Dan Benveniste y Fernando Cordero

Dan Benveniste y Fernando Cordero Fernanda Villavicencio

Madrid Total

Los siete 'dueños' del Soho de Carabanchel: de las obras a 500 euros de Fernando Cordero al danés Dan Benveniste

En pocos años, Carabanchel ha pasado de ser una zona semiindustrial a uno de los polos creativos más activos de Madrid, donde conviven solares, talleres mecánicos y galerías de arte.

Más información: El 'nuevo' Carabanchel que nace en Madrid y quiere ser la zona de moda: 150 millones de euros de inversión y 250 viviendas

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Las claves

Carabanchel ha experimentado una transformación, pasando de ser un barrio industrial a un epicentro artístico con más de veinte galerías y espacios culturales.

La galería VETA, dirigida por Fer Francés, destaca por su apuesta por la pintura figurativa y la organización de exposiciones de gran formato en una nave industrial reconvertida.

Otros espacios emblemáticos como La Caja Negra y el taller de Dan Benveniste han impulsado el coleccionismo de arte accesible y especializado en obra gráfica y grabado.

El Ayuntamiento promueve la Ruta del Arte de Carabanchel, integrando esculturas y murales en las calles y consolidando al barrio como un referente cultural en Madrid.

En la calle Antoñita Jiménez hay mucho ruido. Martillos, motores, chapas golpeando metal y obreros gritando instrucciones en solares medio escondidos entre edificios de toda la vida. A medida que avanza el recorrido por la calle, empiezan a aparecer portones negros, murales con caballos o la mirada inconfundible de Dalí.

Durante años, esta parte de Carabanchel fue un paisaje de imprentas, almacenes y pequeños negocios que ocupaban naves amplias y discretas dentro de la M-30.

Los alquileres eran más bajos que en el centro y los locales, mucho más grandes. Ese ecosistema de talleres, cocheras y patios interiores dejó un mapa que no aparecía en las guías culturales de la ciudad.

Reinterpretación del Guernica , galería VETA

Reinterpretación del Guernica , galería VETA Fernanda Villavicencio

En menos de una década, sobre ese mismo mapa se ha ido superponiendo el de galerías, estudios de artistas y espacios expositivos que hoy suman más de una veintena y se agrupan bajo la marca cultural Distrito 11.

Entre grúas, murales de gran formato y naves reconvertidas en galerías, el barrio es una especie de Soho madrileño donde conviven talleres, vecinos y espacios de arte.

Gran formato

Al llegar al número 39 de Antoñita Jiménez, un portón negro con un rótulo visible desde lejos marca la entrada de VETA, la galería que dirige Fer Francés. Dentro, la nave se abre con techos altos, paredes blancas y un suelo despejado por el que discurre la luz natural.

En una de las exposiciones actuales, "La nave de los locos", de Javier Ruiz, se suceden escenas de fiesta, personajes grotescos, cortinas teatrales, jarrones con flores y paisajes andaluces reinterpretados con una textura rugosa muy característica.

Eloy, responsable de la operativa y la logística, explica que el artista trabaja la fiesta como válvula de escape, con ese tono de carnaval previo a la Cuaresma que mezcla lo festivo y lo crudo.

El montaje alterna gamas cálidas y frías y distintos tamaños, de manera que la sala mantiene una sensación de calidez a pesar de la dureza de algunas escenas.

Obra expuesta en VETA

Obra expuesta en VETA Fernanda Villavicencio

VETA abrió en 2021 en esta nave industrial transformada en sala de exposiciones. Francés comenta a EL ESPAÑOL que apostó desde el principio por un programa centrado en la pintura figurativa, con artistas que dialogan con la historia del arte, desde el homenaje hasta la contestación.

En las paredes se suceden reinterpretaciones de los caballos de Velázquez firmadas por Abraham Lacalle, un Guernica a tamaño casi real de Santiago Ydáñez o versiones contemporáneas de la Maja de Goya.

Espacio VETA

Espacio VETA Fernanda Villavicencio

El espacio cuenta con alturas poco habituales y permite trabajar con formatos muy grandes y montar exposiciones más arriesgadas.

Veta también albergó actividades relacionadas con la moda o la cultura pop: una presentación de Yves Saint Laurent, los premios T de Telva, un evento de Spotify o un concierto de flamenco: "Nos escriben muchas marcas, pero intentamos ser selectivos; tiene que encajar con la filosofía del espacio", resume Francés.

La entrada es gratuita y el horario amplio —de martes a sábado, de 11.00 a 20.00— hace que el flujo de visitantes se mezcle con la vida cotidiana del barrio.

"Todo el rato pasan señoras con el carro de la compra o con la bolsa de las telas, se asoman a la puerta y preguntan si pueden entrar", comentan en la galería. "A lo mejor tienen aquí su primera experiencia con el arte contemporáneo y nos preguntan si esto se vende", sonríe Eloy, quien siempre las invita a pasar.

En la última inauguración que coincidió con la edición de ARCO, se reunieron alrededor de 600 personas, más público del que tenían cuando la galería estaba en Chamberí.

Antoñita Jiménez

Pero no todas son galerías. En el número 11 se cuela Antoñita Jiménez, la peculiar tienda de telas que da nombre a la calle. Para entrar hay que cruzar un patio interior que sigue siendo un edificio de viviendas.

Entrada a la tienda Antoñita Jimenez

Entrada a la tienda Antoñita Jimenez Fernanda Villavicencio

Emilia nació en 1947 y ha visto cómo Carabanchel iba cambiando con los años. Recuerda cuando esta zona estaba llena de talleres, almacenes y pequeños negocios.

"Nosotras hemos nacido y crecido aquí", cuenta. "Eran cuatro hermanos y cada uno tenía su casa; el patio era el recreo de todos los que vivíamos en la calle".

Desde la puerta, las grúas y las vallas de obra se han convertido en parte del paisaje. Emilia mira hacia los solares abiertos: "A eso no te acostumbras nunca. Ahora mismo está feo, porque no hay más que vallas, solares, construcciones, parecen esqueletos. Pero supongo que en el futuro quedará muy bonito".

Los primeros

El mapa de naves reconvertidas continúa, solo a unas calles de distancia. En Pedro Diez funciona La Caja Negra, la galería que dirige Fernando Cordero de la Lastra, especializada en obra gráfica, litografía, serigrafía y trabajos sobre papel.

Durante años fue solo un almacén al que se venía una vez al mes, hasta que el auge de la zona y la propia trayectoria de la galería empujaron a convertirlo en sala de exposiciones abierta al público.

Cordero recuerda esta parte de Carabanchel como una zona llena de imprentas y negocios vinculados a las artes gráficas que dejaron locales grandes y, hasta hace poco, alquileres asumibles.

Obras expuesta en La Caja Negra

Obras expuesta en La Caja Negra Fernanda Villavicencio

"Había locales disponibles de un tamaño considerable y de renta más o menos asequible", explica. Los pioneros, a su juicio, fueron los artistas, que instalaron aquí sus estudios. Después llegaron la gente de la música, con locales de ensayo enormes, y la danza.

Cordero comenta que el circuito del arte en los últimos años ha ido mucho al gran coleccionista, los precios altos: "Estos son los artistas que hay que tener, estas son las ferias que hay que visitar. Y entonces otro tipo de coleccionista se sentía un poco empequeñecido".​

La Caja Negra trabaja con un fondo amplio de más de 150 artistas, desde vanguardias históricas y nombres como Picasso o Maruja Mallo hasta creadores contemporáneos y ediciones recientes.

Obras de Maruja Mallo

Obras de Maruja Mallo Fernanda Villavicencio

Su especialidad en gráfica permite ofrecer obras en distintos rangos de precio, desde piezas de 500 euros a otras, que contienen más ceros. Cordero comenta que, casi tan relevante como la concentración de galerías en Carabanchel, es la aparición de un 'coleccionismo de clase media ilustrada', similar al que existió en los años noventa.

"Carabanchel está propiciando un tipo de coleccionismo que estaba un poco oculto", sostiene Fernando.

No se trata de grandes compradores ni de ferias internacionales, sino de personas que compran tres o cuatro veces al año y siguen de cerca lo que hacen los artistas: "Son coleccionistas de verdad, aunque su nivel económico sea distinto. Tienen conversación, saben lo que haces tú y lo que hace el de al lado, y se sienten cómodos viniendo aquí".

El “búnker” del grabado

La ruta continúa en otra nave donde funciona el taller y galería de Dan Benveniste, un “búnker” de grabado especializado en huecograbado y gran formato.

Benveniste llegó a Madrid joven, después de formarse con un maestro grabador en Dinamarca y de pasar por Israel, Brasil y Nueva York. Trabajó primero cerca de Tirso de Molina, en espacios que se le iban quedando pequeños, hasta que a comienzos de los 2000 empezó a buscar una nave donde instalar prensas de gran tamaño.

Taller de Dan Benveniste

Taller de Dan Benveniste Fernanda Villavicencio

"Carabanchel todavía era una zona llena de naves industriales, la única dentro de la M-30 donde había espacios de este tipo", recuerda.

Ese paisaje de talleres de artes gráficas y manzanas con aspecto de periferia industrial fue el que le permitió desarrollar su proyecto: un taller pensado para ediciones de gran formato que aprovechan al máximo las posibilidades técnicas del huecograbado.

Dan explica a EL ESPAÑOL el proceso: un aguafuerte parte de una plancha de cobre cubierta con barniz sobre la que se dibuja con una punta, dejando al descubierto el metal, luego la plancha se sumerge en ácido, que 'come el cobre' y en las líneas... Dan enseña paso a paso esta técnica que, a pesar del avance de la tecnología, sigue siendo artesanal y no hay una IA que la reemplace.

"Una impresión es algo que se deposita sobre la superficie del papel; una estampación es algo que se fusiona con el papel", resume. ¿Volvería a Dinamarca? "De visita sí, pero mi lugar es Madrid", concluye Dan.

Dan Benveniste en su taller

Dan Benveniste en su taller Fernanda Villavicencio

Distrito 11

Hoy Carabanchel alberga " una iniciativa que transforma las calles en una galería a cielo abierto", según el concejal de Carabanchel, Carlos Izquierdo anunció a finales del 2025.

El Ayuntamiento de Madrid promueve la Ruta del Arte de Carabanchel como un itinerario de esculturas y murales, algunos que los vecinos ya conocían, como los murales cerca de Vistalegre o 95 Art Gallery, la nave que el artista urbano Sfhir ha convertido en un gran espacio para el arte urbano y el grafiti.

El mural más grande de España, obra de Shfir

El mural más grande de España, obra de Shfir Fernanda Villavicencio

Al mismo tiempo, proyectos como Círculo Carabanchel han ido agrupando galerías y espacios expositivos —desde VETA hasta La Caja Negra, Benveniste Contemporary, Belmonte, Memoria, Sabrina Amrani o Galería Nueva— y sus inauguraciones se solapan con festivales como Obertura Carabanchel, que concentran decenas de estudios.

El barrio sigue en permanente cambio, entre proyectos inmobiliarios, murales y galerías. Emilia, desde su tienda de telas y que ha visto la metamorfosis de sus calles a lo largo de los años, presume de tener una idea muy clara sobre el futuro de Carabanchel: "Es lo que hay, integrarse".