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Natalia, Cristina y Yicheng, los tres alumnos de 10 a los que Ayuso ha premiado con un viaje de diez días a Egipto
La Comunidad de Madrid ha elegido a 20 alumnos en total, de entre 16 y 17 años, de centros de toda la región para su programa Madrid Xplora.
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En unas semanas, Natalia, Yicheng y Cristina estarán entre pirámides, objetos de miles de años de antigüedad y rodeados de la caliente arena del desierto. Son tres de los 20 jóvenes madrileños de entre 16 y 17 años elegidos por la Comunidad de Madrid para realizar su propia 'Ruta Quetzal' por Egipto. Una experiencia que recuerda a la mítica que durante décadas llevó a miles de jóvenes a recorrer América y Europa bajo la dirección del periodista y explorador Miguel de la Quadra-Salcedo.
Y es que el Gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso anunció durante el Debate del Estado de la Región dicho proyecto que lleva por nombre Madrid Xplora. Se trata de un programa pionero que ha seleccionado a estos 20 estudiantes con unos determinados requisitos para vivir una expedición educativa que combina cultura, deporte, aventura y solidaridad de manera gratuita.
Además de haber nacido entre 2009 y 2010, debían tener todas las asignaturas aprobadas, contar con el carné joven de la Comunidad y presentar un proyecto Xplora. Ha sido este trabajo el determinante para elegir a los alumnos ganadores del viaje entre 500 candidaturas presentadas.
Así, los elegidos son 17 chicas y 3 chicos. Estudian en todo tipo de centros educativos de la comunidad: nueve públicos, seis concertados y cuatro privados.
Todos ellos proceden de diferentes municipios de la región: Alcobendas, El Boalo, Getafe, Guadarrama, Majadahonda, Parla, Pozuelo de Alarcón, Rivas-Vaciamadrid, San Agustín de Guadalix o Villanueva de la Cañada. Otros muchos también proceden de barrios de la capital como Carabanchel, Ciudad Lineal, Retiro o Usera.
Yicheng, Cristina y Natalia
Natalia, Cristina y Yicheng son los tres alumnos con nota media de 10 de los 20 futuros expedicionarios, que superan todos los 8 puntos de media. Tres jóvenes con inquietudes muy distintas que coincidirán durante diez días en esta experiencia: del 19 al 30 de junio.
Sin embargo, Yicheng asegura que llegar a tener esa nota ya cursando el primer curso de ciencias tecnológicas dentro del programa del Bachillerato de Excelencia en el instituto público San Mateo ha sido gracias al "metaprendizaje".
Yicheng realizando su composición, 'Armonía'.
"La verdad es que en general estudio poco, soy desorganizado y no siempre atiendo en clase", admite. "Pero hace dos cursos me interesó la idea de sacar buenas notas con menos tiempo e indagué algunos vídeos en YouTube". En ellos descubrió herramientas como el uso de "un software que permite aplicar los métodos de Spaced Repetition (repasar la información en intervalos de tiempo) y Active Recall (forzar a tu cerebro a recordar información), maximizando la memorización y minimizando el tiempo".
El joven de origen asiático, aunque radicado en Madrid, asegura no ser un 'cerebrito', aunque habla con determinación y madurez sobre el proyecto que decidió presentar tras leer un papel informativo fijado en el tablón de anuncios de su centro educativo.
Por eso, hizo una composición que mezcla su "seña de identidad", la música, con la sostenibilidad. Una melodía de piano creada por él en un vídeo sobre el medio ambiente.
"El mensaje central es transmitir un paralelismo entre la música y la vida real". Bajo el nombre de Armonía, Yicheng hizo alusión a estos dos conceptos "paralelos" juntando el "orden de la naturaleza" con "el sistema musical que hace que este suene bien".
Se trata de una composición que define como "relativamente sencilla": "La idea musical tardó muy poco en concebirse. En total, el proceso no duró más de una hora y media, pero estoy satisfecho con el resultado. No es la primera vez que compongo", afirma.
Y es que Yicheng lleva tocando el piano desde los siete años. Para él, el arte es "un vehículo de concienciación". "El Guernica de Picasso o el Réquiem de Guerra de Britten... Hay numerosos ejemplos que uno se puede imaginar. Obviamente, mi pieza no se acerca ni de asomo a dichas obras maestras, pero creo que hay una intención común".
La coreografía de Natalia, 'La fragilidad tras la fortaleza'.
Aunque tiene claro que la música no será su trayectoria profesional principal: "Lo más probable es que me dedique a la ingeniería, aunque todavía estoy barajando entre opciones como la Eléctrica, Mecánica o Aeronáutica".
Natalia, por su parte, también ha dedicado toda su vida a otra disciplina artística: el ballet. Es alumna de 4.º de Educación Secundaria en la rama de Biología del colegio privado FEM School en Chamberí. Lleva desde los tres años estudiando danza clásica en el conservatorio, lo que le llevó a interesarse por la charla en su escuela donde le explicaron dicha iniciativa.
Así, ha creado La fragilidad tras la fortaleza, una coreografía hecha por ella misma con la canción Cuarto Azul de Aitana. "Muchos deportistas y artistas de alto rendimiento tienen problemas de salud mental y muchas veces no lo quieren decir por defraudar a su público, a su familia o amigos". La idea surgió al ver el documental de la mencionada cantante: "Vi que ella lo había sufrido y su canción expresaba justo eso".
Estuvo un par de meses inmersa en esta elaboración: "No fue un proceso fácil. Lo hacía poco a poco, a ratos, cuando tenía inspiración. Si me ocurría algún paso, lo escribía y luego lo intentaba introducir en el baile. Es la primera vez que hago algo así".
La página web de Cristina.
Aun así, y aunque asegure que para ella el ballet "lo es todo", sabe que no es a lo que se dedicará profesionalmente: "Me gustaría estudiar Medicina, pero también me gustaría seguir bailando. Ya se verá cómo podré compaginarlo".
Cristina estudia la rama de Ciencias de 4.º de ESO en el colegio concertado San Agustín en el distrito de Chamartín. Una de las organizadoras de la expedición es antigua alumna del centro y acudió a informarles sobre la misma.
La joven, entusiasmada por la oportunidad, realizó una página web sobre vida saludable para presentar su candidatura. Gracias a su tío ingeniero tuvo la idea un poco antes de Navidad. "Busqué cómo hacerlo con mis recursos y me puse a trabajar en ello".
En un par de semanas de investigación por Internet, creó una plataforma enfocada en el público de su edad que muestra rutinas deportivas, hábitos saludables de alimentación, recetas... "Me gustaría expandirla fuera del trabajo y que llegue a más gente, porque me parece un mensaje importante". También tiene claro hacia dónde va a encaminar su carrera, haciendo un doble grado de Farmacia con Biotecnología.
Los otros 17 viajeros
El resto de chicos ganadores de este viaje son Ana, Adriana, Jimena, María, Silvia, Andrea, Julia, Beatriz, Martina, Nicolás, Amaya, Carla, Claudia, Iván, Lorena, Eva y Miriam.
Consiguieron su 'pase' a esta expedición, al igual que sus tres compañeros, con trabajos relacionados con sostenibilidad, salud, deporte o hábitos de vida saludable. Ana, por ejemplo, con una serie de entrevistas a personas del mundo deportivo; Jimena con una maqueta de un cerebro dividido en dos partes, una con pensamientos positivos y otra con pensamientos negativos; Julia se inventó un partido político, Claudia escribió y pintó un libro de cuentos y Carla usó la IA para ayudarse a hacer un corto del estilo de Pixar.
Los aspirantes han utilizado diferentes formatos para presentar sus proyectos, como videoblogs, juegos de mesa, cortos o ensayos, y las temáticas que más han abordado han sido la salud mental en jóvenes, los peligros que plantean las pantallas y redes sociales y la importancia del medio ambiente.
El viaje a Egipto
De la mano del divulgador histórico experto en el Antiguo Egipto, Rubén Villalobos, y un equipo de 12 profesionales, los jóvenes se adentrarán en el universo de faraones, pirámides y esfinges. Explorarán lugares como las pirámides de Giza, el templo de Karnak o el Valle de los Reyes, además de participar en actividades deportivas y solidarias como remar en kayak por el Nilo, acampar en el desierto o hacer una ascensión nocturna en el Monte Sinaí.
"No va a ser el típico viaje que hacen todos los turistas. Visitaremos los lugares más importantes e imprescindibles, pero también iremos a otros desconocidos para el gran público que son igual o más sorprendentes, si cabe”, afirma Villalobos, que también es el director de la expedición. "Estoy convencido de que esta aventura supondrá un antes y un después en la vida de los jóvenes participantes", agregó.
Ellos también opinan lo mismo y aseguran ya tener nervios por que llegue el día de embarcarse en la aventura. "Me espero una experiencia impactante, radical y emocionante. Una de esas que tras muchos años uno puede decirse en retrospectiva: '¡Vaya locura fue!'", asegura Yicheng.
"Cuando nos dieron el sobre con la tarjeta de que habíamos sido seleccionados, yo no me lo podía creer. Estaba en un sueño", recuerda Cristina del comienzo de lo que, asegura, será una gran experiencia.