Una imagen de Carrión antigua, del Archivo Fotográfico de la UMA. A la derecha, la tienda de calle Nueva cerrada este martes.
Adiós a la histórica empresa malagueña de Juguetes Carrión: "Los niños ya no juegan; el sector ya no es rentable"
La juguetería ha cerrado todas sus tiendas esta semana y ya no se puede comprar en su web.
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Juguetes Carrión, la cadena juguetera más emblemática de Málaga, ha echado el cierre de forma definitiva tras más de siete décadas de actividad. La compañía, que en los últimos meses había ido reduciendo su red de tiendas, ha bajado ya la persiana en todos sus establecimientos —tanto las dos que resistían en la provincia de Málaga como en la única sucursal que mantenía fuera, en Motril (Granada)— y ha dejado de operar también a través de su página web, que sigue activa, pero no permite hacer compras.
Así lo ha confirmado a este periódico en primicia el gerente de la firma, Arturo García Carrión, quien reconoce que la decisión ha sido "muy dura" después de tantos años al frente del negocio familiar. "Llevamos muchos años perdiendo dinero y ya no tiene sentido", explica. "Hemos llegado a una situación en la que nos hemos visto obligados a cerrar, simplemente, por temas económicos. No podemos seguir perdiendo dinero, no es rentable".
Cuando se le pregunta acerca de la situación que les ha llevado hasta ese punto, García Carrión es tajante: "No tiene nada que ver con el rumbo que está cogiendo Málaga. Es el sector en sí el que lo está pasando mal en cualquier parte, no solo a nivel local".
El gerente apunta a un cambio profundo en los hábitos de consumo y de ocio infantil. "Cada vez hay menos niños y los niños cada vez juegan menos. Un niño de siete u ocho años, hoy, es muy difícil que tú lo veas comprando juguetes, ya pasan; son mucho más tecnológicos", señala. A esto se suma la presión de la venta online y, muy especialmente, de las plataformas asiáticas: "Ya no son solamente las tiendas online, sino los productos que vienen directamente de China. Hoy, entre Temu y AliExpress, la situación se hace cada vez más difícil".
La caída de la cadena no ha sido repentina. En los últimos meses ya se había producido el cierre de la tienda de la avenida de Velázquez, en la entrada del barrio de La Luz, y la de Teatinos bajó la persiana el pasado mes de enero. En las últimas semanas la compañía mantenía abiertas únicamente las tiendas de la calle Nueva (Centro) y avenida Juan Sebastián Elcano (El Palo), además del almacén de la calle Bodegueros desde el que se gestionaban los pedidos online y la sucursal granadina de Motril.
Ahora, todas ellas han bajado la persiana de manera definitiva. Los locales en los que operaba la cadena son propiedad de la empresa, según ha confirmado el propio García Carrión, que apunta que su futuro dependerá de "las ofertas que lleguen". En cuanto al stock de juguetes pendiente de venta, la compañía no ha detallado por el momento cómo se procederá.
"Yo lo siento muchísimo, es muy duro tomar una decisión así después de tantos años, pero al final son decisiones que hay que tomar y no hay otra", concluye el gerente.
73 años de historia
Según recoge Fernando Alonso González en su obra Comercios históricos malagueños, el origen de Juguetes Carrión se remonta a 1953, cuando Francisco Carrión Ruiz, creador de la firma "Aceitunas Carrión", adquirió un local en la calle Compañía, esquina a la calle de los Mártires, donde inauguró los "Almacenes Carrión".
Allí vendía al detalle y al por mayor confecciones, perfumería y mercería, además de juguetes. El éxito de estos últimos llevó a la familia a abrir nuevas tiendas en las calles Mártires, Alarcón Luján, Compañía, Santa Lucía y Mármoles, y posteriormente a expandirse por otros puntos de Málaga y de Andalucía, con el almacén principal ubicado en la calle Bodegueros.
La saga familiar la continuó María Dolores Carrión Martín, una de los tres hijos del fundador, bajo cuya gestión la cadena llegó a contar en los años 90 con casi 30 tiendas repartidas por toda Andalucía, incluidos centros comerciales. Una historia a la que ponen fin los nietos del fundador este 2026 tras cambiar los modelos de consumo y la irrupción brutal de las nuevas tecnologías en nuestras rutinas.