Francisco Frutos (IU) y Joaquín Almunia (PSOE) firman el acuerdo en el año 2000.
La última vez que el PSOE concurrió al Senado en listas conjuntas con la extrema izquierda perdió 20 senadores
En 2000, la lista conjunta perdió representantes con respecto a 1996, y sólo se mantuvo en las siguientes elecciones en Cataluña con el pacto PSC-ERC-ICV.
Almunia y Frutos justificaron la firma del acuerdo por el "vendaval fascista" que, a su juicio, se cernía sobre Europa.
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Dos más dos en política no siempre son cuatro. El PSOE estudia la posibilidad de concurrir en candidaturas conjuntas de izquierdas al Senado para maximizar sus opciones electorales.
De momento, las negociaciones avanzan en Baleares y Navarra, aunque no se descarta un acuerdo más amplio. Todo dependerá de cómo evolucione el proyecto del Frente Amplio, la coalición que sucederá a Sumar, y de su capacidad para articular una alianza electoral.
Todo para intentar frenar una mayoría absoluta del PP en el Senado como la que goza desde 2023 y que le ha permitido ejercer un marcaje a la gestión de Pedro Sánchez al impulsar varias Comisiones de investigación.
No sería la primera vez que los socialistas recurren a esta fórmula. En las elecciones generales de 2000, PSOE e IU alcanzaron un acuerdo global para concurrir conjuntamente al Senado, una estrategia que, pese a las expectativas, no evitó que los socialistas perdieran representación respecto a 1996.
Aquel pacto entre Joaquín Almunia y Francisco Frutos se enmarcó en una estrategia de colaboración entre ambas formaciones, que aspiraban a sumar fuerzas frente a la derecha.
Sin embargo, los 61 representantes de la izquierda quedaron lejos de los 81 senadores que los socialistas habían obtenido en 1996, cuando concurrieron por separado.
Además, la izquierda a la izquierda del PSOE tampoco consiguió mejorar sus resultados. En total, fueron 53 del PSOE y otros 8 de la Entesa catalana, integrada por PSC, ERC e ICV.
Tampoco en el Congreso les fue mejor. Pese a concurrir por separado, ambos perdieron representación. El PSOE se dejó 16 escaños al pasar de 141 a 125. En cambio, IU se hundió al pasar de 21 a 8 y dejarse por el camino 13 asientos. La coalición liderada por el PCE no volvería a superar los dos dígitos hasta una década más tarde: en 2011.
Se ponía fin así a un acuerdo entre Almunia y Frutos que, al principio, había sido saludado con entusiasmo y que tenía un carácter inédito después de años de enfrentamiento y animadversión entre los dos líderes que les precedieron: Julio Anguita y Felipe González.
Durante la firma, los líderes del PSOE e IU de hace más de un cuarto de siglo alertaron del "vendaval fascista" que, a su juicio, se cernía sobre Europa. Ambos pusieron como ejemplo las agresiones registradas unos días antes en Almería tras un crimen que había desatado una ola de tensión.
"Hoy me siento inmigrante magrebí de El Ejido", exclamó Frutos.
Sin embargo, el fracaso de aquella experiencia les llevó a no volver a reeditarlo. Cuatro años después, PSOE e IU volvieron a concurrir por separado al Senado en las elecciones generales de 2004. En cambio, La Entesa catalana, mantuvo su fórmula de coalición en las generales de 2004 y 2008.
La crisis económica, las malas perspectivas electorales de los socialistas en 2011 y el inicio del procés terminaron de alejar la posibilidad de reeditar una alianza de ese alcance.
Desde entonces, ha habido experiencias de colaboración similares en territorios como Canarias . Aunque la más reciente es la de Ibiza, donde una candidatura conjunta con partidos localistas de izquierda independentista ha permitido a los socialistas hacerse con el senador de la isla.
Ahora, las conversaciones se centran en Baleares y Navarra. En el archipiélago, el PSOE negocia con Més per Mallorca un acuerdo que le permitiría ampliar de uno a tres sus senadores en la circunscripción de Mallorca.
En Navarra, los socialistas cuentan actualmente con tres senadores, frente a uno de UPN. Un pacto con Geroa Bai, formación con la que exploran un posible acuerdo, buscaría consolidar esa posición y reducir el riesgo de perder escaños ante los foralistas.
Dudas en provincias
Las posibilidades de una alianza más amplia también se apoyan en los resultados de las últimas generales. Si se extrapolaran los datos de 2023 y se sumaran los votos del PSOE y Sumar, los socialistas podrían disputar la hegemonía del Senado en circunscripciones como Madrid, Valencia, Castellón, Pontevedra y Asturias.
En estas provincias, el PP logró en 2023 los tres senadores que corresponden a la candidatura más votada, frente a uno del PSOE.
Una concentración del voto de izquierdas podría alterar ese reparto, aunque el resultado dependería de la participación, la distribución territorial de los apoyos y la capacidad de movilización de cada candidatura.
En las generales de 2023, los socialistas fueron la fuerza más votada en el Senado en las cuatro provincias catalanas —Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona—, además de Cáceres, Badajoz, Sevilla, Huelva y las dos provincias canarias, Tenerife y Las Palmas.
Aunque, como decíamos, en política nunca dos y dos son cuatro.