Pilar Castro.
Pilar Castro: "La persona que a mí me hizo feminista fue mi madre: me educó en el machismo absoluto"
La artista madrileña ha estrenado esta semana Las amistades peligrosas en el Teatro Marquina, bajo la dirección de David Serrano.
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Pilar Castro (Madrid, 1970), nominada al Goya a mejor actriz de reparto por Gordos y con papeles en el cine de Pedro Almodóvar como Julieta, confiesa que el escenario le gana a la pantalla: "Lo que más me gusta, en general, es contar historias", aunque el teatro, dice, es "como ir al gimnasio del actor".
En su nueva obra, Las amistades peligrosas, se reconoce en su personaje —"es mucho más trabajoso ser mujer en esta función que ser hombre"— algo que ella misma ha vivido fuera del escenario: se declara feminista precisamente por haber crecido, según cuenta, en un "machismo absoluto".
En una profesión que define como "muy dura" y que solo se aguanta "si te gusta", Castro sigue sobre las tablas, esta vez en la piel de la marquesa de Merteuil, dentro del montaje dirigido por David Serrano.
Pilar Castro en su papel de marquesa de Merteuil, sobre el escenario del Teatro Marquina.
La actriz atiende a este medio desde las butacas del Teatro Marquina, donde interpreta la adaptación del clásico de Christopher Hampton —basado en la novela de Pierre Choderlos de Laclos— que han versionado Curro Novellas y David Serrano.
PREGUNTA: ¿Qué vamos a ver en Las amistades peligrosas?
RESPUESTA: Vamos a ver una historia con personajes con muchísimas carencias, que habla del abuso de poder, de las distintas formas de amar, de personajes con muchas aristas y muchas contradicciones, de cómo utilizan a las personas más vulnerables para conseguir sus logros, y de cómo esa manipulación acaba volviéndose en su contra.
El espectador va a ver una especie de juego: como no tenemos ni vestuario ni escenografía en la que apoyarnos, casi todos nos apoyamos en el texto. Lo que ha propuesto el director es un juego teatral en el que el espectador se meta con nosotros, siga a nuestros personajes, que tienen esa cosa perversa pero también son muy listos y muy sofisticados.
Casi siempre, con este tipo de personajes, la gente se ríe mucho con ellos hasta que se da cuenta de que lo que hacen es terrible.
P: ¿Tiene entonces un punto de humor la función?
R: Sí, al principio sí. Es como una comedia, thriller, comedia... un thriller destructivo.
P: ¿Comparte las reflexiones que su personaje dice en Las amistades peligrosas como que "Las mujeres tenemos que ser mucho más hábiles que los hombres"?
R: Ese texto es el texto de la función. Yo, desde luego, lo he tenido que ser en mi forma de vida, porque, desafortunadamente, la persona que me hizo feminista fue mi madre: me educó en el machismo absoluto. Así que soy feminista porque mi madre era muy machista y me educó así. Claro que tuve que usar mis estrategias, posicionarme, hacer mis juegos. Y muchas veces me he tenido que buscar la vida frente a los privilegios que han tenido los hombres. Claro que sí.
P: El libro se escribió antes de la Revolución Francesa y, aun así, se puede entender como una obra feminista.
R: Es protofeminista, que no es lo mismo. Son personajes que, antes del movimiento feminista, conquistaron unas libertades y tenían claro que la mujer quería ser igual que el hombre: que su sexualidad no tenía por qué quedar acotada a un convento o a un señor impuesto para casarse, mientras ellas debían quedarse en casa con los niños.
No se había hecho la revolución feminista y, aun así, son personajes muy avanzados a ese movimiento. Y esto lo escribe un señor, ya ves.
P: ¿Y ese profeminismo queda vigente en la obra de forma constante?
R: No exactamente. Ella intenta conquistar las libertades que tienen los hombres, pero lo que se ve claramente es que a ellos les sale todo gratis, hagan lo que hagan —son seductores, interesantes, golfos— mientras que ellas se tienen que contener, no pueden mostrar ni su moral ni su vulnerabilidad, ni su deseo, ni su forma de libertad.
Eso se ve muy claro en la función. Mi personaje es una gran estudiosa, una mujer muy interesante y muy lista que ha tenido que construirse a través del estudio y de sus habilidades para estar al nivel de los hombres. Es mucho más trabajoso ser mujer en esta función que ser hombre.
Estar de gira
P: La gira es bastante madrileña —Móstoles, Alcorcón, Alcalá, Fuenlabrada, Leganés— además de por el resto de España. ¿Cómo lleva una actriz estar constantemente viajando?
R: A mí me encanta, me encanta llevar las funciones y el trabajo a otros sitios. Parece que la cuna del teatro son Barcelona y Madrid, pero irte a un pueblo y ver cómo te recibe la gente, cómo se interesa por la cultura, es maravilloso.
Nunca sabes dónde vas a tener funciones extraordinarias, porque el teatro está vivo y te sorprende incluso a ti mismo. El público, en toda España, es maravilloso.
P: ¿Alguna de las ciudades le ha hecho especial ilusión?
R: Las que más ilusión me hacen son las que tienen menos acceso a este tipo de montajes. Luego también me gusta mucho estar en el Teatro Arriaga o en Donosti. Tenemos teatros maravillosos en España.
De los Goya a Pedro Almodóvar
P: Ha participado en películas de éxito como Julieta, de Pedro Almodóvar, ¿cómo es trabajar con él?
R: Muy buena experiencia. Trabajé muy poco porque el papel era muy secundario, pero muy bien, muy contenta, la verdad.
Pilar Castro.
P: En 2010 fue nominada en los Premios Goya en la categoría de mejor actriz de reparto por su actuación en la comedia de Gordos, Daniel Sánchez Arévalo. ¿Cómo se vive una nominación al Goya desde dentro?
R: Se vive con mucha ilusión y también con nervios. Piensas que lo importante es estar nominada, pero luego, cuando no te lo dan, dices: "No, lo importante es que te lo den" (risas). Te montas un circo, como si fueras de boda, para que al final te lo den. Y luego, la consecuencia de que te lo den, ya no sé si sirve para mucho. Cada vez lo tengo menos claro.
P: ¿Cómo lleva el cambio de la 'gran pantalla' al escenario?
R: A mí me gusta mucho más el teatro, porque puedo experimentar más: cada día haces una función y eso te da un desarrollo del personaje, más tiempo para crearlo. Si un día algo te sale un poco mal, piensas: "Mañana voy a matizar esto, voy a probar aquello".
Es como ir al gimnasio del actor. El cine también me gusta, y el teatro también, pero lo que más me gusta, en general, es contar historias. Ya me da igual el medio.
P: Tiene 67.000 seguidores en Instagram. ¿Por qué decidió apostar por las redes sociales?
R: Que quede claro: yo no soy influencer. Instagram lo utilizo para mi trabajo, lo consulto, lo miro, y me parece que tiene su parte buena y su parte mala. A veces me entero de muchas cosas por Instagram, pero a veces la forma en que me entero me parece de una absoluta superficialidad.
Además, las redes sociales generan una especie de bipolaridad, de hacer bandos: si no dices lo que uno quiere, ya estás mal con el otro. Es un sitio muy expuesto que ahora mismo está alimentando mucho odio.
Posado de la actriz.
P: ¿Pero reconoce que hay que estar, aunque sea por promoción?
R: Desgraciadamente sí, pero cada vez tengo más ganas de quitármelas. Es muy 'machacón' y no te aporta demasiado. Yo quiero que la vida me aporte otras cosas.
P: Volviendo a sus inicios: ¿por qué decidió ser actriz? Tengo entendido que empezó siendo bailarina.
R: Sí, fui bailarina, y luego empecé a trabajar de figurante para sacar algo de dinero. Todo fueron casualidades: en una figuración conocí al hijo de Gabino Diego, me dijeron que su madre tenía una escuela, empecé allí y, a pesar de la negativa de mi madre... Mi padre acababa de morir, yo estaba un poco perdida, triste, tenía 17 años.
Pero desde pequeña había algo que me había enganchado: mi padre me apuntó al conservatorio, en casa veíamos teatro, íbamos a la zarzuela, a la ópera... De ahí me viene ese amor. Y luego el cine me fascinaba.
P: ¿Es dura la vida de actriz?
R: Sí, muy dura. Tienes que tener una pasión muy grande para seguir en esta profesión.
P: ¿Dura más emocionalmente o por la inestabilidad laboral?
R: Creo que una cosa lleva a la otra. La inestabilidad, emocionalmente, no te hace estar bien, pero luego se compensa con los trabajos y con el resultado.
P: ¿Cuál ha sido su gran hito profesional, algo a lo que le tenga especial cariño?
R: Tengo muchos recuerdos bonitos. Cuando empecé a trabajar en cine, mi primera película fue Descongélate. Luego Días de fútbol, a la que también le tengo mucho cariño. Gordos también me gustó mucho, Ventajas de viajar en tren, Furia... Los inicios, y también los finales.
Pilar Castro y Madrid
Nacida y criada en el barrio de Ventas, Pilar Castro no esconde su desencanto con la ciudad en la que ha vivido siempre:
- Lugar favorito en Madrid: El Museo del Prado.
- Restaurante que recomienda: El Pimiento Verde.
- Un plan por Madrid: Ir al cine. Antes frecuentaba mucho los de la zona de Plaza de España (la Plaza de los Cubos).
- Un sitio que ya no es lo que era: Malasaña, que antes tenía una vida "maravillosa".
- Teatro favorito: El Español y el María Guerrero.
- Una obra que recomienda ver ahora (que no sea la suya): El invencible verano de Liliana, el monólogo que interpreta Cecilia Suárez.
- Lo que más ama de Madrid: "Que se mezcla mucha gente, de muchos países y muy diferente. Es un lugar de encuentro".
- Lo que odia: El turismo.
Las amistades peligrosas con Pilar Castro y Roberto Enríquez en escena.
Sobre el Madrid de hoy, Castro no se muerde la lengua: "No me gusta nada el Madrid que se está quedando. Creo que nos están expulsando de las ciudades: no hay acceso a la vivienda, no sé dónde van a vivir nuestros hijos, cada vez es más complicado. Hay muchísimo turismo y no queda espacio para el vecindario, para cultivar esos espacios que antes se cuidaban cuando éramos pequeños. Ahora mismo es bastante inhóspito."
Las amistades peligrosas se representa desde esta semana hasta el 10 de octubre en el Teatro Marquina de Madrid (calle Prim, 11). Entradas a la venta en la web del teatro, en taquilla y puntos habituales, desde 26 euros.