Una agente de la Guardia Civil, expedientada por ausentarse al baño.

Una agente de la Guardia Civil, expedientada por ausentarse al baño. EFE

Tribunales Alegó tener la regla

La Guardia Civil no ve acoso laboral en el caso de la agente expedientada por ir al baño

Su abogado alerta que “pareciera que el Instituto Armado hubiera puesto en marcha el rodillo contra la agente" y reclama la intervención de Cospedal.

Carlota Guindal

La Guardia Civil ha archivado el protocolo de acoso laboral y sexual que había solicitado la agente contra la quien se ha iniciado un expediente al ausentarse de su puesto sin avisar, y que ella alega era porque necesitaba cambiarse de compresa al estar con la menstruación.

Tras solicitar esta activación del protocolo, a través de su letrado Antonio Suárez-Valdés, la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona ha decidido archivarlo “en tanto no se disponga de nuevas informaciones”, según una notificación a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

A la agente se la ha abierto un expediente disciplinario por falta leve, que sigue adelante con el inicio de la vista del procedimiento, por haber abandonado sus labores de vigilancia sin avisar de su ausencia. Ella alega que se vio obligada a ir al cuarto de baño para ponerse una compresa y no pudo avisar dada la urgencia.

El abogado defensor informó que “pareciera que la Guardia Civil hubiera puesto en marcha el rodillo contra la agente expedientada y por el contrario hubiera considerado adecuada la conducta del oficial y este tipo de situaciones no ayudan precisamente a la adecuada integración laboral de la mujer en el Cuerpo de la Guardia Civil, suponiendo, a su juicio, un salto atrás a unos tiempos más oscuros en los que se obstaculizaba dicha integración”.

Necesaria intervención de Cospedal

Según Suárez-Valdés, “ninguna mujer debería ser expedientada por abandonar cinco minutos su puesto de trabajo para ponerse una compresa”. A su juicio, en este caso sería necesaria la intervención de la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, “quien quizás, desde su perspectiva de mujer, podría explicar a los mandos de la agente, que a las mujeres el periodo no les viene y les va a voluntad y que cuando este llega de forma imprevista y no se quiere manchar el uniforme, no debería ponerse ningún impedimento para que una profesional, del campo que sea, pudiera entrar cinco minutos al baño, para ponerse una compresa, sin necesidad de solicitar autorización a su jefe, ni pregonar a los cuatro vientos que le ha venido la regla.”

Según la versión de la agente, cuando volvió del cuarto de baño se encontró con un superior de quien recibió gritos y amenazas porque se había movido de su puesto, pese a que ella le explicó que se había visto obligada a ir al cuarto de baño.

"A mí no me cuentes milongas, vas al baño antes o después del punto de control pero no durante", le reprendió su superior, según el diario El País, que adelantó la información. Una semana después, se le abrió un expediente por abandonar sus labores de vigilancia.

Por su parte, la Unión de Oficiales (UO) salió en defensa del superior de la agente y explicó que el oficial “en su labor de control de los servicios establecidos para su Unidad, se dirigió a vigilar a una patrulla que tenía establecido un punto de verificación”. Al no encontrarla en dicho punto, dio una vuelta con el vehículo oficial viendo el coche de la patrulla aparcado junto a la entrada de un edificio anexo. Al verlo llegar, los componentes de la patrulla, la agente expedientada y un compañero, salieron del edificio y la agente, como jefe de pareja explicó que había tenido que ir al baño.

"Incomprensible" que no pudiera avisar

El oficial, según la UO, recordó a la agente que había tenido tiempo para ello, tanto antes como después de la hora estipulada para el punto de verificación, a lo que ésta respondió que le había venido la regla y era urgente. El oficial, entonces, le preguntó si había transmitido la incidencia al jefe de turno y si lo había anotado en la papeleta, a lo que ella contestó negativamente, “recibiendo el aviso por parte de su superior de que, de repetirse el descuido, sería corregida”.

Desde Unión de Oficiales Guardia Civil Profesional (UO), “entendemos comprensible que ante una urgencia, sea del tipo que sea, uno de los agentes se encuentre indispuesto para cumplir con sus obligaciones, pero mucho más difícil de entender en este caso es que ninguno de los dos tuviese tiempo para informar a sus superiores o anotarlo en la papeleta, máxime teniendo en cuenta la responsabilidad de los servicios de vigilancia en un entorno de alerta 4 antiterrorista”.