Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

Madrid Total

El nuevo éxito musical de Marquitos: "Mi madre dice que quien nace pobre se muere pobre. Yo le digo: 'Confía en mí'"

Una conversación sobre el desapego del ego, la honestidad brutal como escudo y por qué el verdadero triunfo no son los millones de plays.

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Las claves

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Marquitos, antes conocido como Oddliquor, ha dejado atrás su antiguo alias para redefinir su identidad artística y personal.

El artista apuesta por la honestidad y la conexión real en sus letras, considerando la transparencia como una responsabilidad de quien tiene voz pública.

Su visión del éxito ha cambiado: ahora lo asocia con la tranquilidad y la paz interior, alejándose de las métricas y la validación externa.

Marquitos inicia una nueva gira por España, gestionada de forma independiente y concebida como un renacer personal y artístico.

No es un rockstar al uso ni el típico rapero de manual. Él se define, sencillamente, como un chaval de barrio que hoy recibe de Madrid el abrazo que la ciudad le negó a sus padres.

Tras dejar atrás el alias de Oddliquor, Marquitos redefine su identidad y relanza su carrera desde la madurez.

Con el respaldo de haber colaborado con figuras de la talla de J Balvin, a quien más que un colega, considera un amigo, el madrileño ha transformado su visión del triunfo.

Para él, el éxito ya no se mide en métricas de YouTube, sino en la paz de despertarse cada mañana con la tranquilidad como único norte.

De Oddliquor a Marquitos

El cambio de nombre no ha sido una estrategia de marketing, sino una necesidad vital de coherencia.

Marcos Terrones reconoce que, con el tiempo, el alias de Oddliquor se había convertido en una estructura demasiado rígida: "Era un nombre muy 'rapper', muy metido en el género urbano, cuando yo realmente vengo de escuchar metal, rock y electrónica del Reino Unido".

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

Ese corsé artístico empezó a apretar cuando sus prioridades vitales cambiaron. "Me he dado cuenta de que es exactamente lo mismo, solo que tiene que ver con mis vivencias actuales y mi manera de pensar", explica el madrileño.

Para él, este proceso es, en esencia, un renacimiento. Aunque admite que el camino está siendo algo más lento de lo esperado , "está tardando un poquito más, es parte del proceso", no hay rastro de arrepentimiento.

P.- ¿Da vértigo perder una "marca" consolidada para empezar de cero?

R.- Es un renacer. Al principio pensaba que solo era cambiar el nombre y ya está, pero es un nuevo perfil de artista, una nueva mirada al proyecto y un nuevo estilo de vida.

Este "despertar" identitario le llegó a los 26 años, una edad en la que muchos jóvenes empiezan a cuestionarse sus raíces y su entorno.

P.- ¿Crees que esto te llega un poco con la edad de cumplir 30 años?

R.- Bueno, yo creo que con todo. Yo creo que desde que tengo 26 años o 27, que es cuando empieza como un poco el despertar de decir: "¿Quién narices soy? ¿Qué hago aquí? ¿De quién me rodeo? ¿A qué me dedico? ¿Cuáles son mis objetivos? ¿Qué quiero conseguir en la vida? ¿Qué quiero cambiar en el mundo? ¿Puedo cambiar algo en el mundo?".

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

Todas esas preguntas te las haces cuando la mayoría está madurando, ¿sabes? Yo considero que me hice adulto muy pronto por mi enfermedad: me detectaron diabetes cuando tenía diez años.

Y me tocó aprender a ser independiente muy pequeño. Eso me llevó a salir de Parla y buscarme la vida fuera de Parla.

La honestidad como responsabilidad

En un mundo de filtros, Marquitos apuesta por una honestidad brutal. Su último trabajo, 'Alma De Cántaro', es una radiografía sincera de su intimidad, una apuesta por la conexión real frente al misterio impostado.

P.- ¿Cómo gestionas esa honestidad tan brutal en tus letras sin sentir que dejas desprotegida tu intimidad?

R.- Es que creo que, si quieres conseguir algo hoy en día, tienes que mostrarte tal y como eres. Si no, el personaje se acaba destapando.

La figura del artista ya no es solo ese ser misterioso; ahora necesito que mi referente tenga mis valores y principios. Compartir mis experiencias personales es un acto de generosidad.

Nadie nace con un manual de instrucciones, y si yo puedo ayudar a alguien contando cómo crezco con mis vivencias, lo voy a hacer. Tengo un gen activista y creo que los artistas tenemos una responsabilidad.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

P.- Otros artistas, dicen que hay que mojarse ante las injusticias. ¿Sientes esa obligación?

R.-Yo opino que también, creo que no podemos ni estamos en el punto de mirar hacia otro lado. Creo que mirar hacia otro lado es como cuando tienes muchas cosas que hacer, las ignoras y a los tres días tienes ansiedad.

Tienes ansiedad porque estás ignorando las cosas que tienes que hacer. Entonces pienso que tú no puedes mirar a otro lado, y más estando en un lugar en el que has querido estar.

Yo estoy aquí porque he querido estar y creo que puedo hacer cosas por el mundo desde mi lucha, desde mi pensamiento y desde mis principios.

¿Que estás obligado a ello? Pues claro que no, nadie está obligado a nada, pero tienes que tomar responsabilidad de lo que puedes generar o de hasta dónde puedes llegar con tus palabras.

"No quiero demostrar nada"

P.- ¿Qué es el éxito hoy para ti, qué dirías?

R.- El éxito es levantarme sereno todos los días. Decir: "estoy tranquilo". Me he dado cuenta de que cuando más tranquilo estoy es cuando no sobrepienso.

Para mí el éxito es no pensar. Es vivir sin ansiedad. Hace cinco años, el éxito era tener 30 millones de reproducciones o comprarme una casa con 22 años.

Cuando eres joven, los objetivos están distorsionados por la validación externa. Ahora no quiero demostrar nada, quiero plantar raíces y que la corteza de mi árbol esté fuerte.

Madrid: el abrazo pendiente

P.- ¿Qué significa la ciudad para alguien que viene de la periferia?

R.- Madrid es el abrazo que la ciudad no supo dar a mis padres. Mi familia vino de Linares, Jaén, sin nada. Mis abuelos eran mineros. Mis padres han currado lo que no está escrito y siento que la vida fue un poco injusta con ellos.

Mi madre me dijo una vez: "Hijo, los que nacemos pobres morimos pobres". Y yo le digo: "Mamá, deja de decir estupideces, confía en mí". Que yo pueda hacer lo que quiero y que mi hermana esté estudiando para ser profe ya es un logro.

Siento que la ciudad me está recompensando a mí lo que les debe a ellos.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

El directo como reencuentro

Esta nueva etapa no solo se queda en el estudio; Marquitos se prepara para recorrer España con una gira que nace desde la independencia y el riesgo personal, alejándose de los circuitos de promotores convencionales para apostar por algo más orgánico.

R.- Acabáis de sacar fechas de gira, ¿cómo planteas esta vuelta a los escenarios?

R.- Hemos sacado fechitas y es la primera vez que vamos a ir por libre. Siempre he ido con promotor, pero esta vez hemos arriesgado un poquito más: alquilamos la sala y lo que saquemos, lo sacamos.

Es una gira para renacer. Siento que la gente se está volviendo a conectar; hay gente que está conectando con esta faceta más que con la de Oddliquor, gente que se había desconectado y está volviendo, o gente nueva, que también mola.

Cartel de gira de Marquitos en España.

Cartel de gira de Marquitos en España. Cedida

R.- ¿Qué se va a encontrar la gente en el show?

R.- Es un año de enseñarnos, de enseñar la "casita" que tengo montada en el show. Es una gira costosa porque te llevas todo el arte, llevas todo el tinglado, llevas una casa encima.

Yo he decidido no cobrar; va a estar todo destinado al proyecto porque las giras son tirar para adelante. Vamos cinco músicos, el arte, toda la producción... es enseñar la puesta en escena, que es la clave de la movida. Es un momento de plantar raíces.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL.

Marquitos en Madrid para EL ESPAÑOL. Nieves Díaz

Marquitos se levanta, sonríe y parece, efectivamente, un hombre sereno. Ha dejado de pelear con el mundo para empezar a jugar su propio juego, uno donde las reglas las pone el corazón y el premio es dormir tranquilo.

Se marcha con la casa a cuestas, listo para la gira, listo para el futuro. Porque al final, quizá el gran secreto de Marquitos sea ese: que para ser eterno no hacían falta millones de reproducciones, sino la valentía de ser, sencillamente, Marquitos.