Bad Bunny.

Bad Bunny. Shutterstock

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Ya está confirmado: comprar entradas para un concierto mientras trabajas puede ser motivo de despido

Acceder a una venta de entradas desde tu horario de trabajo puede acarrear sanciones e, incluso, un despido sin indemnización por incumplir las normas de la empresa. 

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Las claves

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Comprar entradas para conciertos durante el horario laboral puede ser motivo de despido disciplinario.

Las empresas están endureciendo las normas sobre el uso de dispositivos y tiempo de trabajo para fines personales.

Utilizar recursos de la empresa para gestiones personales, incluso brevemente, puede considerarse una falta de rendimiento.

El despido puede ser justificado si se demuestra que se usó el tiempo laboral o herramientas corporativas para actividades ajenas al trabajo.

Madrid será una de las ciudades con una mayor cantidad de espectáculos. Artistas de gran renombre como Bad Bunny, Shakira o Bruno Mars se citarán en la capital madrileña para otorgar un espectáculo multitudinario.

Sin embargo, cuidado, porque adquirir una entrada para estos conciertos puede salirte más caro de lo pensado. Sobre todo si accedes a la venta de entradas desde tu trabajo ya que la realización y gestión de gastos personales no siempre está permitido en la jornada laboral.

Las empresas cada vez son más restrictivas con este tipo de medidas, puesto que una mayor conectividad online puede favorecer a la productividad pero, por otra parte, también puede dar pie a distracciones que deriven en consecuencias legales.

Por ello, distintas corporaciones están estableciendo normas más claras sobre el uso de las herramientas laborales y el tiempo de trabajo. En relación a ello, los convenios o reglamentos internos establecen que los dispositivos proporcionados por las empresas deben utilizarse únicamente con fines profesionales.

Además, se incide en el hecho que, incumplir alguna de esas normas, aunque sea por un intervalo corto de tiempo, puede acarrear sanciones disciplinarias por ser consideradas como una falta de rendimiento o un uso indebido de los recursos.

Dada esta situación, la compra de entradas para un concierto puede convertirse en un serio problema. Desde el punto de vista laboral, dedicar parte de la jornada de trabajo al acceso de páginas web de venta de entradas, la espera en colas virtuales o completar la compra puede significar el abandono de las tareas laborales.

Por otra parte, este caso puede ser interpretado por las empresas como una interrupción injustificada de trabajo. Este problema puede ser agravado si, además, el rembolso del concierto ha ocurrido en momentos de alta actividad o en responsabilidades específicas.

Esta situación puede producirse, por ejemplo, cuando el trabajador accede de forma anticipada a la cola virtual para comprar la entrada de un concierto altamente demandado. Si durante ese intervalo de tiempo el empleado es sorprendido por un superior dedicando su tiempo laboral a una actividad exclusiva y ajena a las situaciones de trabajo, se puede abrir un procedimiento disciplinario.

Este trámite puede tener graves consecuencias. Por un lado, simplemente puede quedar como una advertencia verbal, pero, en determinados casos, puede ser motivo de una sanción leve e, incluso, de un despido disciplinario.

El pensamiento de muchas personas puede ser determinar que se trate de un despido improcedente, sin embargo, esa opinión no deja de estar más lejos de la realidad puesto que, dependiendo de su gravedad, reiteración y la normativa interna, puede ser considerado como una transgresión generando que el despido no tenga derecho a ningún tipo de indemnización.

No obstante, este caso puede agravarse si la compra se ha realizado con el material proporcionado por la empresa. La política de las empresas dicta que los empleadores pueden revisar el historial de navegación de sus empleados para comprobar las actividades que se han realizado durante la jornada.

Si esta prueba está verificada, justificada y comunicada con antelación puede servir como una prueba de expediente disciplinario, incluso si el jefe no ha detectado ese problema en el momento en el que se produjo.