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La conexión ferroviaria de alta velocidad con Málaga seguirá interrumpida, al menos, hasta la última semana de abril, aunque parece que la herida creada en la conexión Málaga-Madrid no se terminará de cicatrizar ni en Semana Santa, ni el próximo verano.

El propio presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Pedro Marco de la Peña, fue el encargado de admitir que la recuperación plena de la infraestructura se va a extender en el tiempo mucho más de lo inicialmente esperado, más allá de que la apertura parcial esté prevista para finales de abril.

Todo se debe principalmente al colapso de unos 300 metros de un muro de contención a la altura de Álora, provocado por las intensas lluvias registradas el pasado 4 de febrero.

El incidente, que afectó a uno de los tramos clave del AVE en la provincia, ha obligado a desplegar un amplio dispositivo técnico centrado en un objetivo prioritario: garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de la futura circulación ferroviaria.

Desde Adif insisten en que la recuperación del servicio no se producirá hasta que existan todas las garantías. La previsión, que de inicio apuntaba al menos parcialmente en abril, será revisada cada 15 días en función de la evolución de unas obras complejas y condicionadas por el estado del terreno.

El origen del problema se encuentra en un desprendimiento de tierras que provocó el colapso parcial del muro de contención. Sin embargo, en la última inspección programada, realizada en diciembre, no se habían detectado deformaciones ni defectos en la estructura.

Tras el derrumbe, el análisis técnico ha ido más allá del daño visible. Los estudios realizados han determinado la necesidad de eliminar buena parte del muro que permanece en pie, ante el riesgo de inestabilidad en el conjunto de la estructura y su entorno.

Los trabajos no pudieron comenzar de inmediato. Durante las semanas posteriores al incidente, la inestabilidad del terreno impedía intervenir con garantías, por lo que las primeras actuaciones se centraron en planificar la intervención y asegurar la zona.

Entre ellas, la consolidación de una torre de alta tensión de Red Eléctrica situada en las proximidades, una actuación previa imprescindible para poder avanzar en las labores de retirada de tierras y desmontaje parcial del muro.

Las obras arrancaron finalmente a finales de febrero y, desde entonces, Adif mantiene desplegado un dispositivo que trabaja de forma ininterrumpida. Equipos humanos y maquinaria operan las 24 horas del día para acelerar la recuperación de la infraestructura.

La intervención no se limitará a reparar los daños ocasionados por el desprendimiento. El objetivo es reforzar la seguridad del muro y del talud para evitar que una situación similar vuelva a producirse en el futuro en este tramo de la alta velocidad.

Mientras tanto, la conexión ferroviaria con Málaga continúa afectada. La prioridad en estos momentos, insisten desde Adif, sigue siendo clara: no reabrir hasta que la seguridad esté plenamente garantizada.

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