La magistrada Ángela Murillo.

La magistrada Ángela Murillo. Europa Press

Tribunales

Muere a los 73 años Ángela Murillo, la primera mujer en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional

Juzgó a Otegi y le preguntó si condenaba a ETA. Él no respondió y Murillo indicó: "Sabía yo que no me iba a contestar", lo que supuso una condena a España por parte del TEDH.

Más información: Momentos estelares de la jueza que ha dado una victoria a Otegi y una condena a España

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Las claves

Ángela Murillo, primera mujer en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ha fallecido a los 73 años.

Ingresó en la carrera judicial en 1980 y fue pionera en romper techos de cristal en órganos judiciales tradicionalmente masculinos.

Participó en casos destacados como el del dirigente abertzale Arnaldo Otegi, el caso Nécora y el juicio al excomisario Villarejo.

Murillo se jubiló en septiembre de 2024 tras más de cuatro décadas de carrera y siempre defendió su independencia judicial.

La magistrada Ángela Murillo (Almendralejo, Badajoz, 1952) ha fallecido este viernes a los 73 años, apenas año y medio después de jubilarse como jueza.

Murillo fue la primera mujer en convertirse en miembro de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, hito que alcanzó en mayo de 1993.

Esta juez ingresó en la carrera judicial en septiembre de 1980. Su primer destino fue un Juzgado de Instrucción en Lora del Río (Sevilla).

Posteriormente, pasó por los Juzgados de Vélez-Málaga, Onteniente (Valencia) y por un Juzgado de Instrucción en San Sebastián.

En 1986 obtuvo plaza en la Audiencia Provincial de Madrid, donde llegó a presidir la Sección Quinta.

Sería en 1993, hace 33 años, cuando Murillo accede a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, convirtiéndose en la primera magistrada que tomaba posesión en este tribunal.

Fue también la primera mujer en presidir una sección de la Sala de lo Penal (la Cuarta y, posteriormente, la Tercera), rompiendo un techo de cristal en un órgano, por entonces, tradicionalmente masculino.

Además, Murillo también ejerció como inspectora delegada del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), lo que reforzó su proyección institucional.

Controversia con Otegi

Uno de los episodios más conocidos de su carrera gira en torno a los juicios al dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi.

En 2010, el Tribunal Supremo la apartó de la vista oral en una causa contra el líder vasco al apreciar falta de imparcialidad, después de que la magistrada realizara un comentario en sala tras preguntar al acusado si condenaba a ETA.

El líder vasco no respondió y Murillo indicó: "Ya sabía yo que no me iba a contestar".

Años más tarde, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) apreció, por ello, vulneración del derecho a un tribunal imparcial, lo que condujo a la anulación de una sentencia condenatoria contra Otegi dictada en 2012 en la que Murillo había intervenido.

Como curiosidad, durante es juicio, Otegi le regaló un libro dedicado: El factor humano, de John Carlin, que narra la vida de Nelson Mandela.

En esa misma vista, la abogada del dirigente abertzale preguntó a Murillo si podía acercarle una botella de agua a su cliente, en huelga de hambre. "Por mí, como si bebe vino", contestó la jueza.

La magistrada se jubiló el 13 de septiembre de 2024, día en el que cumplía 72 años y tras más de cuatro décadas de carrera.

De Oubiña a Villarejo

En 1993, Murillo fue la ponente de la sentencia sobre el caso Nécora, contra varios narcotraficantes gallegos.

En el primer juicio a uno de ellos, Laureano Oubiña, éste le respondió, acerca de su actividad: "Doña Ángela, yo hachís sí, pero cocaína nunca". Tras esa vista, fue absuelto.

Ahora bien, Oubiño se sentaría más adelante en el banquillo de los acusados por tráfico de cocaína. "¿Ahora qué me dice usted, señor Oubiña?", le preguntó Murillo.

En 2005, la extremeña también juzgó a la primera célula de Al-Qaeda instalada en España.

En la etapa final de su carrera, Murillo también fue la presidenta del tribunal de la Audiencia Nacional que enjuició, por vez primera, al excomisario José Manuel Villarejo, a quien la magistrada reprendió en varias ocasiones por lo que consideró tácticas dilatorias.

De hecho, el abogado del expolicía recusó, sin éxito, a Ángela Murillo y a los otros dos miembros del tribunal.

El día de su despedida de la Audiencia Nacional, en septiembre de 2024, en una conversación informal con periodistas, la magistrada presumió de su independencia.

Preguntada por las presiones políticas a los jueces, Murillo aseguró no haberlas recibido nunca. "Que se les hubiera ocurrido...", espetó, con su marcado acento pacense.