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Política

Marruecos pretende usar la crisis de Ceuta para negociar la titularidad de las aguas del Sáhara con España y la UE

El régimen de Mohamed VI busca garantías jurídicas para conceder la explotación de tierras raras y yacimientos de gas en aguas próximas a Canarias.

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Las claves

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Marruecos utiliza la crisis migratoria de Ceuta como presión para negociar la titularidad de las aguas del Sáhara con España y la UE.

El interés principal de Marruecos es asegurar el control sobre las aguas del Sáhara Occidental, ricas en tierras raras y telurio, para atraer inversiones internacionales.

Empresas británicas, estadounidenses e israelíes exigen garantías legales para operar en la zona, especialmente en proyectos energéticos y de prospección submarina como el Monte Tropic.

Rabat busca un marco jurídico internacional que avale sus operaciones en el Sáhara, presionando a España y la UE para evitar futuros litigios legales.

"Empieza una batalla dura con Marruecos. Van con todo. Vienen unos meses de mucho lío", advierte a EL ESPAÑOL un exagente del CNI especialista en el Magreb.

Se refiere a las negociaciones que Marruecos está tratando de abrir con España y la Unión Europea, y que tienen como objetivo la titularidad de las aguas marítimas del Sáhara.

Pero Rabat también ha convertido la crisis humanitaria de El Tarajal en un arma para forzar a España a sentarse a negociar lo que denomina una "prosperidad compartida" con Ceuta y Melilla, con el acuerdo con Gibraltar como telón de fondo.

Marruecos sigue tensando la relación con España. La última treta es impedir la repatriación de los cadáveres de los fallecidos en la entrada masiva a Ceuta, pese a que Madrid ya tiene todo preparado para devolverlos.

Su prioridad son las aguas del Sáhara Occidental "porque ya tienen contratadas a las empresas, pero necesitan un aval de que pueden meterse en el proyecto del Monte Tropic", explican las mismas fuentes. Esta área alberga una de las reservas de tierras raras y telurio más grandes del planeta.

El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, puso el martes sobre la mesa las intenciones de Marruecos: "Legislación nacional para proteger las fronteras, rechazo firme a la imposición de voluntades y adopción de un diálogo en pie de igualdad para resolver las disputas marítimas".

De este modo, en medio de la crisis humanitaria de Ceuta aparecen "las disputas marítimas". Porque la intención de Rabat es sentarse a negociar las aguas jurisdiccionales del Sáhara Occidental, antes incluso que la "prosperidad compartida" con Ceuta y Melilla.

"Lo de Ceuta es una maniobra dentro del servicio de la DGST (Dirección General de Vigilancia del Territorio) junto con la DGED (Dirección General de Estudios y de la Documentación) para sentar a España en la mesa de negociaciones de las aguas territoriales del Sáhara Occidental. El motivo es que los inversores aprietan al país exigiéndole una seguridad jurídica para poder actuar en el territorio saharaui", explica el exagente de la inteligencia española.

Además, Marruecos va más allá porque pretende obligar a la Unión Europea a llegar a un consenso para tener las garantías sobre el ordenamiento jurídico internacional.

Hay un compendio de empresas británicas, estadounidenses e israelíes que operan en el Sáhara Occidental que quieren seguridad, garantías antes de firmar, de que no van a tener problemas en el futuro.

Por ejemplo, necesitan "saber que el Tribunal Europeo de Justicia no va a poner pegas como ha hecho con el Acuerdo de Pesca con España", señalan las fuentes de inteligencia.

Empresas instaladas en el Sáhara

Marruecos aspira a "los peñones, Ceuta y Melilla, la prosperidad compartida, las aguas del Sáhara y sobre todo el Monte Tropic, porque las empresas están exigiendo un estatus legal internacional de que realmente pueden trabajar allí. Van a invertir mucho dinero", añaden.

En el Monte Tropic, sumergido en aguas del Atlántico frente al Sáhara, hay que hacer prospecciones que necesitan mucha inversión.

Cada vez son más frecuentes los proyectos que vinculan con esta zona a empresas marroquíes e israelíes, sobre todo en el sector de las energías renovables. Además, algunas están invirtiendo en el Sáhara Occidental, que Marruecos considera "provincias del sur del Reino".

Esto requiere ciertos requisitos previos, que actualmente se están cumpliendo: un marco jurídico y fiscal adecuados, un entorno regulatorio atractivo para los negocios y una mayor participación del sector privado. Y esa es la tónica que Rabat quiere seguir con los negocios en las aguas atlánticas.

Compañías energéticas israelíes como NewMed Energy, especializada en la exploración de yacimientos de gas y petróleo, conforman el consorcio empresarial que pretende explotar los montes submarinos que se solapan con las Islas Canarias, como es el caso del Monte Tropic. También operará una compañía británica.

De hecho, NewMed ya está establecida en Marruecos para explorar y producir gas natural, en particular a través de acuerdos firmados con el Ministerio de Transición Energética y la empresa marroquí Adarco Energy para zonas situadas frente a la localidad costera saharaui de Bojador.

En el caso de NewMed, antigua Delek Drilling, fue el propio rey Mohamed VI quien invitó por carta a su director ejecutivo, hijo de inmigrantes marroquíes, a operar en el país, según él mismo explicó en el diario económico israelí Global.

No hay que perder de vista que el comercio de bienes entre Marruecos e Israel sobrepasó los 110 millones de euros en 2025. Esta cantidad, sin incluir los servicios, las inversiones ni parte del comercio relacionado con la defensa, supone cinco veces más que en 2020, cuando se normalizaron las relaciones bilaterales.