Sanz Roldán, este lunes, en la Audiencia Nacional.

Sanz Roldán, este lunes, en la Audiencia Nacional.

Tribunales CASO KITCHEN

Sanz Roldán, exjefe del CNI, declara que el Gobierno de Rajoy nunca ordenó al Centro espiar ilegalmente a Bárcenas

La exministra de Presidencia Soraya Sáenz de Santamaría ya desvinculó al Centro Nacional de Inteligencia de cualquier espionaje al extesorero del PP.

Pérez Dolset asegura que Francisco Martínez, ex 'número 2' de Interior, le admitió que recibió "instucciones" de Cospedal y Fernández Díaz.

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Las claves

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Félix Sanz Roldán, exjefe del CNI, negó que el Gobierno de Rajoy ordenara al Centro Nacional de Inteligencia espiar ilegalmente a Luis Bárcenas o a su esposa.

Sanz Roldán declaró como testigo en el juicio del caso Kitchen y aseguró que ningún Gobierno le pidió realizar actividades ilegales desde el CNI.

El empresario Javier Pérez Dolset relató en el juicio que Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad, le reconoció haber recibido instrucciones sobre el caso.

Dolset también señaló haber recibido amenazas y mencionado la existencia de un chat en el que se fijaban objetivos políticos contra Villarejo.

El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Félix Sanz Roldán ha negado que el CNI, por orden del Gobierno de Mariano Rajoy, espiase ilegalmente a Luis Bárcenas, extesorero del PP, o a la esposa de éste, Rosalía Iglesias.

Sanz Roldán ha declarado este lunes como testigo en el juicio del caso Kitchen, que aborda el supuesto espionaje ilegal orquestado en 2013 contra el antiguo contable del Partido Popular.

"El CNI no tuvo actividad alguna, ni por acción ni por omisión, sobre lo que se me está preguntando", ha respondido el exjefe de La Casa al fiscal anticorrupción César de Rivas.

"Cero absoluto. El CNI actúa siempre con respeto a la ley", ha subrayado el testigo, obligado a decir la verdad.

"Ningún Gobierno, de ningún color, de los cuatro que tuve el honor de servir me pidió nada ilegal. Y esto lo hubiera sido", ha ahondado durante su breve declaración ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que apenas ha durado 45 minutos.

Fue la defensa de José Manuel Villarejo, excomisario de la Policía acusado en este procedimiento, la que solicitó la testifical de Sanz Roldán.

Principalmente, a fin de tratar de acreditar que la "enemistad" de este último con Villarejo provocó el inicio del caso Tándem, conocido como caso Villarejo, del cual la relativa a la llamada Operación Kitchen es una de sus múltiples piezas.

El excomisario acusó a Sanz Roldán de haber presionado a Corina Larsen, examante de Juan Carlos I, en Londres para evitar que relatase datos comprometedores sobre el monarca. Por ello, el exdirector del CNI interpuso una querella contra Villarejo, aunque éste acabó absuelto tras ser juzgado.

Ahora bien, este lunes, en la Audiencia Nacional, ha negado haber tratado de perjudicar a Villarejo debido a una enemistad con él.

"Yo sentí la obligación como director del CNI fue salir al paso de mentiras tan crueles sobre mis subordinados", ha relatado Sanz Roldán, quien ha negado haber solicitado el cese de Villarejo a otro de los acusados en este procedimiento, Eugenio Pino, exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional.

Preguntado por el abogado de Villarejo, Antonio García Cabrera, el testigo ha negado haber pronunciado, en reuniones privadas con jueces y fiscales, la siguiente frase: "O el Estado acaba con Villarejo o Villarejo acaba con el Estado".

"No lo he dicho, porque no tengo la sensación y nunca la he tenido de que fuese tal su capacidad [la de Villarejo]", ha relatado Sanz Roldán. El tribunal ha interrumpido la pregunta de García Cabrera sobre si el CNI "dio instrucciones" a la Fiscalía Anticorrupción para proceder contra Villarejo.

Preguntado por un e-mail que Villarejo asegura que recibió del Centro Nacional de Inteligencia, advirtiéndole de sus "injerencias" y que incluye varias advertencias, Sanz Roldán ha indicado que "ese correo es falso". "No tiene su origen en el CNI. Ni en mí ni en ninguno de mis colaboradores", ha apostillado.

—¿Usted dio instrucciones a un colaborador del CNI, llamado David Rodríguez Vidal, para que interpusiera una denuncia anónima contra el señor Villarejo que dio origen al caso Tándem [nombre del caso Villarejo]?— ha preguntado García Cabrera.

—No— ha defendido, tajantemente, el testigo.

La pasada semana, como testigo, Soraya Sáenz de Santamaría, exministra de Presidencia —departamento al que estuvo adscrito el CNI hasta 2018— ya desvinculó al Centro Nacional de Inteligencia de cualquier espionaje al extesorero del PP.

Por su parte, Rajoy, en su declaración, puso en duda que Bárcenas fuese vigilado ilegalmente y negó cualquier orden política con ese fin.

"Instrucciones" de Cospedal

Tras Sanz Roldán, ha declarado como testigo el empresario tecnológico Javier Pérez Dolset, quien, en mayo de 2022, entregó a la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional, la misma que investigó a Villarejo, varios audios.

Durante su interogatorio, ha mencionado un mensaje que ha atribuido a uno de los acusados, Franscisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad.

"Decía que cuando le dieron la instrucción de hacer cosas como ésta, tenía que haber dimitido", ha relatado. "Si me preguntan por mi opinion, si creo que este señor es el máximo responsable de lo que se enjuicia aquí [el supuesto espionaje a Bárcenas], ni de coña", ha enfatizado.

A renglón seguido, Dolset ha indicado que, durante una cena, Martínez le reconoció que recibió "instrucciones". "Del ministro [del Interior Jorge Fernández Díaz, también acusado], por un lado, de María Dolores de Cospedal, por otro...", ha relatado.

Dolset está personado como "perjudicado" en otra rama del llamado caso Villarejo, del que Kitchen es una de sus múltiples piezas. "Cada vez que acumulaba cierto material relevante, pues lo entregaba [a la UAI]", ha detallado.

Según ha relatado el empresario, fue un varón "disfrazado" quien le entregó una copia de los audios incluidos en el sumario de esta macrocausa. Y él los desencripta.

A preguntas de la Fiscalía, Pérez Dolset ha negado haber manipulado o alterado cualquiera de estas grabaciones, que están aportadas a este juicio.

El empresario tecnológico detallado que conformó un equipo de 20 personas para recabar y desencriptar información sobre el caso Villarejo, que invirtió en esta labor un total de cinco millones de euros.

Dolset también ha narrado que un individuo, bajo un alias pero identificado como guardia civil, le amenazó para evitar que compartiese información con el PSOE y Podemos. Ambos partidos ejercen la acusación popular en el llamado caso Kitchen.

"Soy perfectamente conocedor de lo que le ha ocurrido a la familia Bárcenas. A mí me han amenzado de muerte, como a mi abogado y a mis hijos. A mi mujer, la intentaron secuestrar en la puerta de mi casa y se equivocaron de persona", ha comparado Pérez Dolset.

Por otro lado, el empresario también consta como investigado en otro procedimiento de la Audiencia Nacional, el llamado caso Zed, relativo a la quiebra de su compañía tecnológica, Zed Wordlwide.

Hasta ahora, Dolset culpaba de la apertura de dicho procedimiento a Villarejo. "Es verdad que, tras ocho años [de instrucción], sé quien lo hizo y no fue él", ha desvelado este lunes.

A preguntas del abogado de Martínez, el empresario ha relatado que aportó "muchas" más grabaciones relativas a la Operación Kitchen, más allá de las mencionadas.

Y ha narrado la existencia de un chat, llamado La Compañía, en el que ha ubicado al fiscal anticorrupción José Grinda, quien participó en la investigación del caso Zed, junto a la periodista Patricia López, la abogada de Podemos en el caso Kitchen, Gloria Elizo, y un (entonces) diputado de dicha formación.

Según ha detallado Dolset, gracias a las múltiples preguntas del abogado de Villarejo sobre este tema, en dicho grupo se filtraba información contra el excomisario y se "fijaban objetivos políticos".

En último lugar, ha declarado David Rodríguez Vidal, el excolaborador del CNI que presentó en la Fiscalía Anticorrupción la denuncia que dio origen al caso Villarejo.

En lugar de dar su nombre, la atribuyó a Asunción Mba, un nombre ecuatoguineano, genérico, de mujer.

La defensa de Villarejo trata de sostener que existió un complot entre Anticorrupción y el CNI en el germen del caso, algo que la Justicia descartó.