Los mayores Daniel Gil, María Victoria Almendros, Teresa Quesada, Pilar Quesada participantes de la iniciativa 'Recetas de toda una vida'.

Los mayores Daniel Gil, María Victoria Almendros, Teresa Quesada, Pilar Quesada participantes de la iniciativa 'Recetas de toda una vida'. Cristina Villarino

Madrid Capital

El libro de recetas agotado de Daniel, Victoria, Teresa, Pilar y otros 22 mayores: "Uno de nosotros estuvo en Masterchef"

La Junta Municipal de Latina repartió 500 ejemplares de Recetas de toda una vida, un recetario donde han participado 26 vecinos mayores del barrio.

Más información: Alex, el chef que recupera recetas perdidas de Madrid en su restaurante: así comía Lope de Vega y bebía Góngora

Publicada
Actualizada

Las claves

El libro "Recetas de toda una vida" ha agotado sus 500 ejemplares en los centros de mayores del distrito madrileño de Latina.

La obra recopila platos tradicionales y secretos culinarios de 26 mayores del barrio, destacando el valor de la cocina casera transmitida entre generaciones.

Entre los protagonistas están Daniel y María Victoria, antiguos hosteleros, y las hermanas Teresa y Pilar Quesada, quienes han compartido recetas familiares con trucos personales.

El éxito del recetario ha impulsado la preparación de una nueva edición para el próximo año con la intención de sumar más participantes.

Agotado. De los 500 ejemplares que se distribuyeron por los centros de mayores del distrito ya no queda ninguno. "Hemos muerto de éxito", afirma el concejal del distrito madrileño de Latina, Alberto González, al recibir a este periódico en la Junta Municipal.

Allí esperan cuatro de los 26 protagonistas de esta obra a Madrid Total: Daniel Gil, María Victoria Almendros, Teresa Quesada y Pilar Quesada. El libro se llama Recetas de toda una vida. Y es que, impulsado por la junta de Latina, se han recopilado los mejores platos y secretos culinarios de quienes más experiencia tienen en esto: los mayores del barrio.

"El objetivo era destacar el papel de los mayores y qué mejor manera que rescatando esas recetas tradicionales; esos sabores de siempre que nos evocan los recuerdos", dice González. Lo hicieron de la mano de Enrique Ribó, comunicador y editor local.

"Fue él quien hizo el trabajo de ir por los centros de mayores buscando participantes. Que al principio fueron muy reticentes a hacerlo y al final tuvimos que ampliar las recetas porque todo el mundo se quiso apuntar", explica el concejal.

Así, presentaron platos tradicionales como la tortilla de patata, trucha, carne asada... Sin embargo, son recetas originales o que han ido transmitiéndose de generación en generación con pequeños trucos que las hacen únicas. "Ahora estamos habituados a las prisas y a la comida rápida. Esto es una manera de demostrar que con poco se puede hacer un buen plato para varios días", señala Teresa. "Yo siempre he hecho comida casera. Mis nietas dicen que solo comen comida rica cuando sube el abuelo", expresa Daniel.

Daniel y María Victoria

Daniel, de 82 años, quiso aportar sus canelones con carrillada de ternera y cerdo ibérico. Y es que es un veterano de la cocina, pasión que le ha transmitido a su nieta Henar, finalista de la octava edición de Masterchef Junior. Posteriormente, también participó en el especial 'Abuelos' que hizo este famoso programa de cocina.

Pero es que, además, Daniel trabajó prácticamente toda su vida al frente del Restaurante Las Damas -ahora bajo otro nombre y otros propietarios-, en la calle Fortuna.

Daniel Gil, hostelero jubilado, con el libro 'Recetas de toda una vida'.

Daniel Gil, hostelero jubilado, con el libro 'Recetas de toda una vida'. Cristina Villarino

Abrió esta casa de comidas después de conocer a su mujer, María Victoria, de 79 años, cuando ambos vivían en Pacífico. Él porque trabajaba ahí en un bar de los tíos de la que ahora es su esposa a su llegada desde Carabaña, con 17 años. "El pueblo no era para mí". Y ella, porque se trasladó desde Chamberí con su familia tras fallecer su padre cuando tenía cinco.

"Yo siempre he sido muy cocinillas. Desde pequeñito. Pero antiguamente estaba un poco mal visto. Me metía en la cocina con mi madre y empezaba pelando patatas. He aprendido viéndolo. No he ido a la escuela de hostelería ni he estudiado nada", explica el cocinero y empresario ahora jubilado.

Las recetas de Daniel y María Victoria: canelones y tarta de zanahoria.

Las recetas de Daniel y María Victoria: canelones y tarta de zanahoria. Cristina Villarino

"Los canelones los servíamos en el bar. Siempre los he hecho con los restos del cocido", cuenta. "Con la carne picadita, el tocino triturado para que no se viera y las verduras cocidas con pimienta: una cebolla, una cabeza de ajos, puerro, zanahoria, nabo... Y una salsa a reducir". ¿El secreto mejor guardado de Daniel? "A la carne a veces le pongo un poquito de paté, que da un sabor muy bueno". Una información que no había añadido ni en el recetario.

Ahora, es un plato estrella de la Navidad en su familia. "Un año se me ocurrió hacerlos con carrillada y cerdo. Les encantó a todos", señala. Explica que están reñidos con otra de sus especialidades, el rabo de toro. "Fue el que presentamos en la prueba de Masterchef que hice con mi nieta. Ganamos", recuerda.

Por su parte, María Victoria ha querido transmitir uno de sus bizcochos más comunes: la tarta de zanahoria. "Hacía muchos postres cuando teníamos el restaurante", cuenta. "Prefiero hacer dulces que la cocina. Aunque sea más difícil, no me importa. Tengo paciencia. Me gusta pesar, medir... Porque en el momento que se te pase una cosa ya no te sale igual. Cuando mis nietas eran pequeñas, les hacía uno cada semana que iba a verlas".

Tras empezar a la edad de 15 años en empleos de peluquería y costura para ayudar a su madre, fueron más de 40 años los que estuvo junto a su marido en la hostelería. "Es muy sacrificada. Nos dedicábamos a hacer la comida desde las cinco de la mañana y salíamos a las doce de la noche, cuando cerrábamos. Vivíamos allí prácticamente. Estuvimos siete años sin vacaciones".

María Victoria Almendros, hostelera jubilada junto a su marido Daniel.

María Victoria Almendros, hostelera jubilada junto a su marido Daniel. Cristina Villarino

"Ahora lo tenemos alquilado a unos bolivianos. A mi hijo pequeño también le gustaba mucho cocinar. Pero no quería estar de cara al público", explica Daniel.

Aunque la receta de la tarta de zanahoria pueda parecer común, lo cierto es que tampoco en el recetario ha dado a conocer su truco. "Tengo un secreto", confiesa María Victoria entre risas. "Cada vez lo hago de una manera: a veces echo un poquito de vainilla, otras cava, vino dulce... Depende de para quién sea".

Teresa y Pilar

Las dos hermanas Quesada son del barrio de Campamento "de toda la vida". Descendientes de una conocida familia de ahí: los Álvaro -de quien viene Sebastián Álvaro, quien fue regidor de la zona en sus orígenes y por el que una calle lleva su nombre. Su nieto es el autor de Al filo de lo imposible, que a su vez es primo de la madre de ambas-.

"Campamento no era lo que se conoce ahora. Era un núcleo en el que prácticamente todo el mundo era familia y tenían ganado", cuenta Teresa, de 68 años. "La zona se surtía de los cuarteles".

Pilar Quesada, vecina del barrio de Campamento y hermana de Teresa.

Pilar Quesada, vecina del barrio de Campamento y hermana de Teresa. Cristina Villarino

"La gente nos preguntaba si no nos daba miedo vivir entre militares. Porque hubiera un atentado. Pero toda mi vida he vivido entre ellos. Yo me iba a jugar allí con amigas y entrábamos a la cocina y nos daban patatitas fritas", recuerda su hermana mayor, Pilar, de 70 años.

Su padre, de hecho, era militar. "Conoció a mi madre en Campamento cuando vino desde Alicante a los 18 años, cuando le ayudaron a meterse en el ejército. Ella iba vendiendo leche a los cuarteles", pues tenían una vaquería que surtía a todo el barrio.

Es a su abuela a quien han homenajeado ambas con sus recetas. Pilar, por su parte, con el conejo cocinado como le enseñó ella. Hasta 20 personas se reunían alrededor de una cocina de carbón, donde ella comenzó a cocinar junto a ella.

"Mi abuela criaba conejos y la hago como ella: frío la carne, luego un poco de cebollita, ajo... Lo único que le he añadido es que le echo un poco de vino al caldo y lo dejo cocer todo", comenta. "Mi abuela lo hacía mucho porque les gustaba a sus hijos. Ni a mis hermanos ni a mí nos gusta especialmente, pero a mi marido, Miguel, le encanta. Así que lo hago bastante". Es por él que le ha puesto su nombre al plato en este recetario.

Teresa Quesada, enfermera jubilada y vecina del barrio de Campamento.

Teresa Quesada, enfermera jubilada y vecina del barrio de Campamento. Cristina Villarino

Pilar estudió la carrera de Matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid. "Siempre he sido buena estudiante". Luego estuvo trabajando en varias empresas llevando la contabilidad, hasta que se jubiló. "Ahora soy la secretaria de la junta de Campamento".

Teresa compartió para el libro un bizcocho de limón que se suele hacer muy a menudo. Una recreación a su manera de una receta que su hermana recuerda de su familia. "Yo no me compro bollería industrial. Lo hago yo y es con lo que voy desayunando".

El libro de 'Recetas de toda una vida'.

El libro de 'Recetas de toda una vida'. Ayuntamiento de Madrid

Ella era enfermera. Primero en el Hospital Ramón y Cajal, y luego en el Centro de Salud Maqueda de Aluche. "Lo tuvo muy claro desde los nueve años", afirma su hermana, Pilar. "Me llevaron a ver a mi abuelo, que estaba ingresado. Y yo veía a la gente trabajar. No sabía lo que hacían, pero me daba cuenta de que actuaban de manera diferente. Yo quería ser como ellas, como las enfermeras".

De ese afán de cuidar nació en parte el bizcocho protagonista de este libro, pues empezó a elaborarlo con más frecuencia al cuidar de su madre y su tía de mayores. "Es bastante normalito: lleva yogur, harina, azúcar y el limón o naranja".

La diferencia con el de Teresa radica en el tipo de yogur, que a veces es griego o de sabores, y en la forma de cortar la fruta. "Suele ser ralladura, pero yo la parto en trocitos y la textura con la que impregna la masa es diferente".

Tanto éxito ha tenido este recetario, que el concejal ya tiene previsto hacer otra edición de cara al año que viene. "Queremos incorporar a más personas".