Desaparecidos en Málaga

Desaparecidos en Málaga E.E

Málaga

La herida que jamás se cierra: los desaparecidos en Málaga que nunca volvieron a casa

La provincia se sitúa la como la primera de Andalucía con más desapariciones "no reincidentes", según el Ministerio de Interior.

30 agosto, 2022 05:00

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De ellos solo quedan sus rostros en carteles pegados por las calles de Málaga, algo rotos por el paso del tiempo, y los recuerdos en las mentes de sus familiares, que no los olvidan. Málaga tiene un total de 228 denuncias por desaparición activas, siguiendo los datos de 2021 que figuran en el informe anual de personas desaparecidas del Ministerio Interior de España, publicado este año.

Desde la Asociación SOS Desaparecidos apoyan a cientos de familias de toda España que no se rinden en encontrar a los suyos. En el archivo de la asociación figuran un total de 24 casos activos en Málaga. Desde el primero, David Guerrero, el niño pintor, desaparecido el 6 de abril de 1987, a José Manuel Carcajosa Montero o Sara Belmonte Essaid, los últimos, desaparecidos el pasado mes de junio.

Según el Ministerio de Interior, las provincias costeras andaluzas son las que más casos tienen reportados. Concretamente, los datos de Cádiz son verdaderamente descorazonadores. La provincia aglutina más del 51% de los casos de toda España. En Málaga son 375. La provincia costasoleña lidera en la lista de provincias andaluzas con más casos de desapariciones no reincidentes. En total, son 476.

Este martes, 30 de agosto, se celebra el Día Mundial de las Desapariciones Forzadas por instituciones gubernamentales. Según Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos, España goza de la suerte de no tener a ningún desaparecido en esta situación por nuestra situación democrática. Igualmente, reconoce que nunca está de más que se recuerde los casos activos por otras circunstancias en nuestro país, que ya superan los 6.000.

Nombres a los números

Analizando los rostros publicados en la pestaña de 'Desaparecidos' en la web de SOSDesaparecidos para poner nombres, como decíamos, el primero es el de David Guerrero, el niño pintor que salió de su casa en 25 Años de Paz para ir a la galería donde exponía por primera vez uno de sus cuadros. Nunca llegó. Cada día que pasa, su madre no echa la puerta con la esperanza de que David un día aparezca por allí. Aunque se declaró su "muerte legal", es un caso que se ha reabierto en varias ocasiones por el hallazgo de nuevas pistas que no hacen más que llenar de incertidumbre y misterio este caso. David tendría ahora mismo 49 años -desapareció con 14-.

Tras él, los rostros de José Romero (malagueño) y Manuel Ríos. Desaparecieron en noviembre de 2009 cuando salieron a navegar con otro amigo, Juan Pérez. Tampoco volvieron nunca a casa. La búsqueda se suspendió a los tres meses, pero tampoco hay día que la familia no esté pendiente del mar, al que tienen mucho que preguntar, y que pocas respuestas les ofrece sobre aquel puente de Todos los Santos.

Siguiendo con las historias sin desenlace del tablón de SOS Desaparecidos, la de Juan Antonio Gómez Alarcón, un espeólogo experto que desapareció el 20 de julio de 2010 en la Sierra de Mijas, pese a que se la conocía como la palma de su mano llegando a tener hasta un libro escrito sobre ella y sus cavidades. Su familia cree que descubrió la cueva 55 de la sierra, pero que jamás logró salir de ella.

Tras el joven, el rostro de Francisco Ruiz, un cazador jubilado de 63 años que acudió a su parcela a dar de comer a sus perros y paró en la cafetería de la gasolinera del polígono La Vega de Las Lagunas de Mijas, algo que solía hacer siempre. Allí se encontró su coche hace más de una década, pero nadie volvió a verlo.

También el de Romualdo Erdozain, un marbellí que salió el Jueves Santo de 2012 y jamás volvió. Su familia declaraba entonces en diferentes medios locales que temían que hubiese sufrido una bajada de tensión arterial y se hubiese desmayado en alguna parte o bien que se hubiese desorientado. Había salido, supuestamente, para llenar el tanque de su coche.

Mariano Segura Guerra es otro de los desaparecidos. No se sabe nada de este vecino natural del barrio moganero de Las Burrillas, pero afincado en El Limonar en Málaga desde el 12 de julio de 2011. Salió a caminar solo sin documentación ni las llaves ni el teléfono móvil. Padecía depresión. 

Gordon Simm era un senderista que desapareció en el Río Chillar el 21 de julio de 2012, un día de mucha neblina. Unos meses más tarde desapareció José Melgar en Ronda, un anciano que salió el 17 de octubre para hacer unas compras, algo desorientado, por sus trastornos de memoria. Pese a que fueron decenas de vecinos los que le vieron, nadie notó nada. Desde entonces nada sabe su familia de lo que ocurrió aquel día.

José Abraham López es otro de los nombres de la lista. Desapareció el 11 de diciembre de 2012 en Arroyo de la Miel (Benalmádena). Cuando sus padres se levantaron esa mañana, el hombre ya no estaba en casa. Lo único que se llevó fue la tarjeta médica y su DNI. Jamás ha vuelto a trascender alguna pista al respecto.

El 27 de junio de 2014, el legionario Joaquín Espinosa Ruiz desaparecía mientras probaba una embarcación junto a una vecina de Vélez Málaga, a la que le iba a comprar el barco. Salieron de Torrox, según El faro de Ceuta, pero su madre ha luchado durante años porque el caso se conociera también en Marruecos.

Algo más mediático fue el caso de la letona Agnese Klavina, la joven que en septiembre de 2014 salió de fiesta y salió de una discoteca de Marbella junto a dos británicos, según se puede ver en las grabaciones de las cámaras de seguridad del local, sus últimas imágenes. Los investigadores declararon a Sur que a la chica se la notaba con miedo. Nadie sabe con firmeza qué ocurrió con la joven pese a las investigaciones.

Tampoco hay que olvidar el caso de Jesús Gutiérrez Galeote, el anciano que salió el 7 de agosto de 2020 de su piso en el Barrio de La Paz de Málaga y que jamás volvió a ser visto, pese a la cantidad de personas que transitan por sus calles. Su nieta confesó en este periódico que cree que el cuerpo de su abuelo puede estar en la Desembocadura del Guadalhorce, "donde no se buscó lo suficiente". 

A Juan Carlos Aluz parece que se lo tragó la tierra aquel 13 de junio de 2021. Su familia ha peinado cada zona de Málaga capital con ímpetu de encontrarlo, pero sin éxito. La familia contó en este periódico que quieren una cita con el alcalde de Málaga para tratar el tema de las desapariciones en Málaga, porque se sienten "olvidados".

A Michel Formela lo vieron por última vez en Estepona el 12 de junio de 2021, aunque las autoridades creen que podría haberse dirigido a La Línea de la Concepción en Cádiz. Poco más se sabe del paradero de este polaco, que en el momento de la desaparición tenía 44 años.

Dos de los tres únicos menores de la lista son hermanos. Se trata de Leonardo (5 años) y Stéphanie Centeno Ostenko (6 años), desaparecidos en Estepona desde el 29 de enero de 2021. Ese día, su madre los recogió del colegio y fue el último día en el que los vio su padre, que denunció el caso como sustracción parental. Desde entonces no han existido novedades respecto al caso.

La otra menor es Sara Belmonte, cuya madre declaró a EL ESPAÑOL de Málaga el pasado mes de julio que está convencida de que su hija está retenida por su hijo, que también se marchó de casa en la misma fecha que ella. La Guardia Civil tiene una investigación abierta y no descarta que los jóvenes pudieran estar en Portugal o Brasil -el hijo hizo una retirada de dinero en Portugal-.

Hay otros casos de los que se sabe muy poco. De Michael Owen, que desapareció en Manilva tras ser visto por última vez en el centro de Sabinillas el 21 de junio de 2019. De Allan Penn que tenía 64 años en el momento de la desaparición, el 4 de octubre de 2019 en Málaga. Conducía un Peugeot oscuro 6982 FVX y portaba en el interior del vehículo una bici de montaña. De Majid Chiguer, de 32 años, que la última vez que se le vio fue en Marbella el 4 de noviembre de 2019. De Francisco José Agüera que desapareció en Coín en pleno confinamiento, el 28 de abril de 2020. Y de Débora Morais que desapareció el 28 de marzo de 2022 en la capital, al igual que José Manuel Carcajosa el 29 de junio de este año. Todos tienen algo en común: nadie sabe nada de ellos.