Imagen de una clase./

Imagen de una clase./ Efe

Tribunales

Piden tres años de cárcel para una profesora que llamaba a sus alumnos "anormales" y "cortitos"

El fiscal la acusa de tres delitos contra la integridad moral por humillar y vejar de forma reiterada a los estudiantes.

La Fiscalía de Madrid ha presentado un escrito de acusación contra la profesora A.M.G., de 46 años, por tres delitos contra la integridad moral de sus alumnos por los que le pide tres años de cárcel.

La docente, denunciada en la comisaría por uno de los estudiantes y su padre, fue detenida en junio del pasado año, lo que dio lugar al inicio del proceso penal contra ella. A.M.G era profesora interina de matemáticas e impartía clases en el Instituto de Enseñanza Secundaria Santa Teresa de Jesús, en Madrid.

De acuerdo con el escrito de acusación, desde el comienzo del curso escolar 2016-2017 la profesora se dirigió a sus doce alumnos -de 15 y 16 años de edad- con expresiones como que estaba dando clase "en el aula de los tontos" y que eran “cortitos”, “anormales” o “barriobajeros”. Les comentaba que sólo iba a subir la nota a los que le caían bien o les ponía un parte sin motivo alguno, y les reprochaba que por su culpa ella sufría crisis de ansiedad. El trato dado por la profesora provocó en los menores una situación de angustia.

El escrito del fiscal añade que también faltaba el respeto a los otros profesores delante de sus alumnos. Así, opinaba en voz alta que el jefe de estudios era un “dictador” o que el profesor de tecnología era un “gordo guarro”.

A. M.G. afirmaba que la tutora del curso tenía que ser ella porque la persona que desempeñaba el cargo era una “pelota”, una “traidora” y una “mala persona”.

Los alumnos alertaron a sus padres sobre las prácticas de la profesora e incluso intervino el director del centro. Pese a ello la acusada, “lejos de deponer su actitud”, focalizó su comportamiento en tres alumnos: dos chicas y un chico con un grado de discapacidad sensorial del 37 por ciento.

"Sudaca", "drogadicto"

Al joven, delante de todos sus compañeros, le llamó “sudaca”, “cabrón”, “gilipollas” o “drogadicto”. También le advirtió de que iba a acabar en la cárcel porque era un desequilibrado mental y le conminaba a que no se aprovechara de la muerte de su madre (fallecida a consecuencia de una sobredosis) “provocando que abandonara llorando la clase”.

A las otras dos chicas se refería a ellas como que eran antisistema y con insultos como “hija de puta”, “roja”, “anarquista” o “subnormal”.

El fiscal señala que la acusada padece un trastorno de ideas delirantes y trastorno de personalidad paranoide, “que aunque no merma su capacidad de juicio y raciocinio, puede ocasionar la presencia de alteraciones emocionales que producen la aparición de alternaciones de conducta y/o comportamiento social inadecuado”.