan rentabilidad a la taquilla también”, ha explicado Harlem, y ha reconocido que la industria del cine “no está para tirar muchos cohetes”.
La familia Benetón +2 es, por encima de todo, una cinta multicultural. Hay asiáticos, mexicanos, colombianos, africanos… “Somos un crisol, pero el caso es que ha funcionado la primera parte y creo que la segunda ha sido mejor gracias a eso”.
A la diversidad cultural hay que sumar dos bebés más que se unen a la familia, dos “terremotos” que lloran sin parar, un perfil de personaje buscado para generar tensión y para que el público se desespere a propósito. “Generan mucha incomodidad porque para trabajar crean otras exigencias; pero aportan mucho más de lo que quitan”.
Lo importante, según ha destacado Harlem, es la identificación con los actores, la afinidad, la proximidad y el humor: liberar tensiones. Para el leonés ha sido todo un reto este proyecto por la intensidad que ha requerido, acentuado con la complejidad de grabar entre Madrid y Canarias.
En cuanto a la parte técnica, Mazón destaca que la intención era “abrir más la película” y no estar solamente encerrados en una casa. El nivel cinematográfico exigía más y el presupuesto, también. “No es una película ultra cara, pero tampoco es una película barata. Ha habido un esfuerzo por parte de los productores en apostar por esto”.
La experiencia de trabajar con Leo, según Mazón, ha sido “increíble” por el aprendizaje adquirido. “Soy muy autoexigente, pero lo traslado al resto del equipo. Como esa exigencia él la pone al máximo, lo que consigue es que todo el mundo esté cómodo trabajando”.
Seleccionar a los más pequeños de la cinta ha sido un proceso laborioso. “No es coger a los cinco niños más graciosos, tienen que tener unas condiciones: hablar castellano, que hablen su idioma natal, que vengan de donde el guion requiere y que físicamente concuerde con un concepto creíble de familia”.
Ahora los niños han crecido como actores y como seres humanos. El resultado: una película más relajada y, a la par, un auténtico tornado.