Fran Perea posa para EL ESPAÑOL de Málaga.

Fran Perea posa para EL ESPAÑOL de Málaga. Carlos Martín

Cultura

Fran Perea: "Hay que cuidar la cultura de base, conectarla con la gente; ir a los barrios y mirar más allá del turista"

El malagueño estrena el próximo 6 de febrero su nuevo álbum, El hombre invisible, y pasará por la París 15 el próximo 24 de abril en el marco de su gira.

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Él dice que para la gente sigue siendo "el de Los Serrano", a mucha honra, una serie que revolucionó España y que enseñó a sus espectadores que uno más uno no son dos, sino que son siete; pero han pasado casi 23 años del estreno de aquella serie, con Resines a la cabeza, y el malagueño Fran Perea tiene ya 47, un puñado de proyectos y vivencias en la maleta, se ha dejado bigote y lleva un nuevo corte de pelo de lo más alternativo que le hace tener, como dicen ahora los modernos, "mucho rollazo".

En estas dos décadas le ha dado tiempo a todo. A vivir el más grande de sus éxitos cuando era solo un chaval, a decidir que la música y la interpretación pueden ir de la mano, con sus tiempos de descanso pertinentes... Y a currarse una carrera sembrando mucho. Algunas ramas dan 'tomates' de calidad y otras se han quedado en 'matojos', pero le gustan los retos, invertir en sueños que pueden salir bien o quedarse por el camino. Lo importante, dice, es intentarlo.

Eso le ha hecho un gran abanderado de la cultura, levantando no solo su proyecto musical con un sello propio, NBL; estrenará disco el próximo 6 de febrero, El hombre Invisible. Sino que se mantiene como actor en el teatro, mañana mismo estará en el Cervantes con El efecto; fundó la Compañía Feelgod Teatro y compagina la gestión de los Teatros Luchana y Pavón de Madrid. A todo ello hay que sumar que sigue haciendo series, en breve comenzará a grabar una y acaba de estrenar una nueva temporada de Atascos.

Una imagen de Fran Perea apoyado en una barandilla.

Una imagen de Fran Perea apoyado en una barandilla. Carlos Martín

Pero Fran Perea no para. Es un culo inquieto y dice que la vida si es una línea recta, no es divertida. Que las curvas le hacen sentir vivo. Hablamos con él, a título personal, sobre sus mil proyectos y una Málaga que no olvida desde la distancia en la capital.

Bueno, Fran, febrero va a ser mes de estreno. ¿Qué es para ti El hombre invisible? Porque por lo que estoy viendo es un discazo que viene súper cuidado, con ese packaging de color blanco, con varias portadas diferentes centradas en cada canción. ¿Cómo es para ti sacar este nuevo disco?

Sacar música nueva hoy en día es una aventura absoluta. Está todo muy deprisa, nada trasciende ya, y es muy complicado que la música llegue de la forma que llegaba antes a la gente. Ante esa dificultad o ante todos esos imposibles, decidí dedicarle más tiempo precisamente al producto e intentar tener un discurso coherente y unas ideas que yo creo que pueden llegar a ser sugerentes, sobre todo para la gente que me ha ido siguiendo durante todos estos años.

Quería intentar hacer un disco cargado de historias bonitas, potentes, y luego a nivel formal que sea también algo especial. Yo creo que hoy en día, aunque todo se va sacando a nivel digital y lo hemos cuidado muchísimo, la parte física tiene algo que ver con lo que la gente compra como un elemento decorativo casi.

Tener en casa ese vinilo que quede bien con el salón... ¿No?

Exacto. Como todo el proyecto tiene mucho que ver con lo artístico y con la expresión artística, al final hemos intentado también dedicarle cariño al conjunto completo y hacer una edición bonita y diferente, con esas portadas diferentes que cada uno puede ponerle al disco.

El hombre invisible. ¿Ha querido Fran Perea muchas veces ser el hombre invisible?

La verdad es que me he visto envuelto en situaciones donde sí lo he querido. Yo tuve la suerte enorme de hacer un éxito muy, muy grande y claro, no podías ir por la calle. En esos momentos me habría gustado tener eso y poder desaparecer. Pero es verdad que este disco tampoco tiene que ver con eso, sino todo lo contrario: el reivindicar los personajes, pero reivindicarme a mí mismo. Reivindicarme como actor. La imagen que tiene la gente de mí probablemente no coincida del todo con cómo soy yo. Me he colado en el salón de las personas a través de personajes y es bonito hablar de mí o de la sensación que se tiene a veces de ese lugar.

Realmente siempre se dice que el actor da cosas al personaje y el personaje al actor. Y ahí se queda un poco ese hombre invisible que va dándole cosas, pero también se lleva de él. Es como un bucle a lo largo de los años.

Sí, es que pesa más de lo que la gente cree. Y también tienes el riesgo de que un personaje te fagocite. Hay muchas cosas de las que poder hablar. Es un discurso amplio para la puesta en escena a la hora de dar los conciertos; hay muchos elementos para poder jugar... Creo que me lo voy a pasar en grande con este proyecto.

Tienes muchas aristas diferentes, como siempre te decimos, cantante, actor, empresario cultural, director... ¿Cómo se define Fran Perea a él mismo?

Pues no sé, creo que es una persona creativa y muy, pero que muy inquieta. Al final yo creo que soy eso, una persona creativa a la que le gusta crear desde diferentes ámbitos. He tenido la suerte de poder aplicarlo a mi vida y a lo que hago; no estoy trabajando en una oficina ocho horas y tengo la libertad de poder dedicar tiempo al actor, al músico, al productor. Todo ese compendio me enriquece y mucho.

Una imagen de Fran Perea tomando café.

Una imagen de Fran Perea tomando café. Carlos Martín

Alguien creativo e inquieto. ¿No te vuelves loco en ningún momento cuando se juntan todas las cosas a la vez? Porque entiendo que vas por etapas, pero habrá veces que se te junten.

Sí, en esas épocas hay que cuidarse mucho, intentar descansar mucho y estar muy centrado. A mí me viene una época ahora así. He estado compaginando teatro y música, y ahora se mete una serie de por medio que he empezado a grabar y ahí ya la cosa se complica bastante. Pero me gusta. En esos momentos, sobre todo, hay que estar muy concentrado e intentar aprovechar cualquier momentillo para descansar. También descansar en el sentido de tener tiempo para estar con tus amigos y estar un poco protegido. Vienen meses apretaditos.

La canción La foto perfecta dice que aunque la eches de menos, Málaga sigue sabiendo a sal. Llevas muchos años en Madrid, pero imagino que cuando vuelves siempre hay ese rincón, una foto, una estampa o eso que tratas de estrujar al máximo. por unis días.

Sí. Creo que lo has definido perfectamente. En Navidad siempre bajo e intento estar todos los días por ahí. Al final es eso, para mí Málaga es poder estar con la familia un rato, aunque sea poco, para disfrutarlos y luego dar un paseito por Málaga. Es verdad que esta vez no me ha dado tiempo a mucho, pero asomando un poquito a ver el mar ya me pone en mi sitio rápido. La sesión de fotos de esta entrevista me ha parecido un regalo, porque me he podido dar un paseo por el Centro, cosa que no me había dado tiempo.

Dices que el mar te pone en tu sitio ¿Tienes alguna playa favorita?

Tengo playas favoritas, pero... son secretas. (Risas)

Tu gira empieza el 24 de abril en la sala París 15. ¿Cuándo un malagueño hace un concierto en Málaga lo toma más como un examen por la exigencia de estar en su tierra o como un abrazo?

Uf. Es una responsabilidad añadida, la verdad. Para mí siempre lo ha sido. Ahora el día 19 voy también con la función de teatro al Cervantes [El efecto] y estás más nervioso porque quieres hacerlo bien delante de la gente que te quiere. Pero es verdad que también hay más emoción y es más bonito, se te remueven más cosas. A nivel musical me desconecté hace mucho de Málaga y he retomado mi relación hace muy poquito, en 2019.

¿A qué te refieres con desconexión?

Pues que en realidad yo tampoco he tocado tanto en Málaga, eh. Toqué algo más con el éxito de la serie, que me llamaron para los míticos conciertos de la Feria, pero luego pasaron muchos años sin volver. Estoy creando de nuevo mi relación con Málaga poco a poco. La cosa está en ir paso a paso, el año pasado o el otro estuve en la París 15 y fue muy bonito. Espero volver a disfrutar tanto en el concierto de abril.

Como malagueño en Madrid, habrás podido notar que Málaga se está convirtiendo en un escaparate tecnológico y turístico. ¿Es más difícil sentirse en casa cuando vuelve? ¿Estamos perdiendo algo de identidad?

No tengo el pulso a nivel de poder responderte con seguridad, pero sí es cierto que el centro ha cambiado mucho en estos últimos años. Yo sí lo noto. Hay cosas buenísimas y cosas que no son tan buenas; hay mucho que mejorar. Siempre está bien apostar por el turismo, pero un turismo que no desplace excesivamente a los locales.

Pero bueno, también es verdad que se está creando una actividad en ciertos barrios que antes tampoco la tenían: la zona de Los Guindos con La Cochera Cabaret, La Térmica, Sohrlin... Teatinos se está activando muchísimo con la universidad. Falta a lo mejor algún centro cultural en esa zona, aunque está la Caja Blanca, creo que se puede mejorar.

Fran observa la Farola.

Fran observa la Farola. Carlos Martín

Estudiaste en la ESAD. Desde aquel chaval hasta hoy, ¿consideras que en el ámbito educativo y cultural hemos dado un paso grande?

Muchísimo. No tiene nada que ver. Nosotros teníamos una oferta muy restringida y yo me vine a Madrid porque no había otra cosa. Luego hay gente que se quedó allí y ha hecho mucho por la ciudad, como mi amiga Ana Iglesias, que puso en pie la Central de Actuantes en la Térmica, o Salva Reina, que se lió la manta a la cabeza y montó La Cochera Cabaret.

Málaga, por su parte, ha apostado estos años por los museos y por una cultura más contemporánea y no tan folclórica. Eso sí, creo que falta cultura de base en los barrios para que la ciudadanía conecte con la cultura más allá del turista que viene y se gasta el dinero. Eso es lo que hay que cuidar: generar un movimiento real.

¿Echas en falta alguna infraestructura cultural concreta?

Sigo echando de menos centros culturales de residencia en los barrios financiados con dinero de los contribuyentes. Ojalá en algún momento nos demos cuenta de lo necesario que es.

A veces está el edificio, como el centro social de cualquier barrio, como es el de La Palma, pero falta una programación y ponerle trabajo y ganas dentro, que es lo que más echamos en falta.

Absolutamente.

Una imagen de Fran Perea con naranjos de fondo.

Una imagen de Fran Perea con naranjos de fondo. Carlos Martín

Dijiste una vez que al empezar eras de los que cargaba la furgoneta o ponía cables. ¿Te ha dado mucho el vivir esa escalera desde abajo para entender tu profesión? A más de un político le hubiera hecho falta.

Me ha dado mucho, pero es que encima me ha salvado. Cuando te toca un éxito de pronto, el haber estado abajo te ayuda a no perder la perspectiva de lo que esto es. Me ha servido para interesarme por otros lugares y para entender a mis compañeros. Tú tienes éxito gracias a todo lo que te rodea. Lo que a mí se me queda como artista no es el éxito que tenga el proyecto, sino el proceso: el equipo con el que trabajé, el aprendizaje, la sonrisa de alguien y la complicidad. Eso es lo que se queda en la piel y en el alma.

Con Víctor Elías has hecho casi una hermandad y ahora en Yo Sostenido se habla de mucho de aquellos inicios bajo el subtítulo de Sonata para un juguete roto. Siempre hablas con orgullo cuando dices que aún eres para el mundo el de Los Serrano, pero aquello fue una locura para vosotros con lo jóvenes que érais. ¿Qué balance haces ahora de aquello, cuando se habla tanto de salud mental? Me llamó la atención hace poco que Aitana de OT contará que en 2017 no tenían psicólogo, mientras que los de esta edición, sí...

Me alegro mucho de que se haya evolucionado en ese sentido. Es lógico que la gente que se expone tanto tenga un lugar donde analizar qué está ocurriendo para fortalecerse ante la situación. Aquellos fueron años complicados y me alegro de que ahora haya herramientas para el proceso. En aquel escenario sin redes sociales ya fue una locura; si llega a haber redes sociales cuando hacíamos la serie, habría sido una absoluta locura. Nosotros lo comentamos siempre. Es que... ¿Te imaginas esa serie con redes? Es imposible. Compadezco a los que les toca ahora sufrir todo, es mucho más complicado porque cualquier palabra que digas puede afectar a alguien. Yo las uso lo justo para el trabajo, pero es un escenario complejo.

Fran Perea, en el entorno del Eduardo Ocón.

Fran Perea, en el entorno del Eduardo Ocón. Carlos Martín

Dices siempre que sumas a tu tarea de actor y cantante la de empresario cultural para desarrollar tu creatividad y no esperar a que suene el teléfono, eres un Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como. ¿Cómo es emprender en España? La última vez que hablamos fue en la pandemia y decías que aquel año fue muy complicado.

Va bastante mejor que cuando hablamos en la pandemia, eso sin duda. Pero aún así no dejo de invertir y siempre tienes que estar mirando con muchísimo detalle qué va a ocurrir y tener una previsión. He sembrado mucho y algunos proyectos han salido bien, lo que me permite estar en una situación más favorable, pero no todo da frutos. Ser empresario te obliga a estar muy pendiente de todo, pero me da mucha libertad.

Este proyecto de El hombre invisible creo que no lo podría haber hecho seguramente como lo he hecho sin la libertad que estoy teniendo. Y me siento muy orgulloso de generar trabajo para otra gente en el sector cultural, tal y como está todo.

¿Qué sueño te queda por cantar, contar o crear?

Llevo dos años abriéndome mercado en México y quiero seguir creciendo por ahí. También trabajando fuera como actor; he estado haciendo cinco años una producción hispano-finlandesa y sí que me llama mucho la atención mirar hacia Europa.

Ojo, hay ganas de internacionalización entonces... ¿No?

Me lo estoy pasando muy bien y siento que hay muchos caminos que recorrer mientras que, por supuesto, sigo creciendo como profesional también aquí en España.

Muchos caminos y diversión. Dijiste un día que aunque la canción diga 'no era tan fácil ser feliz', lo eres. ¿Es cierto? ¿Qué es para ti la felicidad?

Como dice la obra Yo Sostenido, se trata de encontrar tu lugar. Allí donde seas disfrutón y sientas que te estás realizando. También que suponga un reto para mí; soy ambicioso y me gustan los retos. Si el camino es recto, es aburrido. Que tenga sus curvitas, que me sienta vivo.

Fran Perea posa para EL ESPAÑOL de Málaga.

Fran Perea posa para EL ESPAÑOL de Málaga. Carlos Martín

Y ya te tengo que soltar mis dos preguntas clásicas en A título personal, equiparables casi a las de Broncano en casa entrevista. Si fueras alcalde de Málaga por un día, ¿a qué le meterías mano primero?

Si yo fuese alcalde por un día de Málaga, tengo que tirar por la cultura. Iría a por ese proyecto de cultura de base en los barrios que hemos dicho antes.

¿Y qué opinión tienes sobre la Torre del Puerto?

No tengo una opinión muy formada sobre el asunto y prefiero no... no creo que mi opinión en este caso sea tan importante.