El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica Sara Aagesen, antes del inicio del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica Sara Aagesen, antes del inicio del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). Efe

Política

Sánchez pasa de alabar la "gestión inteligente" de Rabat en la invasión a decir que "falló en sus controles fronterizos"

Afirma que pidió a Marruecos "medidas" para evitar que vuelva a ocurrir y que dé "respuestas" ante lo que pasó, igual que España está investigando lo sucedido.

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Pedro Sánchez ha exigido acciones y respuestas a Marruecos tras admitir fallos en los controles fronterizos durante la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

El presidente español ha cambiado su postura, pasando de elogiar la gestión marroquí a reclamar responsabilidades y medidas para evitar futuros incidentes.

Sánchez insiste en la necesidad de mantener una relación positiva con Marruecos, pero recalca que la mayoría de los migrantes en Ceuta deberán ser devueltos con dignidad.

El mandatario ha criticado la falta de solidaridad de algunos socios europeos ante la crisis, mientras defiende que Ceuta y Melilla son fronteras españolas y europeas.

Más de cincuenta días después de la entrada masiva de miles de inmigrantes en Ceuta a finales de julio, Sánchez ha revelado este martes que ha exigido "acciones y respuestas" a Marruecos.

"Es evidente que los mecanismos de control fronterizo por parte de Marruecos han fallado", ha admitido el presidente en una entrevista con CNN, tras hasta ahora haber defendido la colaboración de Rabat en la crisis migratoria.

Sánchez, quien hace poco más de una semana, el pasado 14 de septiembre, alababa que el reino alauita gestionó "de manera inteligente" la avalancha de inmigrantes en la ciudad autónoma, señala directamente ahora a Rabat y le pide explicaciones.

Ha explicado que se ha pedido a ese país que tome las medidas necesarias para evitar que esto vuelva a ocurrir y que dé respuestas ante lo que pasó, igual que España está investigando también lo sucedido.

Hasta ahora, el jefe del Ejecutivo español se había limitado a defender el papel del país vecino, haciendo hincapié en que no hay ninguna prueba que le señale como promotor de la "avalancha", tal como la ha definido el propio Sánchez en varias ocasiones.

A principios de septiembre, en su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones de este asunto, insistió en que no había pruebas sólidas contra Rabat, pero advirtió que actuará con "total contundencia" si se demuestra su implicación.

En cualquier caso, Sánchez ha defendido este martes que en los ocho años que lleva siendo presidente del Gobierno ha "desarrollado una relación muy positiva" con el país alauí, y España necesita mantenerla. "Necesitamos tener una relación positiva con Marruecos", ha recalcado. No obstante ha dicho que tienen que devolver "la mayoría" de las personas que todavía están en Ceuta.

Algo que harán, ha asegurado, con "dignidad" como ejemplo de "la gran democracia y el gran país que es España", y porque los migrantes "son personas", ha zanjado.

En este sentido, Sánchez ha incidido en que están intentando devolver la normalidad a Ceuta pero respetando la "dignidad humana" de los migrantes que todavía permanecen allí, alrededor de 10.000 según datos oficiales.

El presidente ha asegurado ser consciente de que el mundo está mirando a España y asegura que mostrará que "se puede proporcionar seguridad y orden" sin perjuicio de "la dignidad humana".

El jefe del Ejecutivo defiende que Ceuta y Melilla son ciudades españolas enclavadas en África subrayando que forman parte de la frontera sur no solo de España sino de la Unión Europea.

Por ello, ha vuelto a denunciar que algunos socios europeos no mostraron solidaridad con España tras estos sucesos mientras su Gobierno, apunta, sí lo hizo en crisis pasadas como la de Lampedusa o ante el cuestionamiento de la soberanía de Groenlandia por parte del presidente de Estados Unidos Donald Trump. "Desafortunadamente, sufrimos la insolidaridad de muchos de estos gobiernos durante la crisis", ha lamentado.

Por último, sobre la desclasificación de documentos secretos sobre las comunicaciones de los días previos a la crisis migratoria, Sánchez ha dicho que "en realidad muestran que no había evidencia clara de que algo así sucedería".