Decenas de personas celebran la entrada del año nuevo en la calle Ferraz, a 1 de enero de 2024, en Madrid (España).

Decenas de personas celebran la entrada del año nuevo en la calle Ferraz, a 1 de enero de 2024, en Madrid (España). Europa Press.

Tribunales

Sánchez declara que el muñeco de su figura apaleado en la Nochevieja del 2023 fue una "apelación directa" a su "muerte"

En una declaración por escrito remitida ante la jueza, el presidente del Gobierno dice que el "perjuicio sufrido" es "irreparable".

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Cristina Muñiz | Agencias
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Las claves

Pedro Sánchez declaró ante la jueza que el apaleamiento de un muñeco con su figura en Nochevieja de 2023 fue una "apelación directa" a su muerte y una invitación a la violencia real.

El presidente del Gobierno denunció que el acto, celebrado frente a la sede del PSOE, fue una manifestación organizada de odio y amenazas, excediendo los límites de la protesta política legítima.

En julio de 2025, la Audiencia Provincial de Madrid ordenó reabrir el caso, imputando a seis personas por posibles delitos de amenazas contra Sánchez.

Sánchez sostiene que el episodio generó un clima de deshumanización y temor tanto para él como para su familia y militantes del PSOE, considerándolo un salto peligroso del odio virtual al real.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado ante la jueza que el apaleamiento de un muñeco que representaba su figura frente a la sede nacional del PSOE, durante la Nochevieja de 2023, fue una "apelación directa" a su "muerte" y una "invitación real" para que alguien "se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real" contra él o su familia.

En una declaración por escrito remitida ante la jueza que investiga los hechos, el también secretario general del PSOE, que está personado como acusación particular, detalla que tuvo conocimiento de la escena a primera hora del 1 de enero de 2024 a través del resumen de prensa que realiza su gabinete.

Fue así como se enteró de la "repugnante agresión y destrucción" de la figura representativa de su persona, mientras que también constató que en las retransmisiones en directo del momento, a través de redes sociales, abundaban "comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos" contra su integridad, agrega el presidente.

Sánchez apunta que lo que se convocó como "un acto lúdico y de protesta política", esto es, tomar las uvas frente a la sede del PSOE, "ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación".

Así, tuvo la sensación de que el encuentro desembocó en "una violenta manifestación de odio" con exhibición de símbolos preconstitucionales, coacciones y amenazas dirigidas contra su persona, subraya.

"No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada", indica.

Así, consideró que la acción fue "una manifestación brutal de odio encaminada a crear un clima de amenaza física real" hacia él mismo y su familia.

"El grado de violencia y amenaza directa excedía claramente los límites razonables del derecho a la crítica y a la protesta pública amparados por la libertad de expresión y manifestación", argumenta Sánchez.

"Lo ocurrido en esa noche no era una simple crítica a mi gestión política, sino una proclamación expresa de odio hacia mi persona y hacia mi familia, acompañada de una ceremonia de escarnio público y violencia explícita, que incluía una apelación directa a mi muerte", asegura.

En un primer momento, el Juzgado nº 26 abrió diligencias, pero en febrero de 2024 la jueza archivó la causa, entendiendo que no había delito, ni de odio ni de amenazas, y que era un acto amparado por la libertad de expresión.

Sin embargo, en julio de 2025 la Audiencia Provincial de Madrid ordenó reabrir el procedimiento al considerar "precipitado" el archivo y apreciar indicios de posible delito de amenazas contra el presidente.

Tras esa decisión, la jueza ha imputado a seis personas relacionadas con los hechos.

Actualmente, el procedimiento se encuentra en fase de instrucción en el Juzgado de Instrucción nº 26 de Madrid, es decir, se están practicando diligencias para aclarar los hechos y la participación de los seis investigados y el tipo penal que se valora ahora es principalmente un posible delito de amenazas contra Sánchez, no delito de odio.

"Perjuicio irreparable"

Sánchez manifiesta que la "deshumanización" hacia él y su familia provocada por el apaleamiento "podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados" al PSOE.

"Más allá de la intranquilidad" o el "desasosiego" que sintió, tuvo la "íntima convicción" de los hechos "suponían un salto cualitativo" y "una invitación real" para que alguien "se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real" contra él o su familia, afirma.

Así, dice Sánchez que el "perjuicio sufrido" es "irreparable" y que el acto fue "la concreción de una estrategia de deshumanización, desprestigio, acoso y persecución orquestadas a través de las redes sociales para movilizar el odio" contra su persona, además de "un salto sin precedentes" desde el terreno "virtual" al "real".

"Era la materialización de un clima de amenaza contra mi propia integridad física y la de mi familia como no había vivido nunca antes", resume el presidente, que expone que esa "ceremonia" de deshumanización alcanzó al "conjunto" del PSOE.

"Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades", explica.

Asimismo, incide: "No era a Pedro Sánchez a quien se estaba "colgando, apaleando y quemando en público. Sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional la democracia en España".

Sánchez asevera que, desde entonces, teme por la "seguridad" de los trabajadores del PSOE que "no cuentan con medio alguno de protección a su integridad".

"Me angustia pensar que algún militante o simpatizante del PSOE pueda ser agredido por quienes se sienten legitimados para amedrentar y deshumanizar al adversario ideológico", zanja.