Mei Rui, pianista y neurocientífica en la Escuela Superior de Música Reina Sofía
Mei Rui, la virtuosa americana del piano que trata el cáncer o la demencia tocando a Mozart
La pianista y neurocientífica Mei Rui realizó un concierto como respuesta a la investigación que desarrolló donde estudia la activación cerebral.
Más información: Ana Ibáñez, la neurocientífica que entrena tu cerebro: "La clave para concentrarse es seducirlo con algo placentero"
Resuenan los primeros acordes del Nocturno Op. 9, Número 2 del compositor polaco Frédéric Chopin en el escenario de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. En el centro del mismo, un piano negro siendo tocado por Mei Rui, pianista y neurocientífica, que cuenta con una dilatada experiencia, tanto musical como científicamente hablando.
Conciertos a lo largo del mundo en lugares increibles como en el Auditorio del Louvre en París o en el Palacio de Hofburg en Viena. Todo ello sin olvidar su trayectoria como investigadora, licenciada por la Universidad de Yale en bioquímica molecular y, actualmente, Profesora adjunta en el Departamento de Neurocirugía en el MD Anderson Cancer Center de Houston.
El pasado miércoles 25 de marzo, Mei Rui aterrizó en Madrid para realizar su espectáculo "La música como medicina: el impacto de la música en el bienestar emocional". Para ello, la pianista e investigadora realizó un concierto a piano llevando un casco diseñado para medir la activación cerebral. Del mismo modo, el casco proyecta un mapeo en tiempo real, permitiendo a todos los asistentes observar que efectos está teniendo la música en el cerebro de quien porte el casco.
Una investigación innovadora
El objetivo de la investigación pretende demostrar cuál es el impacto que tiene la música en todo tipo de personas y cómo de beneficioso es para el bienestar físico y emocional. Según la doctora y pianista Mei Rui, la música es el mayor activador cerebral: "Es beneficiosa tanto en adolescentes, niños o ancianos y compatible con cualquier función que realicen ya sean estudiantes, profesores, cirujanos... La música es una herramienta terapeútica muy poderosa y ayuda a las personas que sufren síntomas de agotamiento y problemas de salud mental".
La música está presente continuamente en nuestro día a día e, incluso, nos ayuda más de lo que pensamos, siendo determinante para las tomas de decisiones y la conformación de la personalidad: "La música es tan global que se activa todas las regiones importantes del cerebro, sobre todo el lóbulo frontal, donde está el área de la memoria y el juicio. También es beneficiosa físicamente puesto que se activa la región del oxígeno, la corteza visual y el área sensoriomotora".
Por ello, la investigación está avalada gracias a los datos que proporciona el casco utilizado durante el concierto. El nombre técnico del mismo es: 'gorro de electroencefalografía natural', y está compuesto de 90 electrodos repartidos por todo el dispositivo: "Gracias a ello podemos ver cómo se activan distintas regiones del cerebro, tanto por la música que interpreto, como por la propia reacción del público".
Mei Rui junto al piano en la Escuela Superior de Música Reina Sofía
Para Mei Rui, esta investagión adquiere una importancia notoria, no solo por ser la inérprete del propio concierto, sino, también, por combinar sus dos pasiones: la música y la neurociencia.
P.— ¿Que impacto tiene la música y en que forma ayuda esta investigación?
R.— La música es algo que forma parte de mí, pero también quería profundizar en los mecanismos científicos para lograr resultados terapéuticos, especialmente en las poblaciones más frágiles. Por ejemplo, en los hospitales con pacientes con enfermedades como el cáncer, en adolescentes mentalmente instables, en la demencia o durante la recuperación postoperativa también.
Mei Rui posando en la Escuela Superior de Música Reina Sofía
Esta investigación nace con el objetivo de que, cuando la gente está teniendo el peor día de sus vidas, saber cómo podemos utilizar la música de forma que sea una herramienta terapéutica y no invasiva para ayudarlos a sentir mejor. También buscamos la forma de poder hacerlo de una manera reproducible, basada en la evidencia cuantitativa, para recoger los datos. Por otra parte, contamos con un equipo de investigación muy diverso, tenemos neurocirujanos, psicólogos, anestesiólogos, expertos en audiomusica, músicos profesionales, compositores... La medicina musical es un campo relativamente nuevo y es muy diferente de la terapia musical.
Los beneficios de este estudio son de gran ayuda de cara a la investigación de distintas enfermedades y trastornos mentales. Además, que este desarrollada de una forma no invasiva permite estudiarlo de una forma más específica: "Buscamos estimular el cerebro de una forma no invasiva para evitar los efectos secundarios de los medicamentos farmacéuticos. Pacientes que han sufrido un derrame cerebral, tiene confusión cerebral a raíz de los tratamientos contra el cáncer o con demencia... esta investigación permite estudiar su funcionamiento sin comprometer ninguna parte del cerebro".
P.— ¿El casco sirve de investigación para otros áreas a parte de la medicina?
R.— Este estudio ha tenido buenos resultados en la investigación hacia personas con Trastorno de Estrés Postraumático, personas que han servido en el ejército, e incluso en la NASA. El casco también ayuda a analizar los ritmos circadianos, se puede ver como actúa el cerebro con distintas emociones como la empatía y de que forma se autoregula.
No obstante, la investigación pretende estimular las distintas regiones del cerebro con la música. Pese a que la mayor parte del concierto sea de música clásica, Mei Rui también ofrece otros estilos musicales en el espectáculo.
P.— ¿Estais explorando otros géneros musicales para la investigación?
R.— En primer lugar, las 'ondas cerebrales gamma' están asociadas con la cognición superior, por lo que, si tienes algún déficit cognitivo, esas ondas cerebrales se ven comprometidas. Por eso, estamos tratando de estimular diferentes frecuencias y regiones cerebrales utilizando a Beethoven, Bach, Mozart, Bob Marley o Billie Eilish.
En muchos de nuestros exámenes clínicos, que son muy rigurosos, utilizamos la música clásica porque es un género muy heterogéneo. Intentamos descifrar y aislar las características acústicas que son más terapéuticas, dependiendo del resultado objetivo, si es relajamiento, reducción de estrés, dolor, modulación...
Pero, por otra parte, estoy realizando una serie de conciertos en hospitales. En los últimos dos años tuvimos más de 50 actuaciones, con géneros muy diversos. Tenemos jazz, música con mariachis, incluso tendremos un concierto flamenco la próxima temporada. Así que tenemos una gran mezcla.