Una trabajadora de la factoría de Horse en Valladolid.

Una trabajadora de la factoría de Horse en Valladolid. Efe

Macroeconomía

La brecha generacional se dispara: un nuevo jubilado cobra al año un 43% más que los trabajadores más jóvenes

Las nuevas pensiones de jubilación rondan los 23.500 euros brutos al año, frente a los 16.500 que ingresan de media los menores de 25 años.

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Las claves

Un nuevo jubilado cobra de media un 43% más al año que un trabajador menor de 25 años: 23.500 euros frente a 16.500 euros.

La brecha se debe a carreras laborales largas y bases de cotización altas de los nuevos jubilados, mientras los jóvenes sufren temporalidad y bajos salarios.

Las pensiones han crecido aceleradamente, revalorizándose según el IPC, mientras los sueldos jóvenes apenas han aumentado y pierden poder adquisitivo.

El salario medio de los jóvenes no alcanza el de los pensionistas, y expertos advierten que el sistema actual no es equitativo ni sostenible para las nuevas generaciones.

Un nuevo jubilado ingresa hoy un 43% más al año que un trabajador menor de 25 años: unos 23.500 euros brutos frente a los 16.500 que ganan de media los empleados más jóvenes.

Mientras las pensiones de jubilación han avanzado con fuerza en los últimos años, apoyadas en carreras largas y revalorizaciones ligadas al IPC, los salarios de los más jóvenes apenas han conseguido despegar en un mercado laboral marcado por la temporalidad y la parcialidad.

Según los últimos datos de la Seguridad Social, la pensión media de las nuevas altas de jubilación alcanzó en diciembre los 1.678,6 euros mensuales.

Esta cantidad se abona en 14 pagas al año, por lo que el ingreso bruto anual de los nuevos pensionistas asciende a unos 23.500 euros.

El panorama para los trabajadores jóvenes es muy distinto. Los menores de 25 años perciben un salario medio de 1.372,8 euros al mes, según la Encuesta de Estructura Salarial del INE de 2024, la última disponible.

En este caso, la cifra mensual ya incluye las pagas extraordinarias prorrateadas, es decir, se trata de un sueldo distribuido en 12 pagas. Por tanto, su ingreso anual bruto se limita a unos 16.473 euros.

Esta diferencia en la forma de cobro tiene un impacto decisivo en la comparación entre ambos colectivos. Si se observa sólo un mes concreto, el nuevo jubilado recibe un 22% más que el joven trabajador.

Pero al analizar los ingresos totales del año, la brecha se amplía hasta el 43%, lo que se traduce en unos 7.000 euros anuales de diferencia.

Este desfase responde al llamado efecto sustitución. Las nuevas altas de jubilación entran en el sistema con pensiones sensiblemente más altas que las que causan baja, porque reflejan carreras laborales largas y bases de cotización más elevadas acumuladas durante décadas.

Precariedad juvenil

El mercado laboral de los menores de 25 años, en cambio, sigue marcado por la parcialidad, la temporalidad y una elevada rotación que impiden que su renta bruta anual se acerque a los ingresos garantizados por el sistema público de pensiones.

La evolución salarial de los últimos años confirma que no se trata de un bache coyuntural.

El sueldo medio de los menores de 25 años ha pasado de los 1.184,7 euros de 2019 a los 1.372,8 euros de 2024. Se trata de un aumento del 15,8% que se queda corto frente a la escalada de las nuevas pensiones de jubilación.

El problema no se limita a los perfiles más junior. Los datos del INE revelan que el tramo de edad comprendido entre los 25 y los 34 años promedia un salario mensual de 2.131,6 euros brutos.

Son unos 25.579 euros brutos al año, con las pagas extras prorrateadas, apenas 2.000 euros más al año que un nuevo pensionista.

En paralelo, las pensiones han seguido una trayectoria muy distinta. La pensión media de jubilación del sistema —que incluye tanto las nuevas altas como las de quienes se retiraron hace décadas— ha experimentado una subida acelerada.

La pensión media general de jubilación ha aumentado en torno a un 36% en apenas un lustro, pasando de 1.143 euros en 2019 a 1.563,56 euros en enero de 2026.

Para el economista Miguel Ángel García, investigador de Fedea, parte de esta paradoja tiene una explicación “lógica”.

“Es normal que los salarios de entrada sean menores que los que se alcanzan después, cuando mejora la cualificación y la aportación al valor añadido de la empresa”, subraya.

El problema, matiza, aparece cuando se amplía el foco. Más que comparar sólo con los más jóvenes, conviene poner frente a frente la pensión de quien acaba de jubilarse y el salario medio de toda la población ocupada.

El salario medio en España se situó en 2024 en 2.385,6 euros brutos al mes, lo que equivale a unos 28.627 euros brutos al año. Por tanto, la pensión de un nuevo jubilado representa alrededor del 82% del salario medio.

García subraya que las nuevas pensiones se asientan sobre carreras largas y estables, pero que el verdadero desequilibrio está en cómo se remunera lo cotizado.

“Hay una excesiva retribución de las aportaciones realizadas; por cada euro aportado, el sistema devuelve en torno a 1,6 euros una vez actualizado con el crecimiento del PIB, resalta.

A su juicio, “no es razonable” que una parte de la diferencia respecto a los jóvenes proceda de un cálculo tan generoso de la pensión inicial, difícil de justificar por la capacidad económica del país y por equidad con las generaciones que vienen detrás.

Desiderio Romero, economista senior de Funcas, vincula la brecha con el tipo de carreras laborales y el modelo productivo.

Resalta que muchos de los que entran ahora al sistema son baby boomers con una formación más elevada que quienes se jubilaban hace 10 o 15 años.

En contraste, advierte, los jóvenes se enfrentan a “una economía basada en el sector servicios con niveles de productividad bajos”, lo que mantiene “remuneraciones contenidas, particularmente para la juventud”, además de más episodios de desempleo y mayor inestabilidad.

Incluso entre los más cualificados, “graduados en ciencias médicas o ingenierías, están entrando al mercado con salarios realmente bajos, cercanos a los 1.000 euros, sobre todo si los comparamos con los países de nuestro entorno”.

El modelo económico

Romero considera que esta distancia se ha intensificado con el incremento de la inflación registrado en los últimos años. Mientras las pensiones se han revalorizado de forma que, por ley, no pierden poder adquisitivo, los jóvenes no han contado con ese escudo ni en sus sueldos ni frente al desempleo.

En este 2026 las prestaciones por jubilación también se han revalorizado. Lo han hecho un 2,7%, en línea con la subida media del IPC de 2025, y ya se están pagando con ese incremento, pese a que la convalidación del decreto que recogía esta subida ha sido tumbada en el Congreso por los votos de PP, Vox y Junts.

José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, resume la divergencia en una frase: “el sistema de pensiones incorpora un mecanismo estable de actualización, mientras que los jóvenes dependen de un mercado laboral con menor capacidad de trasladar incrementos salariales”.

No considera sostenible ni equitativo que “un jubilado reciente pueda ingresar más que un joven cualificado cuyo salario oscila en muchos casos entre 1.100 y 1.300 euros”.

A su juicio, esta brecha es el resultado de un sistema que protege de forma adecuada a los mayores, pero que “no dialoga con la evolución real del mercado laboral juvenil”.