El ministro Fernando Grande-Marlaska y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

El ministro Fernando Grande-Marlaska y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Arte EE

Política

Marlaska ve en Italia una "grave amenaza" porque recibió 11.600 inmigrantes en 5 meses, pero Ceuta recibió 72.000 en 24h

El ministro justifica en el BOE el control de fronteras con Italia vinculando la inmigración ilegal con las redes de terrorismo.

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España restablece temporalmente el control de fronteras con Italia en puertos y aeropuertos por orden de Marlaska.

El ministro justifica la medida por riesgos de tráfico de personas, documentación fraudulenta y amenazas terroristas.

Frontex detectó 11.600 inmigrantes irregulares en la ruta del Mediterráneo central en cinco meses, mientras Ceuta recibió 72.000 en 24 horas.

Los controles ya se aplican en aeropuertos como Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia, afectando a entre el 5% y 10% de los pasajeros.

El BOE ha publicado este domingo la orden firmada por el ministro Fernando Grande-Marlaska, por la que España restablece temporalmente el control de fronteras con Italia en puertos y aeropuertos.

La orden firmada por Marlaska incluye una larga argumentación para justificar esta medida. Dos páginas y media del BOE que son un completo artificio, destinado a enmascarar los motivos reales del Gobierno: se trata de una represalia porque Giorgia Meloni adoptó antes la misma decisión con España.

Marlaska argumenta que esta medida responde a "la necesidad de prevenir las actividades de las organizaciones criminales que aprovechan las rutas migratorias y las conexiones internacionales de transporte para facilitar desplazamientos irregulares, traficar con seres humanos, falsificar o proporcionar documentación fraudulenta y desarrollar otras formas de delincuencia fronteriza".

E ilustra este riesgo con las cifras de la agencia europea de control de fronteras, Frontex, que en los cinco primeros meses del año detectó la llegada de 11.600 inmigrantes irregulares "en la ruta del Mediterráneo central", que afecta especialmente a Italia.

Pero Marlaska obvia que una ciudad española, Ceuta, ha recibido en tan sólo 24 horas una cifra muy superior, más de 72.000 inmigrantes irregulares.

Y a ello se suma que en España hay en estos momentos 1,3 millones de inmigrantes sin papeles, que han solicitado acogerse al proceso de regularización abierto por el Gobierno.

Por tanto, los motivos que Marlaska expone en el BOE para establecer el control de fronteras con Italia serían suficientes para que todos los Estados de la UE suspendan el espacio Schengen con España.

Porque, recuerda la orden ministerial que ha firmado, la agencia europea Europol "identifica el tráfico ilícito de migrantes como una de las prioridades de la Unión en la lucha contra la delincuencia grave y organizada y advierte de la capacidad de estas redes para adaptar sus itinerarios y métodos con el fin de eludir la actuación de las autoridades".

Y a ello se suma, añade Marlaska el riesgo de que "personas vinculadas a amenazas terroristas o consideradas de interés para la seguridad nacional puedan aprovechar las rutas, los flujos y los métodos empleados en la migración irregular para entrar o desplazarse por el territorio de la Unión sin ser detectadas".

El ministro del Interior identifica todos estos factores como una "amenaza grave, real y actual" para el orden público y la seguridad interior, de la que España debe protegerse restableciendo el control de fronteras con Italia.

"La concentración de los desplazamientos en determinados vuelos y enlaces marítimos procedentes de Italia", señala su orden ministerial, "que se incrementan en periodo estival, permite concluir que concurre una amenaza grave, real y actual para el orden público y la seguridad interior, en los términos establecidos en el Código de fronteras Schengen".

La orden firmada por Marlaska entró en vigor en la medianoche del viernes al sábado.

En un primer momento, el control de pasaportes se implantó en los aeropuertos de Madrid-Barajas y Josep Tarradellas de Barcelona.

A lo largo de la mañana del sábado, se hizo extensivo a los aeródromos de Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia.

Más tarde llegará a las Islas Baleares y Canarias, que tienen una intensa actividad durante la temporada turística.

Un centenar de agentes de la Policía Nacional se dedican a todo este dispositivo.

Cada vuelo que llega es controlado por dos o cuatro policías, que verifican la documentación de entre un 5% y un 10% de los pasajeros, según ha informado Interior.

De este modo, se pide el pasaporte a una media de 15 viajeros en un avión de medianas dimensiones, o a 25 en el caso de aeronaves mayores.

Según los últimos datos oficiales facilitados por el Ministerio de Interior, a lo largo del sábado fueron sometidos al control de pasaportes 83 pasajeros procedentes de Italia en el aeropuerto de Barajas, 68 en el de El Prat de Barcelona, 11 en el de Sevilla, 5 en el Bilbao y 33 en el de Valencia.